Hubo un tiempo durante las décadas de los 2000 y 2010 en que se pusieron muy de moda los “juegos de papá”. Me refiero a juegos de acción en los que controlamos a un hombre a cargo de una niña o una mujer joven que debe proteger. The Last of Us, The Walking Dead, The Witcher 3, Yakuza y Bioshock Infinite son buenos ejemplos de esto. Tiene sentido. Es la época en la que muchas personas que crecieron con los videojuegos se estaban convirtiendo en padres y quisieron reflejar sus angustias y fantasías protectoras en sus obras. Creía que esta tendencia ya era parte del pasado, pero aquí tenemos un nuevo juego que puedo considerar el “dad game” definitivo: Pragmata.
Les presento a Diana, la adorable niña robot que se va a convertir en nuestra hija adorada por una decena de horas.
Hugh es un astronauta al servicio de la compañía Delphi que viaja a una base lunar a investigar por qué se cortaron las comunicaciones. Allí descubre que la inteligencia artificial que controla el lugar se ha salido de control y su ejército de robots se dedicó a atacar a los humanos. Pero hay un robot que es diferente. Diana, que por alguna razón tiene la forma y personalidad de una niña pequeña, no solo no es agresiva sino que tiene la capacidad de hackear a los demás robots para que Hugh pueda destruirlos. Juntos deben recorrer la base para descubrir qué está ocurriendo y buscar la forma de comunicarse con la Tierra.
Pragmata gira alrededor de dos pilares muy claros. El primero es la mecánica de pequeños ‘puzles’ que debemos resolver cada vez que enfrentamos a un enemigo. Para poder dañar a los robots de la estación, Diana debe hackearlos y eso es representado por un ‘minijuego’ que se abre en la parte derecha de la pantalla: un laberinto que debemos resolver tocando las casillas especiales que determinan el daño que causaremos y las habilidades especiales que usaremos. Pero mientras lo resolvemos, también debemos controlar a Hugh evitando los ataques de los robots y manteniendo la mira sobre ellos.
Los sistemas de disparos, plataformas y exploración de este juego son bastante competentes, pero no son especiales ni originales por sí solos. Es la combinación de estos con la mecánica de hackeo lo que hace que este título sea una experiencia especial e interesante. A medida que avanza el juego, los ‘puzles’ se complican más y más agregando nuevas complicaciones como casillas de peligro, escudos que deben ser eliminados y más elementos que no voy a ‘spoilear’.




El otro gran pilar de Pragmata es la relación con Diana. Al comienzo del juego, Hugh sugiere que no se imagina teniendo niños y demuestra que desconfía de los robots, pero tan pronto conoce a este pequeño paquetito de alegría cambia de inmediato esa actitud (en serio, es inmediato, no hay un arco sobre “aprender a querer los niños y respetar los robots”). El protagonista está más que feliz de hablarle sobre la Tierra, jugar con ella en el refugio y regalarle juguetes que desbloquean nuevos diálogos. Hablando de diálogos, debo mencionar que el doblaje al español de Latinoamérica es excelente.
Diana está diseñada con todos los clichés de niña linda, tierna y adorable que existen, así que es imposible no enamorarse de ella. Pero mientras Hugh juega escondite con ella y le desbloquea áreas de juego, también vamos descubriendo una historia un poco más turbia detrás de su existencia. Los documentos que encontramos nos hablan de un material milagroso encontrado en la luna —la fibra lunar o ‘filuna’— capaz de usarse para crear prácticamente cualquier cosa, pero la operación de esta base es dejada prácticamente en manos de una inteligencia artificial que está haciendo a los trabajadores humanos sentirse cada vez más inadecuados y aburridos. Mientras tanto, un científico lleva a cabo un experimento ultrasecreto que hará que la situación empeore aún más.
A pesar de la cantidad de años que ha tenido este juego en desarrollo —fue anunciado en 2020— hay elementos de su historia que son muy relevante para el mundo de hoy en día en el que las promesas de inteligencias artificiales que supuestamente “pueden hacer todo” están causando una crisis laboral y cultural. En esta base lunar, todo es una copia o una memoria de las cosas que existen realmente en la Tierra y su artificialidad nos habla de una obsesión con recrear lo que es familiar. Hay muchas ideas interesantes ahí, pero se quedan desaprovechadas. En el último tercio del juego, las cosas se enfocan en una trama mucho más tradicional y predecible que no resulta tan interesante, aunque desemboca en un final muy emocional.

La estructura de juego de Pragmata gira en torno a un refugio en el que podemos mejorar nuestro equipo y habilidades, charlar o jugar con Diana y hacer cambios estéticos. Desde allí partimos hacia los diferentes niveles donde encontramos puntos de viaje rápido que nos regresan a este “hogar” y eso es importante porque solamente podemos guardar nuestra partida allí.
También podemos volver en cualquier momento a niveles superados en buscar de coleccionables que no hayamos encontrado y hay ciertos obstáculos —cúmulos de filuna y puertas carmesí— que solo podemos superar cuando hayamos obtenido ciertas habilidades para Diana o encontrado ciertas llaves. Esto le da al juego un toque “metroidvanesco”, pero podría estar mejor implementado porque solo sirve para obtener algunos coleccionables y mejoras opcionales extra. Es una forma sencilla de alargar el juego sin aprovechar realmente sus sistemas ni diseño, lo cual es una pena porque el diseño de los niveles es excelente. El mapa NO nos indica dónde estamos en cada momento, pero es fácil guiarnos debido a la interconexión entre los lugares que visitamos.

Aunque la historia de se puede acabar en unas 10 horas y algunos pueden creer que es demasiado corto, considero que es una duración perfecta para esta clase de juego. Es el tiempo suficiente para evolucionar las mecánicas de hackeo poco a poco sin que se lleguen a sentir repetitivas. Si de todos modos quedaron con ganas de más, hay varias simulaciones con retos de combate y plataformas y un modo ‘post juego’ en el que la dificultad crece para poner a prueba nuestro dominio de las habilidades de Hugh y Diana.
Disfruté muchísimo Pragmata. Me encantó la forma en que implementa la mecánica de hackeo en el combate y fue más que suficiente para hacerme ignorar lo poco originales que son los demás elementos del juego. Pero además de eso, hay algo más que me mantuvo interesado todo el tiempo en explorar la base lunar: Diana. El juego es un poco manipulador en la forma en que maneja a esta «hija perfecta», pero funcionó a la perfección en mi. Es imposible no quererla y nos hace buscar sacar tiempo para tratar de hacerla feliz.
Reseña hecha con una copia digital de Pragmata para PS5 brindada por Capcom. Este juego también estará disponible para Xbox Series X|S, Nintendo Switch 2 y PC desde el 17 de abril de 2026.




«Pequeño paquetito de amor» fue la cosa más dulce que yo ha leido quando Gamerfocus publicó la resenã semana pasada, antes de ela ganar su nota =)