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Nobody Saves the World – Reseña

Grindear nunca había sido tan divertido.

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‘Grindear’ suele ser considerada una mala palabra por muchos jugadores. Esta se refiere a realizar actos repetitivos —como derrotar una y otra vez los mismos enemigos— para subir de nivel y aumentar el poder del personaje. Se cree que la necesidad de ‘grindear’ es resultado de un sistema de juego mal diseñado y muchas veces esto es correcto. Pero hay obras como Nobody Saves the World que demuestran que el ‘grindeo’ no solo puede ser parte importante del diseño de un juego, sino que puede resultar bastante divertido.

Nobody Saves the World es una excelente mezcla de varios géneros. A primera vista parece un simple RPG de acción al estilo Zelda, pero tiene muchos más elementos en común con Diablo sin el énfasis en recoger botines. Este juego del estudio canadiense Drinkbox —responsables de títulos excelentes como Guacamelee y Severed— ya está disponible. Podemos encontrarlo en PC mediante Steam y en plataformas Xbox. También es parte del sistema por suscripción Game Pass.

Tierra de Nadie

Siguiendo la tradición de decenas de RPG, el protagonista despierta sin recordar quién es. Pronto se entera que el mundo está en peligro por culpa de una malévola fuerza llamada ‘la Calamidad’ y que el héroe que la derrotó en el pasado, el hechicero Nostramagus, está desaparecido. Tras encontrar una varita mágica, nuestro personaje sin identidad comienza su aventura, pero parece que nadie podrá salvar el mundo.

El universo tan colorido en el que se desarrolla la acción es una divertida mezcla de tropos de fantasía medieval, ciencia ficción, horror e historias postapocalípticas. Por su parte el diseño de personajes recuerda a las más grotescas caricaturas de Nickelodeon y Cartoon Network de los años noventa, como Ren & Stimpy, La Vaca y el Pollito y Soy la comadreja. También detectamos inspiración en obras más recientes como Hora de Aventura, Star contra las fuerzas del mal, La Casa Búho y hasta Rick & Morty.

La narrativa del juego parece simple en un comienzo y no hay mucha historia. A medida que nos acercamos al final, descubrimos que sí tiene una mitología un poco más complicada de lo que aparentaba. Incluso cuenta con un interesante desarrollo para un par de personajes. ¡Ojo! No queremos decir que la trama sea genial ni que tenga grandes sorpresas o revelaciones, solo que es mucho menos simple de lo que parecía.

Nobody Saves the World Reseña Crítica análisis review

También tiene un excelente sentido del humor que combina bien con su mundo absurdo. Drinkbox ha mejorado mucho en el tema de los chistes desde que solía abusar de memes y referencias en el primer Guacamelee.

Nadie lo hace mejor

La característica que define a Nobody Saves the World es la capacidad del protagonista para cambiar de forma. A diferencia de otros ‘dungeon crawler’, en los que nos “casamos” con una clase de personaje al comienzo del juego, en este podemos desbloquear hasta 18 clases (formas) y cambiar entre ellas a gusto. Algunas son comunes del género —como el soldado, la exploradora o el monje—, pero el resto son tan variadas como la babosa, el fisicoculturista, el robot, el caballo e incluso un ‘simple’ huevo.

Cada forma es radicalmente diferente de las demás, no solo en habilidades, sino en características como la salud y el maná máximos. La idea del juego parecer ser elegir la forma apropiada para superar cada situación. Pero esto cambia cuando aprendemos que podemos intercambiar casi todas las habilidades y ventajas pasivas de las formas entre sí. Esto permite crear una impresionante cantidad de ‘builds’ que se acomodan a cualquier situación en la que el juego nos ponga. Por supuesto, parte de la diversión está en experimentar con combinaciones de habilidades buscando crear el personaje más ‘roto’ o dominante posible.

Cuando un juego tiene posibilidades como esta, es normal que los jugadores creen un ‘build óptimo’ y se ‘casen’ con él. Pero aquí entra en juego la genialidad de Nobody Saves the World. No es posible subir de nivel simplemente matando enemigos. ¡Un momento! ¿Acaso no habíamos dicho que este juego se basaba en el ‘grindeo’? Así es. La única forma de hacernos más poderosos y aprender nuevas habilidades de cada clase es completando misiones específicas para cada una de ellas.

Inicialmente, las misiones son del tipo “derrota X enemigos con la habilidad Y”, pero eventualmente se “complican” y exigen la combinación de habilidades de más clases para poder ser completadas. Estas nunca son demasiado largas y el ritmo al que las completamos, obteniendo recompensas por ello, es rápido y satisfactorio. Las misiones están tan compenetradas con el resto de mecánicas que también son la principal forma de obtener las estrellas que abren las puertas de los calabozos principales. 

