Entre los centenares de juegos indie inspirados por los títulos de plataformas 2D de los años 80 y 90, pocos se desatacan tanto como el genial Shovel Knight. El estudio Yacht Club Games creó un título atemporal y no podíamos esperar para ver qué más tenían bajo la manga. Tardaron más de 12 años, pero finalmente tenemos su nueva obra y déjenme decirles que la espera valió la pena. Mina the Hollower es un juego sensacional.
A simple vista, es fácil pensar en los primeros The Legend of Zelda cuando vemos este juego. Visualmente se parece mucho a Link’s Awakening y tiene momentos sacados directamente de A Link to The Past, pero es mucho más que un «clon» de esos trabajos de Nintendo. El juego de Mina tiene personalidad propia, pero su principal inspiración no viene de la obra de Miyamoto, sino de la de Miyazaki.
Creo que empecé mal. Las comparaciones con Dark Souls se volvieron un lugar tan común de la crítica de videojuegos que son “mal vistas” desde hace más de una década, pero era mejor mencionarlo de una vez para poder seguir adelante. No me refiero a la dificultad del juego, sino a la estructura del mundo, la forma en que los niveles se interconectan mediante atajos, la falta de un mapa tradicional y al manejo de recursos que podemos perder si morimos varias veces antes de recuperarlos. Todo eso viene de FromSoftware, pero este título indie le da su propio giro y personalidad.
Mina the Hollower es un juego en el que perder progreso es parte natural de la experiencia igual que las ocasiones en que no sabemos bien a dónde debemos ir. Estoy seguro que algunos jugadores se quejarán por la falta de indicadores o de un buen mapa y lo dejarán tirado cuando un jefe se niegue a caer tras una docena de intentos. Pero todo eso es parte del plan. Es un juego que demanda que pongamos atención a los detalles de los escenarios, que experimentemos con diferentes ‘build’ y corramos el riesgo de seguir nuestra curiosidad. Hay pistas que nos ponen en el camino correcto —leer el periódico en el pueblo central usualmente nos da una buena pista del siguiente objetivo— pero es sobre todo un título que confía en sus jugadores.
Si los retos que nos superan son de combate y plataformas, este juego tiene una cantidad impresionante de modificadores que pueden hacer la experiencia más fácil o accesible. No solamente son opciones típicas como recibir menos daño y hacer más daño a los enemigos, sino que podemos eliminar mecánicas completas, alterar el funcionamiento de los saltos o darnos la capacidad de literalmente caminar sobre el aire. También podemos activar modificadores que hacen el juego aún más difícil para aquellos que quieren retos mayores.




La historia de Mina the Hollower nos lleva a un lugar apropiadamente llamado Isla Tenebrosa a reparar los generadores de chispas, enormes fuentes de energía que la protagonista ayudó a crear hace años y que han enriquecido el lugar. Pero hay un grupo de habitantes que han montado una rebelión contra el líder de la isla y una plaga la está llenando de monstruos. Igual que Shovel Knight, este no es un juego con demasiado énfasis en la historia. Todo lo que aprendemos se debe a las muy ocasionales conversaciones que tenemos con otros personajes y a los detalles de los escenarios.
La narrativa tiene un claro mensaje crítico contra el abuso consumista y los gobiernos que guardan secretos para mantenerse en el poder, pero es tratada como algo muy secundario. En contraste, la estética de este mundo es definitivamente uno de los pilares del juego. Está ligeramente inspirado en la Inglaterra victoriana, con muchos toques góticos que incluso hacen acto de presencia en escenarios como pantanos y granjas.
Estos temas estéticos son aún más fuertes gracias a la espectacular banda sonora de Jake Kauffman (Shantae, Shovel Knight), que además cuenta con algunas melodías creadas por el legendario Yuzo Koshiro, responsable de bandas sonoras legendarias de SEGA como Streets of Rage y Shinobi. ¡Hace mucho que no me veía tarareando las melodías de un juego incluso después de cerrarlo!
Los gráficos son, como cabe esperar, una obra maestra del arte en pixeles que logran representar personajes y escenarios llenos de personalidad mediante un uso limitado pero inteligente de los colores. Todos los elementos en pantalla cuentan con detalles suficientes para diferenciarse y guiarnos hacia los secretos que guardan.

Mina es una ‘vaciadora’ y con ello viene la habilidad de soterrarse. Viajar bajo la tierra no solo sirve para movernos más rápido, sino también para descubrir secretos y combatir. Esta es una mecánica que debemos perfeccionar rápidamente para poder evadir con habilidad los ataques enemigos, posicionarnos adecuadamente y aprovechar las ventajas del entorno. Además de las diferentes armas, también tenemos una gran variedad de subarmas y abalorios que aportan efectos pasivos que pueden cambiar radicalmente la forma de jugar. Eso hace que los enfrentamientos —especialmente contra los enormes jefes que agregan mecánicas especiales— sean siempre interesantes y tengamos diferentes opciones para aproximarnos a ellos, pero también presenta algunos inconvenientes molestos.
El problema más notable en los combates de Mina the Hollower es lo abrumadores que pueden ser cuando hay demasiados enemigos y objetos en pantalla. Aunque debo celebrar de nuevo el uso del color y lo bien que se diferencian unos objetos de otros, cuando hay tres o más enemigos disparando en un escenario que probablemente tiene otros peligros, nuestras subarmas están rebotando por todas partes y los abalorios están desatando efectos, es difícil leer la acción y más de una vez terminé perdiendo de vista a Mina entre el caos. Esta situación también se puede presentar contra jefes y enemigos de gran tamaño, pues no siempre es claro el alcance de sus ‘hitboxes’ y terminamos golpeados en lugares donde aparentemente estábamos a salvo.

Aparte de esto, no tengo muchas críticas negativas contra este juego. Incluso si hubieran otros elementos que me hubieran molestado, no habrían evitado que Mina the Hollower se convirtiera en uno de mis juegos favoritos de 2026. No solo es supremamente divertido y me ofreció un reto interesante, sino que me ofrece una de las cosas que más disfruto en los videojuegos: un mundo lleno de sorpresas y secretos a descubrir en el que cualquier esquina se puede esconder algo interesante. Pueden terminarlo en solo 15 horas si van «de afán», pero si se toman el tiempo para explorar y dejarse llevar por la curiosidad pueden tomarse 20 o incluso 30 horas… sin contar las partidas en ‘nuevo juego+’ que agregan cosas tan interesantes como un mundo invertido y más modificadores.
Si me permiten darles un último consejo, no usen guías a la hora de jugar Mina the Hollower. Déjense guiar por el propio juego y compartan lo que encuentren con otras personas. La sensación de explorar y descubrir en comunidad es algo que muy pocas obras ofrecen y esta es una de ellas. No dejen que les arrebaten eso.
Reseña de Mina the Hollower hecha con una copia digital para Steam ofrecida por Yacht Club Games. Este juego está disponible para PS5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y para PC, Linux y macOS mediante Steam y GoG.



