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Spyro Reignited Trilogy (Switch) – Reseña

El dragón púrpura colega de Crash se une a la fiebre del ‘remake’ portable.

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Spyro es otro de esos personaje de antaño que, a la par de Crash Bandicoot en aventuras y carreras, un renovado y metafórico contrato publicitario le renovó su imagen con el ‘remake’ de la trilogía original vista por primera vez en la consola PlayStation. Directamente de una época a finales de los noventa donde los títulos plataformas en 3D mandaban la parada del género.

Esta trilogía vuelta a hacer desde cero arribó en noviembre del 2018 a las consolas de Sony y Microsoft de actual generación, pero en esta oportunidad el turno es para Nintendo Switch y PC, ¡una bienvenida a la portabilidad! Su desarrollador, Toys for Bob, se encargó de adaptar Crash Bandicoot N. Sane Trilogy a la consola híbrida de Nintendo (también distribuido por Activision), por lo que la experiencia resulta más bien familiar. Sin olvidar que Spyro ahora es invitado especial en Crash Team Racing Nitro-Fueled.

Toys for Bob fueron quienes igualmente tomaron control de la propiedad de Spyro cuando dio un giro completo y fundó la línea de videojuegos/juguetes Skylanders, dando paso a proyectos como Skylanders: Spyro’s Adventure, Skylanders: Giants, Skylanders: Trap Team y Skylanders: Imaginators.

Con el fin de la moda por las figuras escaneables llevadas a la vida en mundos virtuales, decidieron devolver a Spyro a sus raíces retomando la trilogía creada y desarrollada por Insomniac Games, quienes ahora se dedican a exaltar un amigable vecino arácnido. Spyro Reignited Trilogy es la compilación en forma de ‘remake’ de Spyro the Dragon (1998), Spyro 2: Ripto’s Rage! (1999) y Spyro: Year of the Dragon (2000).

Esta reencendida trilogía del dragón púrpura es una reimaginación de todo el universo Spyro, aun cuando cada aspecto de los polígonos originales han sido recreados con fidelidad en cuando a espacio se refiere; con texturas infinitamente superiores –que ni siquiera es justo comparar con las versiones noventeras–. Luces, colores y animaciones no se quedan cortas a la hora de darle rebosante vida al reino de los dragones.

Mientras por ejemplo el juego original ilustraba dragones no muy diferentes entre sí con los limitados recursos técnicos, ahora estos gozan de personalidad, movimientos únicos, expresiones faciales y apariencia física definida. El área de diseño se lleva un punto a favor gracias a su libertad creativa pero no dispareja. Si esto es por parte de los personajes no jugables, los escenarios tampoco se quedan atrás, con enormes y verdes campos, valles polvorosos, océanos azules y rojizos pozos de lava. Un movimiento fluido a la hora de recorrerlos facilita la apreciación por los ámbitos que nos rodean mientras controlamos a Spyro.

En el campo sonoro, los temas pasan por tonadas dulces hasta una especie de rock progresivo, de bajo y teclado, definitivamente regrabaciones que se acoplan sin desencajar al lavado de cara que se nos presenta. Pero aquellos fanáticos que extrañan los sonidos del pasado están de suerte, pues por medio del menú pueden configurar la banda sonora original para que sea la nostalgia la que reine. La misma alabanza no recae tristemente sobre la voz de Spyro, con un toque de “radicalismo rebelde” que podrá ser muy espíritu de los noventa, pero no cuadra con el dragón.

Siguiendo el dicho de lo que no está roto no hay que arreglarlo, la jugabilidad no toma riesgos de alejarse de sus orígenes, algo que habrían de esperar quienes recuerdan sus años juveniles con los primeros juegos. Sin embargo, esto hace que pese a su fluidez tampoco se adapte a tiempos modernos aparte de lo visual/auditivo u opte por ofrecer novedades, que irónicamente de haberlo hecho atraerían nuevas audiencias y alejarían algunas más puristas.

