A pesar de ser de esas franquicias que siempre están vigentes en el corazón de los fans de Nintendo, Star Fox no ha tenido la regularidad de lanzamientos y contenidos que otras sagas de Nintendo. Y es que ya han pasado muchos años desde que Star Fox tuvo un papel importante dentro del catálogo de Nintendo más allá de ser un recurrente de Super Smash Bros.
Este remake para Nintendo Switch 2 entiende muy bien qué convirtió a Star Fox 64 en uno de los juegos más recordados de Nintendo y evita la tentación de cambiarlo todo respetando la esencia del juego y los personajes. La acción sobre rieles, los caminos alternativos y los combates espaciales siguen siendo el corazón de la aventura, trayendo las novedades esperadas en el apartado visual y aprovechando esto para ofrecer una mejor narrativa.
El resultado es un juego con un marcado espíritu old school. Eso significa que conserva algunas decisiones de diseño que hoy se sienten anticuadas u obsoletas, pero también recuerda que la diversión puede aparecer sin sobreactuarse con mapas gigantes, árboles de habilidades o decenas de sistemas de progresión de los juegos de hoy en día.
El sistema Lylat recibe a pilotos nuevos y veteranos
La premisa de Star Fox, en su juego clásico era acompañar a Fox McCloud, Falco Lombardi, Slippy Toad y Peppy Hare a enfrentar la amenaza de Andross, este juego tiene exactamente este mismo argumento principal y no es de esperar grandes novedades en una campaña que es relativamente corta. En si, esto es una buena noticia para los que nunca conocieron el juego clásico. Este título funciona bastante bien para un recién llegado.

Ahora, como en el clásico, la historia y «política» tienen un papel secundario y casi toda la aventura se enfoca entre las interacciones de los personajes, esta vez no solo en sus naves, si no en el espacio compartido. Las escenas cinematográficas agregadas consiguen desarrollar mucho mejor al escuadrón versus lo que hubo en el juego clásico. Las conversaciones tienen más personalidad y hacen que el grupo se sienta como un verdadero equipo, o mas bien, una boy band con las personalidades cliché de estas: Fox quien tiene el liderazgo, Falco el piloto impulsivo y rebelde, Slippy el «cómic relieve» y Peppy el sabio mentor.
La estructura tampoco pierde vigencia. Cada misión dura apenas unos minutos, mantiene un ritmo muy alto y constantemente introduce nuevos enemigos, obstáculos y jefes. Las rutas alternativas siguen siendo una de las mejores ideas de la franquicia porque convierten cada partida en una oportunidad para descubrir un camino diferente o mejorar la puntuación obtenida anteriormente.

Es fácil terminar una misión y querer empezar otra inmediatamente o incluso reiniciar la campaña para ver como se vuelve a hacer mejor y en otras condiciones.
Jugando a la antigua
Es claro que uno de los intocables del juego fue respetar el diseño original del gameplay y esto trae consigo algunas limitaciones donde principalmente, el manejo de naves, que se manejan muy a la antigua, ya no es igual que antes, sobre todo por el uso de controles y el diseño de estos.
Eso si, el control del Arwing se siente preciso durante la mayor parte de la aventura, pero hay momentos donde ciertos movimientos resultan menos ágiles de lo esperado. Ajustar la mira en combates especialmente caóticos o realizar maniobras muy rápidas requiere un periodo de adaptación que recuerda constantemente el origen del juego. Con el vehículo terrestre, el Landmaster, es un poco mas tranquilo y en lineas generales, las partes donde lo usamos son las menos emocionantes de la aventura.
Lejos de convertirse en un problema grave, esas pequeñas rigideces terminan formando parte de la identidad del juego. Star Fox conserva ese diseño arcade donde aprender cada escenario, memorizar la posición de los enemigos y dominar las rutas resulta mucho más importante que desbloquear nuevas habilidades. Esto es especialmente útil en modos multijugador como desafío y de batalla.

