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Sifu – Reseña

Después de 5 años, Sloclap regresa para entregar una experiencia especialmente diseñada para los amantes del kung-fu y los retos.

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A pesar de que la mayoría de sus miembros son exempleados de Ubisoft Paris, Sloclap no es un desarrollador AAA. De hecho, su trayectoria es bastante corta. Desde su creación en 2015, este estudio independiente solo ha lanzado un par de juegos: Absolver (2017) y Sifu (2022). Aun así, dice mucho del estudio que ambos proyectos sean algunos de los títulos de acción más peculiares de los últimos años.

El primero de estos es un RPG de acción ambientado en un mundo abierto con un prominente apartado multijugador. A lo largo de su aventura, los jugadores pueden personalizar su estilo de combate por medio de ataques y técnicas e incluso «enseñarlas» a otros. Si bien el enfoque de Sifu es completamente distinto, resulta evidente que Absolver sirvió como esqueleto del más reciente proyecto de Sloclap.

A diferencia de Absolver, Sifu es una experiencia completamente individual. Más allá de habilidades desbloqueables y mejoras «repartidas» a lo largo de los cinco niveles, tampoco permite la personalización del estilo de combate. Aun así, los que hayan jugado el primer título de Sloclap no tardarán en aclimatarse a esta nueva aventura. Esto se debe a que el sistema de combate permanece relativamente intacto.

En Sifu, los jugadores poseen un ataque débil y uno fuerte. Estos pueden combinarse entre sí y con comandos direccionales para realizar diversas técnicas. Al igual que en Absolver, Sifu confía que sus jugadores se familiaricen con las propiedades únicas de dichos ataques y técnicas. También pueden esquivar, bloquear e incluso desviar. Sin embargo, estas habilidades defensivas tienen una mayor importancia en Sifu debido a su naturaleza como un juego individual. Al fin y al cabo, muchos enemigos —específicamente los jefes— no tienen las limitaciones que el/la protagonista.

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Hagamos un paréntesis para hablar de la historia de Sifu. Esta comienza no en los zapatos del personaje que los jugadores controlarán durante el 90% de la aventura, sino del antagonista: Yang. Junto con cuatro aliados, el antagonista masacra a su antigua escuela de artes marciales y asesina a su propio ‘sifu’ (師傅 o 师傅) —término que en mandarín y cantonés se refiere al maestro de una disciplina— en frente de los ojos de su hijo/a. Si bien Yang ordena el asesinato del infante, un amuleto permite que vuelva a la vida. Es en ese momento que su cruzada para vengarse comienza.

Tras un montaje de entrenamiento, la trama da un salto de 8 años. El protagonista está listo para acabar con los cinco involucrados en la noche en la que murió su padre. Cada uno se encuentra en un nivel. Eso da para un total de cinco niveles, lo que puede dar la impresión de que Sifu es un juego corto… y lo es. Por fortuna, no es un problema gracias a su elevada dificultad y sorpresivo volumen de contenido.

En Sifu, no hay opciones de dificultad. Los enemigos pegan duro y no tienen piedad. Peor aún, se vuelven más hábiles con cada nivel superado. La mayoría del tiempo, los jugadores deben hacer frente a múltiples oponentes. Para sobrevivir, deben interiorizar las mecánicas previamente mencionadas —sobre todo las defensivas— y tener conciencia espacial. Esto no solo se refiere al posicionamiento de los enemigos para evitar sus ataques e incluso utilizarlos en su contra, sino al entorno como tal. Más allá de las armas que pueden encontrarse a lo largo de los niveles, el lanzar enemigos contra paredes y por escaleras puede inclinar la balanza a favor de los jugadores. No obstante, los enemigos también pueden aprovechar dicha geografía.

Aunque los fundamentos del sistema de combate de Sifu son similares a los de Absolver, hay otro juego del que toma una clara inspiración: Sekiro: Shadows Die Twice (2019). Además de la barra de salud, tanto el/la protagonista como los enemigos cuentan con una barra de equilibrio/guardia. Al bloquear ataques o sufrir desvíos, esta se llenará. Una vez repleta, el protagonista quedará indefenso por varios segundos. En el caso de los enemigos, los jugadores podrán eliminarlos inmediatamente e incluso recuperar algo de salud. Sin embargo, hay ocasiones en las que enemigos comunes evitarán dicha «ejecución» y entrarán en un modo potenciado. Ya explicaremos la importancia de esta última mecánica.

