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Ninja Gaiden: Master Collection – Reseña

Tras cinco años sin juegos, la franquicia Ninja Gaiden regresa con esta compilación de la saga moderna. ¿Está a la altura de lo que quieren los fanáticos?

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Desde su debut en 1988, la franquicia Ninja Gaiden ha sido caracterizada por su legendaria dificultad. Aunque no todas las entregas encajan en dicha descripción, esa era la reputación que precedía a la serie antes y después de la llegada del nuevo milenio. Tomonobu Itagaki no desconocía eso cuando Team Ninja —equipo que en ese entonces no tenía experiencia desarrollando juegos de acción: los únicos proyectos bajo su cinturón eran las primeras tres entregas de Dead or Alive— fue puesto a cargo de revivir la franquicia para la sexta generación de consolas en 1999.

Aunque Tecmo solicitó al director y productor que su reimaginación mantuviera conexiones con la saga original y que apelara al mercado occidental, Itagaki también quería distinguir su próximo juego de anteriores entregas. Con esas condiciones, lo primero que concluyó fue que el juego iba a ser violento. No menos importante, quería mantener su característica dificultad. Sin embargo, esta giraría alrededor de un sistema de combate fluido que pusiera a prueba los reflejos del jugador. Para hacer realidad su visión, Itagaki escogió Xbox como la consola en la que debutaría el juego.

Sangre a montones y combates que requieren nervios de acero, esos son los elementos que componen el ADN de la modernización de Ninja Gaiden. Tras su debut en marzo de 2004, el título fue alabado por la crítica y probó ser un éxito comercial en Occidente. Pocos meses después, Team Ninja desarrolló unas expansiones descargables que implementaron mejoras y nuevos contenidos. Un año después, estas expansiones y otras novedades fueron empacadas junto con el juego base en la que para Itagaki sigue siendo la edición definitiva del título: Ninja Gaiden Black. Apropiadamente, también es la versión preferida de los fanáticos y el ideal del Ninja Gaiden moderno. Por desgracia, ahí comenzó el lento descenso de la saga.

Tras el lanzamiento de Yaiba: Ninja Gaiden Z en 2014 —entre menos se diga de ese juego, mejor—, la franquicia de Koei Tecmo no ha recibido nuevas entregas. Es justamente por ello que el anuncio de Ninja Gaiden: Master Collection —una compilación de las tres entregas principales de la saga moderna— emocionó a los fanáticos. No menos importante, Fumihiko Yasuda —director y productor de la franquicia Niohdio a conocer en una entrevista que el desempeño comercial de Master Collection determinará si se dará luz verde a un nuevo Ninja Gaiden.

Sin embargo, no es tan simple. Desde su anuncio en el Nintendo Direct de febrero (2021), una de las principales críticas de los fanáticos hacia Ninja Gaiden: Master Collection fue la selección de juegos que la componen. Nadie lloró la omisión de Ninja Gaiden 3 en favor de Razor’s Edge, la edición superior de la tercera entrega. Sin embargo, la selección de Ninja Gaiden Sigma y Sigma 2 sí levantó varias cejas.

Por supuesto, lo anterior solo es un problema para aquellos que estén familiarizados con las mejores versiones de los primeros dos juegos. Aun así, dicha selección resulta contraproducente al tener en cuenta que es una compilación dirigida especialmente a fanáticos. A continuación, detallaremos algunas de las diferencias clave entre Ninja Gaiden Sigma y Sigma 2 con respecto a Ninja Gaiden Black y su secuela original.

Como se mencionó, Tomonobu Itagaki concibió Ninja Gaiden Black como la versión definitiva del primer juego de la saga moderna. Esto no se debe exclusivamente a las múltiples novedades que incorporó, sino a que incrementó aún más la dificultad por medio de la adición y omisión de varias mecánicas. Sin embargo, dos años después del lanzamiento de Black y sin la participación de Itagaki, Tecmo lanzó una conversión para la recién estrenada PlayStation 3: Ninja Gaiden Sigma.

