Ninja Gaiden 4, la nueva entrega del universo del juego de Hideo Yoshizawa creado por Tomonobu Itagaki en el 2004, ya está disponible. Este juego, el cual llega 21 años después del inicio de la historia de Ryu Hayabusa en ambientes en tres dimensiones, nos presenta a un nuevo protagonista bajo la batuta de PlatinumGames. Así que en nuestra reseña de Ninja Gaiden 4, les contaremos si la historia de Yakumo a cargo del estudio responsable de Metal Gear Rising y el actual Team Ninja es una digna sucesora del legado de Itagaki.
Un protagonista poco interesante con una historia predecible
La historia y la forma en la que esta se desarrolla, tradicionalmente, no ha sido el pilar fundamental de la saga Ninja Gaiden. En este aspecto, la cuarta entrega no constituye una excepción. Ninja Gaiden 4 se ambienta en la ciudad de Tokyo, luego de los acontecimientos de la tercera entrega. Ahora, la capital de Japón ha sido condenada a una lluvia eterna y un estado casi inhabitable debido a la presencia inmóvil del cadáver del Dragón Oscuro. Yakumo, el nuevo protagonista, es un joven ninja proveniente del Clan del Cuervo. Esta es una facción que siempre ha operado desde las sombras, la cual es rival directa del legendario clan Hayabusa.

La misión inicial de Yakumo es infiltrarse en la metrópolis para asesinar a la Sacerdotisa responsable de confinar al Dragón Oscuro. Sin embargo, este objetivo rápidamente muta a una misión de escolta, donde debe acompañar a la sacerdotisa Seori a varios sellos mágicos con la intención de, finalmente, erradicar al Dragón Oscuro. Desde el comienzo, se nos presenta la dinámica entre Yakumo y Seori como el eje principal de la historia. No obstante, la falta de Seori en pantalla y la personalidad de Yakumo —digna de ser comparada para mal con la de Jotaro Kujo— no aportan mucho a la historia que no tarda mucho en volverse predecible.
Jugabilidad adictiva, la especialidad de PlatinumGames

Afortunadamente, uno no juega un Ninja Gaiden por la historia y PlatinumGames si en algo brilla es en la ejecución de la acción. Así que, para la tranquilidad de aquellos que esperan regresar a un juego en 3D de la franquicia —luego de los 12 años de espera desde el lanzamiento de Ninja Gaiden 3— tenemos que decir que pueden estar tranquilos. Ya que, el aspecto más destacable de Ninja Gaiden 4 es su jugabilidad y lo rico, dinámico y fluido que es su combate. El combate combina la velocidad técnica característica de Team Ninja con el espectáculo y la acción desenfrenada de los títulos de PlatinumGames. Todo esto sin descuidar los pilares de esta etapa de la saga, los cuales son combos técnicos y una dificultad desafiante.

El sistema conserva la precisión de encadenar y sincronizar parrys con esquives perfectos en combos que resultan en el desmembramiento del enemigo. Movimientos icónicos como la golondrina voladora y el salto izuna (un combo aéreo que culmina en un piledriver) están presentes y son —al inicio de la aventura— pilares fundamentales en las batallas contra grupos nutridos de enemigos. Adicionalmente, Yakumo cuenta con nuevas mecánicas que le ayudarán también a contrarrestar los inclementes ataques enemigos.
Un ninja con muchos trucos bajo la manga
Una de estas nuevas mecánicas es una transformación del arma de Yakumo ligada a un medidor de sangre, el cual es un recurso que se agota con el uso. Esta forma es visualmente similar a los ataques Wicked Weave de Bayonetta y su uso en batalla es vital. Ya que, es el único medio eficaz para romper la guardia de los enemigos y para interrumpir sus superataques blindados. Estos, antes de ser ejecutados por el enemigo, se anuncian con la aparición de un icono rojo que nos ayuda a poder preparar el bloqueo perfecto.

