La pobre Polly no ha tenido una vida fácil. Esta chica muda ha vivido casi toda su vida en un horrible orfanato a merced del abuso de los mayores. Cuando finalmente decide que no va a aguantar más, las cosas salen horriblemente mal y queda separada de su única amiga. Ahora, atrapada en el Abismo, acepta ayudar a un misterioso ser a cambio de una posibilidad de arreglar las cosas. Silly Polly Beast no es un juego feliz, pero sí es una obra que representa perfectamente la rabia y frustración que nos causa un mundo que está amañado en nuestra contra.
Este juego del diseñador Andrei Chernyshov y el equipo de Anji Games es difícil de encasillar dentro de un género. Tiene momentos de acción intensa que recuerdan a títulos como Hotline Miami y otras secuencias propias de un ‘survival horror’. A veces me ponía a patinar a toda velocidad por un circuito de obstáculos justo antes de arrojarme a una tensa sección de sigilo. Esta combinación de formas de jugar mantiene la experiencia variada y nunca sabía qué iba a encontrar a continuación, pero la forma en que balancea el ritmo y la dificultad no es la mejor.
Tengo mucho que decir sobre la jugabilidad de Silly Polly Beast, pero primero quiero hablar de su estética porque es absolutamente maravillosa. Me encantan sus gráficos poligonales estilo retro que presentan un mundo decadente que ha sido arrasado por la guerra, lo cual refleja a la perfección la crueldad que rodea a Polly. Cada nueva “pantalla” es una mezcla de elementos surrealistas y devastación distópica tan llamativa que no me molestaba perder una vida o dos con tal de poder apreciar la ambientación en que me sumergía.
La banda sonora golpea tan fuerte como su estilo visual. Está llena de electrónica dark, música industrial y las excelentes composiciones de BassnPanda que llevan la acción de la mano. No importa cuántas veces fracasamos en un encuentro, el ‘beat’ de la música nos impulsa siempre a intentarlo de nuevo y seguir adelante.
Esta visión del infierno (¿es realmente el infierno?) que refleja los horrores del mundo real y los “pecados” de la protagonista no es original, pero me gusta mucho la forma en que está ejecutada. Tiene mucha personalidad y se preocupa por mostrar que incluso en las peores circunstancias, las personas buscan comunidad, tienen deseos, esperanzas y presentan resistencia para protegerse, incluso si todo parece perdido. Silly Polly Beast es un juego que celebra la fortaleza de los marginados y entiende que muchos de los errores que comenten se deben a una sociedad que los ha forzado a ello.

La agobiante pero fascinante estética no es el único elemento de esta obra refleja la crueldad del mundo real contra personas como Polly, su jugabilidad no se queda atrás a la hora de lastimarnos una y otra vez. Este es un juego difícil en el que incluso en la dificultad ‘Normal’ los enemigos golpean con mucha fuerza, las curaciones escasean y tenemos que luchar por conseguir munición que no va a durar mucho.
Los combates tienen un ritmo muy intenso en el que tenemos que equilibrar muy bien el uso de los recursos que tengamos. Un pequeño error hace que tengamos que gastar las balas especiales o curaciones que teníamos o que incluso tengamos que repetir toda una sección. Al comienzo de esta reseña comparé a Silly Polly Beast con Hotline Miami porque las secciones pueden caer fácilmente en ese ritmo de fracasar una y otra vez hasta lograr superarla —en algunas partes parece un ‘puzle’ de combate— pero no nos da las suficientes herramientas para hacerlo suficientemente interesante.
Aunque se puede encontrar diversión y tensión en los enfrentamientos contra los enemigos, también hay mucha frustración involucrada. Morir es demasiado fácil y muchos enfrentamientos dependen de que los enemigos suelten curaciones y munición en el momento preciso, lo cual depende del azar. Fueron varias las arenas en que estuve totalmente atascado, repitiéndolas una y otra vez hasta que la suerte me bendijo y un enemigo soltó el recurso que necesitaba.

Además de combate hay secciones con puzles ligeros de exploración y movimiento que se superan con facilidad, otras en las que hay que hacer uso de una frustrante mecánica de sigilo y un minijuego de patineta que es divertido, pero limitado y es fácil “saltárselo” por accidente. Aunque no son malos, no destacan mucho y terminan eclipsados por los momentos de combate.
La excepción a la regla es el Capítulo 4 del juego. Este no solo es interesante por su narrativa —es el que revela completamente el pasado de Polly— sino porque es en su totalidad un “survival horror” en 2D en el que casi no hay combate. Es un nivel supremamente bien diseñado que maneja una gran atmósfera de tensión y que explota al máximo las mecánicas de exploración. Además, es coronado por una fantástica pelea contra un jefe. Si este hubiera sido el final del juego, hubiera terminado con una impresión aún más positiva de él. Tristemente, el siguiente capítulo regresa a las secuencias de combate de siempre, incluyendo una pelea contra un jefe que resulta supremamente frustrante.

Tengo opiniones muy encontradas sobre Silly Polly Beast. Me declaro fanático absoluto de su estética punk y de su tono lleno de rabia contra un mundo injusto, pero la jugabilidad —aunque su dificultad encaja bien con lo que quiere expresar— tiene demasiados problemas. No necesariamente quería que fuera más fácil, pero me hubiera gustado contar con más herramientas para enfrentar esa dificultad.
Reseña hecha con una copia digital de Silly Polly Beast para PS5 brindada por Top Hat Studios. Este juego también está disponible para PS4, Xbox One, Series X|S y para PC mediante Steam.



