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No subestimes el poder de una caja de cartón

Un elemento cotidiano que dentro y fuera de los videojuegos abre paso a la creatividad por encima de sus funciones básicas.

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“Solo es una caja.”

“¡Maldita caja inútil!”

Los soldados genoma de Shadow Moses en Metal Gear Solid eran crueles para referirse a las cajas de cartón donde se escondía el joven David de la antigua unidad Foxhound, Solid Snake. Procedían a dispararles ante cualquier sospechoso movimiento o “teletransportación” de la que se dieran cuenta con algo de suerte, las levantaban y desechaban como si se tratase de un objeto ordinario para descubrir al intruso. En el mejor de los casos, simplemente las transportaban desde un camión hasta su destino A, B o C.

Si, solo era una caja, o cajas, en el sentido coleccionable. Sin un contenido de relevancia aparte del dibujo o texto que llevaran impreso, normalmente un destino ciertamente incongruente ya que se trataba de una caja vacía. A menos que alguien decidiese meterse y esperar que nadie se atreviera a revisar la supuesta carga.

De material flexible, ligero, también vulnerable a la humedad que podía causar su total destrucción, cabían en el bolsillo de cualquier espía o soldado. Bueno, esto último teniendo en cuenta la misma ciencia que permite cargar una armería en la espalda como vemos en el mundo de Resident Evil.

El pobre pero efectivo rango de visión de los soldados o las cámaras de vigilancia eran los peores enemigos de desplazarse escondido en una caja, pues el menor movimiento ante sus ojos activaba todas las alarmas. Fuera de eso, funcionaban como el camuflaje perfecto antes del Octocamo o como figura opcional ante el escaso dispositivo de sigilo o invisibilidad.

Incluidas por Hideo Kojima como un homenaje a ‘El hombre caja’ (1973), novela del escritor japonés Kōbō Abe donde un protagonista sin nombre y fotógrafo recorre la ciudad con una caja de cartón sobre su cabeza; las cajas se convirtieron en un elemento fundamental y de suprema importancia para la saga Metal Gear. Hasta una de ellas impregnada con orines de canino daba el poder de dominar los lobos de Shadow Moses y evitar cualquiera de sus agresivos ataques. Con excepción de Sniper Wolf y sin necesidad de su pañuelo.

Un medio de transporte práctico que permitía el viaje rápido, lo más cercano a la teletransportación solo limitada al destino contramarcado en uno de sus lados. Más adelante se conocerían variaciones del pacífico pasado que hasta permitían el uso compartido, e incluso dejaban fluir el amor en medio del campo de batalla. Hasta sentimientos y emociones eran capaces de contener las cajas. Otras por su parte se dejaban personalizar con afiches de atractivas modelos, personajes de anime o los heroicos militares de los ochenta, porque una caja también es como tu hogar, capaz de transmitir paz y tranquilidad como lo afirmaba el mismísimo Big Boss en plena Guerra Fría.

Por eso y más, no solo es una caja, tampoco una maldita caja inútil. No, estimado pero enceguecido clon genoma, es un elemento ¡capaz de superar al propio Metal Gear!

«Metal Gear Labo»

Nintendo lo sabe, y así como los diferentes Snakes, no deberíamos subestimar el poder del cartón, que bien pudo haber sido utilizado para las cajas del muy vendido Switch, pero que prefirieron utilizarlo en su anunciado Nintendo Labo. ¿Para qué llenarnos de ostentosos elementos plásticos como en la era Wii (manubrios, raquetas, palos de golf, pistolas) cuando tenemos la posibilidad de armarlos nosotros mismos? Además de proteger el ambiente en el proceso.

Claro, también puedes optar por no adquirir los kits pre-cortados y esperar que Nintendo libere los diseños de sus Toy-Con -algo que sucederá-, para así buscar tus propias cajas y el cartón necesario que permita construirlos. Solo requerirías el cartucho de software para Switch, lo único que no se puede reemplazar con cartón. Lamentablemente.

Es un mundo nuevo señoras y señores. Uno donde la próxima guerra de consolas será a punta de cartón.

Y Snake no podría estar más contento por ello.

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