Además, Yakumo cuenta con un medidor de furia que se llena gradualmente al hacer o recibir daño. Al completarse y ser activado, permite que los ataques cargados de la forma cuervo de sangre desencadenen asesinatos cinematográficos. Estas son ejecuciones cinematográficas de un solo golpe que sirven para despejar rápidamente grandes grupos de adversarios. Gracias a todas estas opciones, además de ganchos que permiten usar el entorno a nuestro favor para defensa y ataque, hacen que cada enfrentamiento del juego se aborde de una manera diferente. Sin embargo, la vertiginosidad del combate en Ninja Gaiden 4 entorpece el uso de algunas mecánicas defensivas. Esto debido a que con tantos enemigos y ataques —algunos de estos que llegan fuera de la pantalla— es difícil mantener una consistencia entre bloqueos (parry) o esquives perfectos.
El poder del dinero

Cabe aclarar que para que Yakumo pueda usar todo su arsenal necesitaremos grindear bastante. Ya que, las habilidades, mejoras, técnicas y objetos se compran con las monedas del juego. Estas son los créditos Ninja y la experiencia del arma, las cuales se consiguen derrotando enemigos o cumpliendo con las misiones de cada área. Como consecuencia de esta economía, el progreso en los primeros capítulos de Ninja Gaiden 4 es lento debido a que algunos movimientos esenciales para defensa y ataque se encuentran detrás de un pago de créditos Ninja o experiencia. Igualmente, a pesar de lo difícil e inclemente que describimos al juego, les contamos que se puede cambiar la dificultad en cualquier momento —excepto en el modo más desafiante— y una de las opciones permite esquivar y bloquear de manera automática.

El diseño de niveles es sin duda el punto más débil de Ninja Gaiden 4. Los escenarios del juego carecen de inspiración y se sienten genéricos y excesivamente lineales, con una constante repetición de corredores idénticos y bases militares excesivamente similares. Esta monotonía se ve acentuada por las secuencias de viaje sobre rieles que buscan romper el ritmo. No obstante, estas secuencias se repiten sin ninguna evolución significativa, sintiéndose más como un mecanismo de relleno que como algo que nutra la jugabilidad o la historia del juego.
Adicionalmente, el juego no invita a ser explorado. Ya que, cuenta con un uso excesivo de pintura amarilla para marcar las rutas y las superficies con las que se pueden interactuar. Esta, si bien es una decisión de diseño moderna común, resulta excesivamente redundante en Ninja Gaiden 4.
Una aventura con altos y bajos

Si en algo se ha destacado PlatinumGames, en juegos como Metal Gear Rising o Bayonetta, es por tener enfrentamientos memorables contra jefes finales. En este punto Ninja Gaiden 4 tiene altas y bajas. En nuestra aventura hemos encontrado combates genuinamente sobresalientes que ofrecen un desafío espectacular y una banda sonora cargada de adrenalina. Mientras que otros enfrentamientos han sido profundamente decepcionantes, en especial en los que tenemos que enfrentar a enemigos gigantes que son esponjas de daño. Algunos de estos, los recordamos especialmente por tener ataques de área que dejan un destello azul en el suelo que se confunden con el escenario. Todo un problema, en especial cuando no son los únicos objetivos de los que nos tenemos que preocupar.

Finalmente, el apartado gráfico es todo lo que podemos esperar de un título de PlatinumGames: armaduras futuristas con una amalgama de la tradición japonesa ninja con una gran cantidad de gore y música heavy metal. En el apartado técnico, Ninja Gaiden 4 ha demostrado ser impecable. En la versión probada en Xbox Series, el rendimiento de la acción se mantuvo estable, lo cual ayuda a la reactividad requerida por el sistema de combate. La música, especialmente en los mejores combates contra jefes, ayuda a la inmersión y eleva la acción desenfrenada simplemente a otro nivel.
Reseña hecha con una copia digital de Ninja Gaiden 4 para Xbox Series provista por Xbox Colombia. El juego también está disponible para PC y PlayStation 5.







