2024 ha sido un fantástico año para los fanáticos del ‘survival horror’ como yo. Puede que el lanzamiento del excelente ‘remake’ de Silent Hill 2 haya acaparado los titulares al respecto, pero la verdadera razón son los juegos independientes que recuperaron el verdadero espíritu de los juegos de terror de finales del siglo pasado y de comienzos de la década del 2000. Títulos tan geniales e interesantes como Crow Country, Hollowbody, Fear The Spotlight y Slitterhead, pero ninguno de ellos es tan especial y llamativo como el juego del que hablaré en esta reseña: Sorry We’re Closed, del estudio indie á la mode Games.
Me gusta describir a este título como “Silent Hill para los gays”. Obviamente lo digo en broma (la saga de Konami tiene una enorme comunidad de fans LGBTI), pero es un juego que goza de una gran diversidad de personajes de diferentes orientaciones e identidades sexuales, incluyendo varios que son de género no binario. Que aquellos a los que les asusta el uso de pronombres personales se mantengan alejados, estamos bien sin ustedes.
Michelle es una joven londinense con dificultades para rehacer su vida tras el traumático final de su relación con la mujer que ama. Una noche, un poderoso demonio conocido como Duquesa la visita exigiendo amor. Como ella, asustada, le rechaza, le pone una maldición que terminará pronto con su vida a menos que elija amarle. Esto mete de lleno a la protagonista en un mundo de ángeles y demonios en el que tendrá que luchar para poder sobrevivir y librarse de su maldición… ¿o decidirá aceptar a Duquesa como su amante?
Que bonito tercer ojo tienes
Como se habrán de imaginar tras haber leído el primer párrafo de esta reseña, Sorry We’re Closed es un juego de ‘survival horror’ con gráficos al estilo de la primera consola de Sony y una jugabilidad inspirada en clásicos del género como Silent Hill, Dino Crisis y Resident Evil. Incluso cuenta con cámaras predefinidas que no podemos controlar mientras exploramos los escenarios.
Hasta ahí, suena bastante tradicional a nivel de jugabilidad. Pero este título tiene un par de sistemas relativamente nuevos en el género que lo hacen mucho más interesante a nivel mecánico. Podemos despachar a los enemigos con golpes de hacha o disparos normales de pistola y escopeta, pero en cualquier momento podemos abrir el tercer ojo para revelar los puntos débiles de los demonios que enfrentamos. Mientras estamos en este estado, solo podemos apuntar a esos lugares, pero el daño se multiplica enormemente y podemos realizar combos que cargan un super disparo capaz de eliminar a cualquier enemigo.

El tercer ojo no solo es útil en combate, sino también durante la exploración. Este permite ver el mundo real si estamos en el mundo demoníaco o viceversa, lo cual puede remover obstáculos o revelar secretos. Los niveles que recorremos —una estación de tren, un acuario abandonado, una cripta y un hotel supernatural— no son especialmente largos (y no tenemos un mapa), pero están muy bien diseñados y cuentan con un ritmo muy adecuado entre exploración, combate y acertijos relativamente sencillos.
Entre niveles podemos recorrer la calle de Londres en que vivimos y el hotel de Duquesa. Aquí podemos hablar con otros personajes para aprender más sobre la trama, mejorar nuestras habilidades y completar misiones opcionales que nos encaminan a uno de los cuatro diferentes finales de esta aventura.
Colores diabólicos
Sorry We’re Closed es una pequeña joya a nivel de jugabilidad, pero lo que verdaderamente le hace destacar es su impresionante estética. A pesar de su temática de horror y los escenarios claramente inspirados en Silent Hill —llenos de pasajes industriales y rejas oxidadas— no le tiene miedo a los colores vivos y al neón. Michelle es inmediatamente icónica con su brillante chaqueta fucsia y su cabello azul claro y muchos de sus amigos y enemigos llevan una moda alternativa muy llamativa.




Aunque los diseños de los demonios básicos que enfrentamos son algo simple, los más importantes y sus contrapartes angelicales tienen apariencias muy imaginativas y con grandes detalles. No me resultó nada extraño descubrir que uno de sus diseñadores también trabajó en el impactante Paradise Killer. También he visto a quienes lo comparan con la saga Persona por su uso de los colores y fuerte estilo visual, pero creo que su identidad es única y dicha comparación es muy superficial.
Es una historia de amor
Esta visión neón del mundo infernal y la jugabilidad “residentevilesca” se conectan mediante inesperados temas de amor y obsesión. Los personajes más importantes de Sorry We’re Closed están envueltos en toda clase de relaciones románticas, desde los típicos “amores prohibidos” hasta obsesiones fatales y aquellas que ciegan a los defectos del ser amado.
Michelle está obsesionada con su exnovia y no desea nada más que volver con ella. Duquesa cree que puede forzar a cualquier persona a amarle. Oakley se resiste a ver que su novio es una persona horrible. Mediante sus relaciones exploramos varias ideas positivas y negativas sobre el amor romántico y la forma en que la cultura nos ha hecho entenderlo.



¿Es nuestra obligación cambiar para agradar a otra persona? ¿Debemos aceptar el amor incluso si va contra todo lo que somos? ¿Es posible “aprender” a amar a alguien? A veces hay un análisis justo y sensato de lo absurdas que son algunas creencias en torno a este sentimiento y otras veces lo aceptan con el mayor melodrama posible. En todo caso, nos quiere hacer pensar en qué entendemos cuando hablamos de amor.
Pero Sorry We’re Closed va más allá de estas lecturas puramente románticas. Con más sutileza pero igual firmeza nos pregunta si el amor al dinero, a la fama o el narcisismo son versiones igualmente válidas de este sentimiento. Si es posible simplemente “amar la idea de estar enamorado”. El juego no ofrece ninguna respuesta —y los diferentes finales pueden llegar a conclusiones radicalmente diferentes al respecto— pero ofrece a su manera herramientas muy interesantes para que nosotros analicemos esto.
¿El mejor survival horror de 2024?
Al comienzo de esta reseña mencioné algunos de los otros juegos de survival horror que han llegado a mis manos este año. Todos ellos —desde el impresionante ‘remake’ AAA de Silent Hill 2 hasta el humilde pero adorable Fear The Spotlight— me han encantado, pero ninguno me sorprendió tanto como Sorry We’re Closed. Tal vez no es el más pulido ni el más original, pero es el que logró obsesionarme. Es un juego que no voy a poder soltar hasta no sacar todos sus logros y hasta no analizar hasta su última línea de diálogo.
Reseña hecha con una copia digital de Sorry We’re Closed para PC (Steam) brindada por Akupara Games.



