Hay que darle crédito a Nintendo que año tras año muestra una gran diversidad de títulos para sus consolas en vez de sólo enfrascarse en las mismas IP de siempre. Luigi’s Mansion: Dark Moon es una secuela al juego de lanzamiento de la GameCube, ahora para la 3DS, desarrollada por Next Level Games los desarrolladores de Punch-Out!! y Mario Strikers.
En él Luigi debe recorrer 5 mansiones haciendo entre 3 y 5 misiones en cada una, una confrontación con un boss y una misión que hay que desbloquear. Cada misión sigue algún patrón común del libro de los videojuegos: reune X número de tales elementos, ve a tal lugar y vence a los fantasmas, escolta a tal personaje, etc. Es en la ejecución y el ambiente de la aventura en dónde radica el éxito del juego.
Cada mansión se siente suficientemente diferente a las demás con sus propias particularidades y en en general el juego logra crear una ambiente que podemos creer que le causaría susto a Luigi. También los fantasmas ayudan a darle personalidad al juego. Hay distintos tipos de fantasmas con diversas formas de ser atrapados. Más importante aún los fantasmas son un elemento cómico del juego, especialmente en escenas en que Luigi ve a través de un hueco y sin darse cuenta que están siendo observados los fantasmas actúan de manera juguetona.
Pero la estrella es Luigi. La conexión con el personaje es instantánea gracias a un gran trabajo con el modelo del personaje y su animación. La relación más fácil de hacer es como si Mr. Bean hiciera un capítulo dónde se encuentre en una mansión embrujada. Otro punto alto son los dichos de Luigi de nuevo con la impecable voz de Charles Martinet.
Sin mecanismos sólidos, un juego como este se volvería repetitivo pero afortunadamente no es el caso. El combate requiere habilidad, algo de estrategia y se siente bastante gratificante (especialmente si se atrapan más de un fantasma) También repartido por las misiones hay pequeñas acertijos que son siempre intuitivos. Por último hay varios coleccionables en el juego y conseguirlos todos requiere de ingenio y dedicación.
Por todo lo que el juego hace bien, hay algunas cosas que son extrañas: cada misión nos deja jugar solo una parte de la mansión lo que está bien para sesiones cortas pero al terminarla el juego nos saca sin contemplación de la misión. A veces uno quiera explorar algunos rincones de la mansión para encontrar algo que ha obviado y «accidentalmente» termina la misión y la única opción es volver a hacer toda la misión. Tampoco se puede salir y guardar una misión que ya ha sido completada así que a veces se vuelve un poco tedioso la cacería de los coleccionables.
Por otro lado el Profesor D. Sastre hace frecuentes interrupciones que se suponen deben ayudar al jugar a orientarse en lo que debe hacer, pero se vuelve demasiado repetitivo (no es peor que Navi, pero es notorio) Esto mejora en cuánto avanza el juego y al repetir las misiones la charla puede ser saltada completamente.
Y por último está el tema de los controles. Pasar de un control con 2 controles análogos a solo uno, no es fácil y el control final lo demuestra. Y aunque no es algo sensible, ciertamente el esquema final no es ideal. Apuntar hacia arriba o hacia abajo al mismo tiempo que se realiza una acción es incómodo.
Pero además del modo de un jugador, el juego incluye un modo multijugador hasta para 4 personas que se puede jugar online u offline. En ella hay que atravesar los cuartos de una mansión de 25 pisos, pero cada piso es completamente aleatorio. Y cada 5 pisos hay un boss que enfrentar. Es un gran modo de juego que vale la pena jugar múltiples veces con sólo un problema y es que por la dificultad es frustrante jugarlo con menos de 4 personas.
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