¿Qué cambia Ninja Gaiden Sigma con respecto a Black? Comencemos con lo positivo: Sigma añade nuevos enemigos, un par de espadas inéditas, tres capítulos protagonizados por Rachel y niveles rediseñados para ofrecer un mayor énfasis en el combate. ¿Lo malo? El título retira los juegos clásicos de Ninja Gaiden como desbloqueables, además de varios trajes extra. Sin embargo, los cambios más significativos que recibió Sigma son aquellos que afectan directamente su dificultad.

Aunque los enemigos siguen siendo igual de peligrosos, Ninja Gaiden Sigma facilita los combates por medio de varias mejoras a la calidad de vida. Estas incluyen la adición de más tiendas y puntos de guardado, la posibilidad de mejorar ninpo y la implementación de un atajo para objetos de recuperación. Estos cambios no hacen de Sigma un mal juego. Aun así, la ausencia de Black sigue siendo un trago amargo.

En múltiples aspectos, Ninja Gaiden Sigma 2 es muy parecido a su predecesor. No contó con la participación de Itagaki, a pesar de ser el director original de la segunda entrega. Supuso la implementación de contenidos nuevos y la omisión de elementos que estaban en el producto original. No obstante, cabe mencionar que Master Collection recupera la violencia. Justo como Sigma, su dificultad es reducida por cambios que en teoría mejoran la calidad de vida de los jugadores. Entre estos destacan el aumento de fuentes de curación y la reducción del número de enemigos. Sin embargo, la jugabilidad de Sigma 2 termina sufriendo por ser mucho más monótona que la del juego original. Incluso si Master Collection recupera la violencia, todavía falta el otro pilar que compone el ADN de la saga moderna.

A diferencia de las anteriores entregas, Ninja Gaiden 3: Razor’s Edge opta por ofrecer una experiencia reminiscente a la de otros juegos de acción contemporáneos. Esto no hace de Razor’s Edge un mal juego. De hecho, es el título más difícil de Master Collection detrás de Ninja Gaiden Sigma. No obstante, sí lo convierte en algo diferente a lo que Itagaki concibió. Aunque las habilidades de Ryu son similares a las que tenía en anteriores títulos, la acción metódica de antaño ha quedado olvidada en favor de combates que parecen sacados de un modo horda. Por fortuna, incluso si no es mucho, Ninja Gaiden 3: Razor’s Edge mantiene los galones de sangre.

Aunque es injusto criticar a un juego por algo que no es, resulta difícil no imaginar lo que pudo haber sido Ninja Gaiden: Master Collection. ¿Qué tal si, en vez de compilar solo una de las versiones de cada juego, la colección ofreciera acceso a todas las ediciones de las tres entregas modernas? Sí, hubiera sido redundante. Al fin y al cabo, hay versiones claramente superiores. Sin embargo la oportunidad de experimentar la evolución de la saga moderna hubiera sido la mejor forma de celebrar la franquicia. No menos importante, contribuiría a la conservación de todos esos juegos.

Ninja Gaiden: Master Collection
7.5/10 Nota
Lo que nos gustó
- La franquicia Ninja Gaiden está de vuelta después de 5 años.
- Master Collection recupera el 'gore' en Ninja Gaiden Sigma 2.
Lo que no nos gustó
- Con excepción de Razor’s Edge, los títulos que componen Master Collection no son las mejores versiones de la trilogía.
- La Master Collection no es tan "definitiva" como aparenta.
En resumen
El esfuerzo de Koei Tecmo para traer de vuelta la franquicia Ninja Gaiden ha de aplaudirse y los títulos que contiene Master Collection no son malos. Sin embargo, sería una mentira si dijéramos que esta es la mejor forma de experimentar la saga moderna de esta serie. Para bien o mal, el éxito comercial de Master Collection es lo que determinará si recibiremos una nueva aventura de Ryu Hayabusa. De toda formas, lo único que esperamos es que Team Ninja tome los mejores aspectos de la trilogía moderna para entregar el Ninja Gaiden definitivo.

Reseña hecha con una copia digital de Ninja Gaiden: Master Collection para PS4 brindada por Koei Tecmo America.

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