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Screamride – La reseña

Las montañas rusas vuelven a los videojuegos…y de una forma muy destructiva.

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El nuevo juego de Microsoft Studios para Xbox One nos trae una nueva manera de ver los juegos de simulación de mundo, donde nosotros controlamos no una montaña rusa sino todo un complejo de diversión mundial. Screamride fue desarrollado por Frontier Developments, una compañía con mucha historia que ya trabajó en juegos de alguna forma similares como fueron Zoo Tycoon y RollerCoaster Tycon.

Con un ambiente futurista, una estética «muy Windows 10» y una sencilla pero compleja sincronía, Screamride se perfila como uno de esos títulos que uno debería tener en su consola para desatender un rato la complejidad de otros juegos y simplemente dejarte llevar por tu estado de ánimo. Es decir, si nos sentimos creativos, con ganas de hacer algo, podremos ponernos a jugar con las físicas de las montañas rusas; si tenemos apetito de destrucción, podremos destruir, y con mucha sutileza, y si simplemente queremos tener un poco de emoción, también la encontraremos en este juego que trae cinco grandes zonas temáticas con muy diferentes y variadas pruebas.

¿Cómo se logra combinar sensaciones a veces tan dispares? Aunque a simple vista Screamride pareciera un RollerCoaster Tycon, realmente no lo es; mientras que en el título clásico teníamos que gestionar todos los aspectos de un parque de diversiones, en este no importa lo económico o el metagame, aquí lo único importante es generar diversión, por eso no solo se trata de hacer montañas rusas, el título de Microsoft Studios nos introduce en una gran cantidad de actividades enfocadas en tres principales mecánicas que se complementan al desbloquear contenidos para las tres.

La primera mecánica que se nos presenta es la de ser piloto, en la que tendremos básicamente que conducir un carro de montaña rusa con el objetivo de poner a gritar al máximo a los pasajeros sin dejarlos caer, por supuesto. Jugar este modo una pantalla grande le causará vértigo a mas de uno –conmigo lo logró–.

El segundo modo es el de Experto en demoliciones, donde el objetivo es pura y física destrucción de edificaciones para, según el juego, ayudar a construir mejores lugares para divertirse. Nuestras gigantes bolas de demolición resultan estar llenas de personas que disfrutan al máximo ser expulsados en una catapulta para destruir un edificio. Más adelante incluso lanzaremos gente que va montada en un vagón de montaña rusa.

Por último está la mecánica más tradicional que es la de construir nuestras propias montañas rusas donde el objetivo es tratar de poner a gritar hasta el desmayo a los pasajeros de la montaña rusa con toda clase de giros y alguna que otra rutina que a veces desafía la gravedad. De hecho, aquí encontré algo curioso y es que si bien en los otros modos de juego vamos en montañas rusas inverosímiles, en el modo de creación no tendremos toda la libertad que queramos, a veces el editor de montañas rusas nos limita e impide construir o usar ciertas formas que si bien en nuestra mente se ven posibles, para el editor no lo son.

Las tres mecánicas del juego no se conectan directamente, la interacción se encuentra solo en la puntuación para desbloquear nuevos elementos que se usarán en la construcción.

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En este juego no hay una gran historia pero en sí es muy divertido –¿ya lo dije?– debido no solamente a sus mecánicas, sino a la ambientación que los creadores han querido darle, ya que además de sus toques futuristas, el humor negro está a flor de piel, con los sarcásticos y crueles comentarios de la narradora y su voz sintetizada que nos recuerda muchísimo a la mítica GlaDos, la computadora de Portal. Entre la gran cantidad de comentarios, y siendo sinceros, encontramos toda una crítica a la sociedad capitalista actual donde se trata de destruir siempre unos ambientes para construir algo nuevo solo por diversión.

Lastimosamente Screamride tiene un problema y es su cantidad de limitaciones; una muy notoria es la total ausencia de un modo multijugador más allá de comparar nuestros resultados con los de nuestros amigos. El multijugador se hubiese podido añadir perfectamente en cualquiera de los modos y, por ejemplo, en el caso de construcción de montañas rusas, hubiese sido genial poder compartir nuestras creaciones con otras personas y que eventualmente nos hubiésemos podido montar en las atracciones de otra gente y tratar de superar sus «obstáculos»; creo que esta fue una gran oportunidad desaprovechada. Por otro lado, el otro gran problema es la corta duración del juego, hacen falta más escenarios y aunque tiene un gran valor de rejugabilidad para mejorar nuestros récords, simplemente creo que no es suficiente, esperemos que en un futuro haya algún contenido descargable que le agregue más circuitos.

Screamride es básicamente diversión enlatada, no tiene complejas mecánicas ni le interesa que nos pongamos a pensar en complicados puzzles, es un juego para salir de la rutina y que nos sacará una que otra sonrisa por la simpatía que derrochan sus elementos. Si quieres un juego ligero para pasar un buen rato en tu Xbox One y que puedas disfrutar en cortos instantes de tiempo, sin duda este es una buena opción.

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