Otro problema con esto es que pueden resultar siendo juegos demasiados simples para los estándares actuales, a los que el peso de 20 años de títulos plataformas les pasa factura. Correr o volar por ahí buscando gemas y derrotando uno que otro enemigo no parece ser lo suficientemente cautivador frente a otros mundos más abiertos bombardeados de misiones. Aunque ese también puede ser su factor vendedor, especialmente si hablamos de audiencias como los pequeños de la casa. Excepto aquellos menores que sin ayuda de familiares se pasan títulos más elaborados como Super Mario Odyssey.

Reconocemos que hay muchos adultos agotados con dichos mundos abiertos de mini mapa esquinero, inundados de objetivos secundarios y principales; para ellos resulta una opción el minimalismo y la simplicidad que ofrece Spyro Reignited Trilogy, un plato del que disfrutarán más los ojos y oídos que sus otros sentidos. No que sea un exponente con el que los más jóvenes se inclinarán a reconocer cuan grandes fueron los noventa, pero nadie que disfrute la nostalgia revivida necesita de validación alguna para viajar en el tiempo.

Los tres juegos de Spyro, más que historias individuales, se sienten como episodios de una sola historia en la que el dragón cambia muy poco, de ahí que difícilmente la trilogía resalte como la compilación que es. Tampoco es que haya mucho por contar más allá de un enano dragón que debe rescatar a otros cristalizados compañeros en su primera aventura mientras conoce un tigre, una coneja, una canguro, un malvado reptil, rinocerontes cobardes y todo tipo de fauna en posteriores encuentros.

Recorrer los variopintos mundos de la trilogía es un tributo a la sencillez donde ni siquiera es requerido tutorial para aprender a saltar, correr, arrojar fuego, cabecear con cargas de energía y volar, después de todo son mecánicas simples cuyo fácil acceso lo acerca a públicos más casuales sin asustar con sus controles. Spyro 2: Ripto’s Rage! añade ingredientes a la cocción al estilo de mejoras temporales, tales como aliento de fuego más poderoso, súper saltos y otros elementos; piezas que brindan variedad a la fórmula pero no la rompen. En el caso de la tercera entrega, personajes controlables adicionales se unen a Spyro, como el yeti Bentley y el Sargento James Byrd, un pingüino. Pero el dragón púrpura sigue siendo el más satisfactorio de controlar en su mundo.

Los juegos originales de Spyro claramente no ofrecen ese reto de plataformas lineales que tiene la trilogía de Crash Bandicoot, tampoco tienen que hacerlo. Su extrema deliberación o falta de objetivos más ambiciosos, aparte de recolectar gemas y talismanes, quizás no sea el tipo de juego que buscan cierto grupo de jugadores más exigentes, pero al fin y al cabo ya sabes lo que dicen sobre los colores. Un poco de senderismo draconiano tampoco le cae mal a nadie.

Spyro Reignited Trilogy
7.7/10 Nota
Lo que nos gustó
-Gráficamente placentero y relajante.
-Clásica experiencia Spyro intacta.
-Regrabaciones musicales.
Lo que no nos gustó
-Recolección sin mayor incentivo.
-Cumple lo que promete pero le pesa el tiempo.
-Escasas novedades entre los tres títulos.
En resumen
Spyro Reignited Trilogy no decepcionará a quienes en los lejanos noventa disfrutaron de las tres aventuras del dragón púrpura solo separadas por un año. Pese a que las diferencias no se apreciaron mucho entre sí con sus limitados pero no del todo explotados gráficos, éste es un aspecto que evoluciona como de la noche a la mañana en la colección hecha ‘remake’, ya que visual y musicalmente sorprende y deleita de manera pura. El asunto jugable y argumental continúa sin volar más allá que lo contemplado superficialmente, no para demeritarlo como solo un “juego para niños”, pero sin aportes relevantes que atraigan a toda una nueva generación en busca de más plataformas.

Reseña hecha con una copia digital de Spyro Reignited Trilogy para Nintendo Switch brindada por Activision.

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