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A pesar de que los elementos mencionados hacen de Sifu un excelente juego de acción, no constituyen la parte más representativa del mismo. Por supuesto, esa es el sistema de resurrección. Tras cada muerte, el/la protagonista envejece. Presentado desde el anuncio del juego en The Future of Gaming, no solo supone una curiosa forma de establecer que los jugadores tienen vidas limitadas. Al fin y al cabo, también influye en las estadísticas del protagonista y las habilidades que puede aprender.

El sistema de resurrección funciona de la siguiente forma: dependiendo del número de muertes acumuladas, el/la protagonista envejecerá la misma cantidad de años. Una vez su edad supere los 70, la siguiente muerte será definitiva. Por cada década —30, 40, 50 y 60 años—, su barra de salud será reducida y su fuerza aumentará. Más importante, hay habilidades que solo pueden aprenderse en edades específicas. Esto plantea un dilema para los jugadores: desbloquear una técnica, pero arriesgarse a perderla tras morir definitivamente, o ahorrar experiencia para desbloquearla de forma permanente. No obstante, existe la posibilidad de que la edad lo impida.

Ahora, lo anterior no quiere decir que Sifu deba superarse en una sola partida. Al contrario, los jugadores son incentivados a repetir niveles tanto para mejorar su «récord» de edad como para ‘farmear’ experiencia y desbloquear habilidades. Otro incentivo para revisitar niveles son los coleccionables. Estos pueden verse en el Tablón de Detective. No solo comparten detalles sobre la historia, sino que incluso pueden desbloquear atajos en los cinco niveles. Como las habilidades desbloqueadas permanentemente, estos objetos permanecen incluso después de la muerte.

Otros elementos que hacen más llevadera la experiencia son los santuarios —hay tres en cada nivel— y los mencionados enemigos potenciados. Los primeros son de un solo uso, pero recuperan toda la salud y permiten elegir entre una lista de mejoras divididas en tres grupos: edad, puntuación y experiencia. Dentro de este último se encuentra la opción de hacer que el número de muertes vuelva a ser 0. En cuanto a los enemigos potenciados y los jefes, el derrotarlos resta una muerte del contador.

El sistema de combate de Sifu no es su única fortaleza. Su banda sonora ambienta perfectamente desde los enfrentamientos más pequeños hasta las batallas contra los jefes, todas muy memorables por sus mecánicas. La dirección artística no se queda atrás. Esto no se limita a la variedad de escenarios, cada uno representado por un color específico. A lo largo de la aventura, Sloclap utiliza diferentes técnicas visuales para crear lo que a veces puede definirse como una experiencia psicodélica.

A pesar de todo lo mencionado, Sifu no es un juego perfecto. Algunas veces, sobre todo en espacios muy cerrados, la cámara puede jugar muy malas pasadas y hacer que sea imposible ver los movimientos de los oponentes. No menos importante, muchas de las mejoras y habilidades desbloqueables están terriblemente desequilibradas. Mientras que hay algunas que son muy buenas, otras son prácticamente innecesarias o inútiles. Esperamos que estos errores sean corregidos por medio de un parche.

Sifu
8.8/10 Nota
Lo que nos gustó
- Un sistema de combate versatil, pero difícil de dominar.
- Una pegajosa banda sonora que mezcla cuerda con ‘techno’.
- Muy rejugable gracias a su diseño de niveles y finales.
- Excelente dirección artística.
Lo que no nos gustó
- A pesar de su dirección artística, gráficamente no destaca.
- La cámara puede jugar muy malas pasadas durante los combates en espacios cerrados.
- Hay un desbalance entre las habilidades desbloqueables.
En resumen
Gracias a su muy versátil sistema de combate —que provee todas las herramientas necesarias para enfrentar a hordas de enemigos, pero amaestrarlas exige tiempo—, su peculiar sistema de resurrección y el sorpresivo volumen de contenido que alberga a pesar de su relativamente corta duración, Sifu es un título que incentiva ser jugado una y otra vez hasta alcanzar la cúspide de las artes marciales. El reto que provee es uno de sus encantos y el dominarlo por completo sin duda es una de las experiencias más satisfactorias en lo que va de 2022. Sin embargo, esperamos que un parche solucione los problemas relacionados con la cámara.

Reseña hecha con una copia digital de Sifu para PS4/PS5 brindada por Sloclap.

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