Cuando vimos Pokémon Pokopia por primera vez en el ‘preview’ que publicamos hace unas semanas en GamerFocus, quedaba claro que Game Freak y The Pokémon Company estaban intentando algo distinto dentro de la franquicia. No parecía otro ‘spin‑off’ centrado en combates ni una simple variación de la fórmula tradicional. La propuesta apuntaba hacia un enfoque mucho más relajado, donde la exploración y la interacción con el mundo Pokémon eran el verdadero centro de la experiencia.


Después de jugarlo completo, esa impresión inicial se confirma y abre la puerta a nuevas ideas sobre lo que puede llegar a ser la franquicia. Es difícil que alguien que lea esta reseña no lo tenga claro: Pokopia, más allá de ser un experimento que toma elementos de simuladores de vida y construcción, brilla por reinterpretar cómo se puede vivir dentro del universo Pokémon siendo un Pokémon.
No intenta reemplazar la fórmula clásica de los RPG de la saga principal. Tampoco busca competir con ellos o alejarnos de la dinámica de “monstruos de bolsillo”. En cambio, propone algo diferente: explorar, reconstruir y observar cómo evoluciona un mundo Pokémon donde los humanos ya no son quienes lo controlan.

El resultado es una experiencia particular dentro de la franquicia, con ideas interesantes y un ritmo muy distinto al que Pokémon nos tiene acostumbrados.
La nostalgia del entrenador
Pokopia se sitúa en una versión futura de la región de Kanto donde los humanos ya no están presentes y el mundo ha cambiado con el paso del tiempo. El juego plantea un escenario donde muchos ecosistemas se han deteriorado y los Pokémon intentan adaptarse a ese nuevo entorno.
El protagonista es un Ditto que adopta forma humana después de encontrar la Pokédex de su antiguo entrenador. A partir de ese momento comienza una misión en la que varios Pokémon de alguna forma se sumarán: ayudar a restaurar diferentes zonas del mundo para que los Pokémon puedan volver a habitar esos espacios y de paso, descubrir realmente que pasó con los humanos.


La historia no busca ser compleja ni llena de giros dramáticos. Funciona más como un contexto que acompaña la experiencia de juego y que entre mas la jugamos, quizá nos llene de dudas argumentales, que al final, no nos importarán. A medida que exploramos nuevas áreas y restauramos biomas, el mundo empieza a cambiar poco a poco.
Ese enfoque narrativo encaja bien con la propuesta general del juego. En lugar de centrarse en una gran aventura donde nos veamos obligados a progresar y avanzar argumentalmente, Pokopia propone una historia más tranquila donde el progreso se siente en pequeños detalles del entorno. Es una forma distinta de experimentar el universo Pokémon y le da al juego una identidad bastante clara dentro de la franquicia.
Construir en lugar de combatir
El cambio más evidente frente a los juegos tradicionales de Pokémon está en su jugabilidad. Aquí los combates no son el eje de la experiencia.

En su lugar, el juego se enfoca en interactuar con el entorno y colaborar con los Pokémon para modificar el mundo. De algunos Pokémon aprenderemos habilidades específicas como manipular el terreno, restaurar vegetación, controlar el agua, recolectar recursos o simplemente volar y transformarnos. En otros casos, tendremos que andar acompañados de Pokémon especialistas para cumplir labores.
Todas estas mecánicas se combinan para crear un sistema que mezcla exploración, construcción y gestión de ecosistemas. Cómo lo mencionamos en nuestro primer vistazo, el resultado recuerda en ciertos momentos a juegos como Minecraft o Dragon Quest Builders en ese aspecto, en otros, casi que calca mecánicas y hasta interfaces de Animal Crossing. Ahora, esta no es una crítica negativa y tampoco hace el juego menos original.
La clave está en la libertad que ofrece Pokopia al jugador. No existe una única forma de avanzar. Algunos jugadores solo se van a enfocar en descubrir hábitats para atraer Pokémon específicos, mientras que otros dedicarán más tiempo a explorar nuevas zonas del mapa. O incluso unos solo se van a dedicar a construir y captar recursos.

Cada jugador lleva su propio ritmo dentro del juego. Puedes durar 30 horas regando un mapa para recuperar el verde y no te vas a sentir que no avanzaste. O también puedes dedicarte a romper todo el mapa y tampoco te vas a sentir que perdiste el tiempo. El juego de alguna forma te hace parecer que lo que haces funciona y algunas interacciones aleatorias con Pokémon que ya conoces seguramente te van a sacar una sonrisa
Poco a Pokopia
Para nosotros, Pokopia era respecto a una utopía, sin embargo el nombre del juego en japonés proviene de la expresión “poco a poco”, y esa idea describe bastante bien cómo se desarrolla la experiencia. Como lo mencionamos antes el progreso no se siente como una carrera hacia un objetivo final, sino como un proceso gradual de transformación del mundo.
Por eso mismo, quizá no podría decir que es el mejor juego para los jugadores que están esperando desenmascarar los misterios de este mundo y menos a los que buscan la intensidad de los RPG tradicionales de Pokémon. El juego de por si va a parecer lento y sin mucho avance o trasfondo.

Tampoco hay que esperar que las mecánicas de construcción sean complejas. A pesar de haber muchos materiales, al final, muchas veces se reduce a apilar y juntar para encontrar hábitats. El tema de “producir” electricidad, poder andar en líneas de tren o pseudo teleféricos, al final serán para la mayoría de jugadores, curiosidades aunque están ahí para que algunos usuarios los lleven a su límite creativo.
Por eso Pokopia se disfruta más cuando se entiende como una experiencia ‘fan service’, con sorpresas para los fans de antaño y con todo el encanto que actualmente tiene la saga en los más jóvenes. Los mejores momentos están en las interacciones con otros Pokémon que suceden luego de que alteramos el mundo ya sea por lo que sucede en la historia, porque nos piden algo, porque se molestan o porque simplemente quieren jugar.
Y hablando de encanto, el multijugador es una experiencia a la altura de Minecraft y similares. El restaurar en grupos de hasta cuatro personas, a veces jugando de forma asincrónica, es una buena experiencia para compartir con amigos. También se valora el que se pueda compartir a una persona con Switch 1 y que la forma de jugar el multijugador nos obligue a cooperar.

Ahora, algo que si extrañamos es el idioma en español para Latinoamérica. Es cierto que el español para España está un poco mas abierto a la región y se siente algo menos regional, sin embargo, nombres de ataque y la forma de expresarse de algunos Pokémon sigue siendo algo confusa para la gente de nuestra región. Esperamos que el juego en alguna actualización tenga la opción de español latinoamericano.
El juego en general funciona bien, después de 60 horas de juego y con mucha destrucción, no nos generó caídas de ‘framerate’ o que se hiciese lento por la cantidad de objetos “regados” en el mundo o los cambios en el mapa. En si el juego se siente sólido en la consola y su dirección de arte, es precisa para que las mecánicas de construcción de bloques no choquen con los polígonos y diseños estilizados de los Pokémon.
Reseña hecha con una copia digital de Pokémon Pokopia para Nintendo Switch 2 brindada por Nintendo.


