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Plants vs. Zombies Garden Warfare – La Reseña

Las plantas vuelven una vez más a defender su territorio de las pesadas hordas de zombies, esta vez la amenaza ¡será la misma! pero ahora el territorio…también!

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Normalmente cuando hablamos de juegos  competitivos de disparos imaginamos soldados de diferentes épocas, escenarios grises y destrozados, armas casi idénticas a las de los mejores ejércitos, y el «realismo adulto» que muchos exigen, incluyendo sangre y violencia visceral. Por eso Plants vs. Zombies Garden Warfare puede producir un choque con nuestras arraigadas costumbres. Clorofila, cabezas de zombie y muchos colores son parte de un juego que resulta agradable y sorpresivo.

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Plants vs. Zombies Garden Warfare es desarrollado por PopCap, el mismo estudio que dio a conocer estos enfrentamientos entre plantas y zombies en un género completamente diferente. Desde su gran presentación en el pasado E3 nos empezó a despertar una extraña curiosidad. ¿Cómo lograrían acercarse a los jugadores de shooters sin sacrificar su carisma y diseño? Las decisiones del estudio son varias, en su mayoría acertadas.

Lo primero que hicieron fue balancear las clases dentro de cada «raza». Tanto plantas como zombies tienen cuatro tipos básicos con habilidades únicas que corresponden a un papel clave para las partidas con objetivos pero que pueden usarse también en otros tipos de enfrentamientos. Incluso los movimientos para cada clase son diferentes, agregando tanto variedad como opciones para que usemos el que más cómodo nos parezca. La diferencia entre la velocidad del soldado zombie y el All-Star (una especie de tanque disfrazado de jugador de fútbol americano) o la que existe entre  el rango de ataque de la planta carnívora (para combate cercano) y el del cactus (algo así como un «Recon») es notable.

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Plants vs. Zombies Garden Warfare nos enseña de manera amable los poderes y especialidades de cada planta y zombie disponible, que vamos desbloqueando a medida que jugamos. Cada vez que sucede se abren pequeños videotutoriales que nos informan de forma divertida la utilidad de cada habilidad (aunque a veces es molesto si estamos en un momento crítico de un enfrentamiento), y los podemos revisar en cualquier momento en el menú de opciones de juego, al igual que otros datos del mismo recolectados en un bonito «album».

El enfoque del título es exclusivamente multijugador. La primera modalidad se llama Operaciones de Jardín (Garden Operations) y sirve como apartado cooperativo, donde armamos un equipo de cuatro plantas jugadores que tienen la misión de cuidar un jardín, evitando que contínuas hordas de zombies lo dañen. Cada oleada cambia en dificultad, número y variedad de enemigos, y obliga a la cooperación y comunicación entre los miembros del equipo de plantas. Por eso lo disfrutaremos mucho más si jugamos con amigos.

La parte competitiva no tiene esa limitación. Dos equipos de hasta 12 jugadores toman los diferentes roles y combaten en modos clásicos con los ajustes necesarios para entrar en sincronía con el tono carismático de los juegos originales de Plants vs. Zombies. Por ejemplo, Felpudo balancea el juego constantemente al aumentar la cantidad de «vida» de los jugadores que mueren constantemente, permitiéndoles combatir sin frustraciones contra los más experimentados. Esto se suma a dos modos de Duelo por Equipos cuya variante es la eliminación de algunos detalles de personalización de personajes y mejoras de armas.

Jardines y Cementerios representa la experiencia definitiva de Plants vs. Zombies Garden Warfare. Un modo dinámico y divertido, obliga a cada equipo a usar todas las herramientas disponibles.

Pero donde realmente brilla Plants vs. Zombies Garden Warfare es en el modo Jardines y Cementerios (Gardens & Graveyards). Este combina elementos de otros shooters de una forma muy inteligente y divertida. Mientras el equipo de las Plantas defiende un punto determinado del mapa, el de los Zombies debe ocuparlo durante un tiempo específico (que se va acumulando en un indicador) hasta conquistarlo.

Si los zombies logran apoderarse de la región, las Plantas retroceden a un segundo lugar y se repite la dinámica un par de veces. El cambio está en el último punto de defensa, donde los zombies deben cumplir un objetivo diferente dependiendo del escenario, como plantar bombas o hacer que un número determinado de monstruos ingresen a una mansión. Jardines y Cementerios representa la experiencia definitiva de Plants vs. Zombies Garden Warfare. Un modo dinámico y divertido, obliga a cada equipo a usar todas las herramientas disponibles.

Plants vs. Zombies Garden Warfare premia el desempeño del jugador de dos maneras diferentes. Primero de forma normal, clasificando nuestro rendimiento en su sistema de estadísticas y destacando de forma visible al mejor jugador, mejor curador, mejor asistente, etc. La segunda manera presenta mucha más utilidad: Con monedas de juego. Siempre recibimos una cantidad mínima, que podemos aumentar si logramos jugar de forma destacada.

Estas monedas nos permiten comprar sobres de láminas. Hay diferentes tipos, entre más costosas mejores los items. Las láminas nos entregan objetos para dar un look diferente a nuestro personaje, así como mejoras de armas y un inventario de ayudas que consumimos en cada partida. Por ejemplo, si jugamos como Plantas podemos buscar materas en el mapa y «sembrar» otras amigas que nos ayudan en las partidas, mientras que en el caso de los Zombies hay que invocar nuevos monstruos en los montones de tierra esparcidos en los escenarios.

Plants vs. Zombies Garden Warfare hace un uso muy bueno de Frostbite 3, que potencia de forma notable el estilo pintoresco de las edificaciones y los terrenos, complementado por las tonadas que pasan de lo relajado a lo frenético en un santiamén. Un trabajo meritorio al trasladar aquellos personajes y escenarios de los juegos móviles de la franquicia a la perspectiva en tercera persona, añadiendo la sensación de que estás en un entorno gigantesco, incluso similar a un inmenso parque de diversiones. Si bien es cierto que no usa todo el potencial de destrucción del motor gráfico, las animaciones y secuencias de explosiones se ajustan al ritmo de las partidas.

Encontramos aspectos que pudieron ser mejores en Plants vs. Zombies Garden Warfare. Los modos competitivos son pocos en comparación a otros shooters, al igual que los mapas. Es verdad que hay altas probabilidades de que nos mantengamos en Jardines y Cementerios la mayoría del tiempo, pero hace falta variedad, limitando el uso del título a nuestra preferencia por uno o dos tipos de partida, y a contar con una conexión a internet ya que no tiene la opción de juego a pantalla dividida ni modos offline.

Por otra parte, hay un problema serio con Garden Operations: Durante nuestras pruebas con este modo encontramos que la tasa de desconexión con los servidores es alta. Nada más frustrante que estar a la mitad de una oleada de zombies y  que la partida se caiga sin razón aparente. Algo que PopCap debe corregir si quiere que el juego cooperativo permanezca activo.


8.0

Plants vs. Zombies Garden Warfare puede ser considerado como una de las grandes sorpresas del año. Un juego de equipo bastante equilibrado, dinámico y divertido. No contará con mayor variedad en los tipos de partida, pero la calidad de su oferta competitiva es innegable, en especial Jardines y Cementerios. Además resulta una buena inversión si contrastamos su precio con su oferta jugable. Recomendado para quienes buscan un tono diferente y menos opresivo, o para aquellos que ingresan por primera vez al mundo de los shooters competitivos. Preparen sus semillas y sus tumbas, porque la batalla por el dominio de los jardines ya empezó.

Reseña realizada usando una copia de Plants vs. Zombies Garden Warfare para Xbox 360

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