Precisamente ahí aparece buena parte de su encanto. A excepción de los juegos soulslike, hoy es poco común encontrar un juego que invite a mejorar mediante la repetición en lugar de hacerlo mediante estadísticas o progresión permanente. La recompensar de la repetición consiste en jugar mejor, encontrar un nuevo camino o terminar una misión con una mayor puntuación.
Eso si, este enfoque de respetar bastante los orígenes para algunos jugadores puede resultar en una limitación para traer mas contenido. Nos hubiera gustado encontrar una expansión de la historia y quizá mas variedad o personalización en las naves.
¿Fox Mcloud, el furro?
Antes del lanzamiento, uno de los elementos que más generó discusión fue el rediseño de los personajes principales. Fox, Falco, Slippy y Peppy presentan rasgos mucho más detallados y una apariencia ligeramente más realista, por no llamarla, mas peluche, que en entregas anteriores.

Durante los primeros minutos el cambio resulta evidente, pero conforme avanza la aventura termina funcionando sorprendentemente bien. Las nuevas expresiones faciales hacen que las conversaciones transmitan mucho más carácter y ayudan a construir un tono cinematográfico sin perder la identidad de la franquicia.
Quizá por eso el rediseño termina convenciendo incluso a quienes inicialmente dudábamos de él. Una vez los personajes empiezan a interactuar resulta evidente que el nuevo estilo busca reforzar sus expresiones y hacer que las escenas cinematográficas tengan mucho más peso. Después de unas horas cuesta imaginar esta versión con los modelos originales. Esto también es aprovechado para el modo multijugador y que nosotros mismos, si tenemos cámara, encarnemos a un piloto y que nuestras expresiones sean las suyas.
Uno de los aspectos que más nos llama la atención es el doblaje al español latino. Nintendo hizo un trabajo sobresaliente al adaptar los diálogos y elegir voces que encajan con cada personaje. Más allá de una traducción correcta, las interpretaciones consiguen transmitir emociones durante los momentos importantes y aportan una identidad muy propia para el público latinoamericano. Es, sin duda, uno de los mejores trabajos de localización que ha realizado la compañía en los últimos años y ayuda a que el escuadrón tenga mucho más carisma del que ya poseía.
Visualmente y hablando de gameplay también hay un salto importante. Las batallas espaciales lucen espectaculares gracias a la iluminación, los efectos de partículas y la estabilidad con la que se desarrollan incluso en los momentos más intensos. Cada explosión, cada lluvia de disparos y cada persecución consigue transmitir la velocidad que siempre caracterizó a Star Fox.

La banda sonora acompaña perfectamente esa sensación. Los temas clásicos regresan con nuevos arreglos que respetan la esencia del original y elevan los enfrentamientos más importantes sin intentar sustituir melodías que ya forman parte de la historia de Nintendo y que son familiares hasta para los jugadores de Super Smash Bros.
Algo que hace bien este juego es que tampoco intenta justificar su regreso llenando la pantalla de novedades. Hay mejoras visuales, nuevas escenas y una presentación mucho más cuidada, pero nunca pierde de vista cuál era el verdadero atractivo del juego original. Esa confianza en la fórmula clásica termina siendo una de las decisiones más acertadas del remake, porque demuestra que modernizar un juego no siempre significa transformarlo por completo aunque para jugadores muy acostumbrados a juegos mas modernos, los controles si van a ser bastante «extraños».
Me queda claro que Star Fox fue una apuesta para traer de vuelta el encanto de esta saga. Sus desarrolladores confían en una fórmula que sigue siendo divertida décadas después. Conserva algunos controles que hoy pueden sentirse torpes, mantiene un diseño claramente heredado de otra época y no ofrece una cantidad enorme de contenido. Aun así, cada misión demuestra por qué la saga dejó una huella tan importante dentro de Nintendo y esperamos pronto saber de una secuela.