Entendemos que esto puede no sonar atractivo a muchos de ustedes, pero funciona muy bien. Este sistema de ‘grindeo’ nos obliga a probar todas las posibilidades que tiene el juego y crear nuestras propias soluciones mezclando clases y habilidades. De esta forma descubrimos nuevas formas de jugar y nos incentivan a probar locuras. Los jugadores que gustan de pasar tiempo en los menús de los juegos, descubriendo cómo se interconectan sus sistemas para hacer ‘minmaxing’ (minimizar debilidades, maximizar fortalezas) van a encontrar una forma muy sencilla y divertida de aproximarse a ello.

Si quedan con ganas de más tras ver el final, el modo Nuevo Juego+ hace que los calabozos y subcalabozos tengan modificadores más exagerados, exigiendo más del jugador a la hora de crear sus ‘builds’.

Nadie es perfecto

A pesar de lo divertido y satisfactorio que es el constante desbloqueo de nuevas formas y habilidades, este sistema tiene algunos problemas notables. Para comenzar, quita el foco del combate y lo simplifica. Los enfrentamientos suelen darse contra decenas de enemigos a la vez. Aunque tenemos que poner atención a nuestro posicionamiento y los ataques que usamos, pueden terminar convirtiéndose en un ciclo de usar habilidad tras otra hasta que todos los enemigos estén muertos.

Nobody Saves the World Reseña Crítica análisis review

Esto se soluciona un poco con la introducción de ‘defensas’. Estas requieren usar un tipo específico de ataque para poder dañar los enemigos, pero acentúan otro problema diferente. El combate es interrumpido constantemente por la necesidad de ir a los menús a cambiar de forma o reorganizar las habilidades. Es posible cambiar formas desde un menú rápido, pero este solo permite transformarse en las ocho últimas usadas, no memoriza su posición ni detiene el tiempo mientras hacemos el cambio.

Los calabozos presentan una gran variedad de temas y retos. Tenemos típicos castillos, el interior de seres gigantes, OVNIs y hasta un edificio de oficinas. En su interior encontramos retos como “todos los enemigos y el personaje mueren de un solo golpe” o “los enemigos recuperan sus defensas tras tres segundos”. Esto nos hace buscar la mejor combinación de formas y habilidades a usar. Pero también pueden resultar monótonos. A pesar de sus diferencias visuales y que sus mapas cambian con cada intento de superarlos, se sienten muy similares entre sí. Los jefes también son una decepción. Con excepción del último enemigo, no son más que versiones más grandes de enemigos existentes.

Nobody Saves the World Reseña Crítica análisis review

Algo que no hemos mencionado es que este título cuenta con un modo multijugador y es perfecto para disfrutar junto a un amigo. El problema es que, al momento de hacer esta reseña, no cuenta con un modo de juego local ni sistema de emparejamiento en línea. Solo podemos jugar con alguien de nuestra lista de amigos a quien invitemos o que nos invite a su partida.

Aunque estos problemas pueden alejar a algunos jugadores, especialmente a los que buscaban un combate más elaborado, no cabe duda que Nobody saves the World es un juego excelente. Su llamativo mundo, fuertes elementos visuales y el sistema de formas y habilidades —tan sencillo de usar a pesar de su profundidad— lo convierten en la primera joya del 2022 en el mundo de los videojuegos independientes.

Nobody Saves the World
8/10 Nota
Lo que nos gustó
- El profundo sistema de formas y habilidades.
- Su llamativo y divertido estilo visual.
- Un mapa divertido de explorar.
- El sistema de misiones hace que el 'grindeo' sea satisfactorio.
- Excelente trabajo de traducción al español.
Lo que no nos gustó
- El combate resulta algo simplista.
- Los calabozos se sienten muy similares entre sí.
- Cambiar de forma en combate debería ser más ágil.
- El multijugador no tiene emparejamiento ni modo local.
En resumen
Este es un juego que se tomó muy en serio el viejo refrán que dice que "en la variedad está el placer". La cantidad de formas que podemos adoptar y los montones de habilidades con que podemos personalizarlas hacen que Nobody Saves the World nos mantenga entretenidos, descubriendo nuevas y divertidas formas de recorrer el mapa y matar enemigos por alrededor de 20 horas. Aunque los combates pueden llegar a pecar por su simplicidad y los calabozos son un poco repetitivos, las constantes y satisfactorias recompensas y el atrapante 'grindeo' de nuevas misiones, hacen que podamos ignorar fácilmente sus defectos.

Reseña hecha con una copia digital de Nobody Saves the World para Steam brindada por Drinkbox Studios.

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