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Super Dragon Ball Heroes: World Mission – Reseña

Shen Long cumplió el deseo de localizarlo, pero no se comprometió con su desempeño.

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Dragon Ball sigue siendo una de las propiedades de manga y anime más queridas y reconocidas a nivel global, aun tras décadas en el papel y las pantallas, con descomunales cantidades de productos y juguetes, figuras coleccionables, y claro, videojuegos.

Desde 2010, sin embargo, un juego para arcades exclusivo de Japón esquivó a los jugadores occidentales junto con su respectivo par de versiones para 3DS, que condensaban en el espacio virtual portable toda la esencia de Dragon Ball Heroes sin necesidad de usar las cartas físicas coleccionables.

Dimps (Dragon Ball Z: Budokai, Dragon Ball Xenoverse), también desarrollador del arcade, fue el estudio encargado de llevar esta dimensión alterna de Dragon Ball a la consola híbrida de Nintendo y PC. Esta vez los occidentales no tuvimos que esperar años, ni siquiera meses, para poder experimentar por primera vez el juego en una compilación traducida a varios idiomas (el español debe descargarse por separado) y definitiva, ya que incluye todas las colecciones de cartas lanzadas hasta ahora y el contenido de los primeros títulos para 3DS.

Super Dragon Ball Heroes: World Mission contiene exactamente 1.160 cartas y 350 personajes de Dragon Ball, Dragon Ball Z, el no canónico Dragon Ball GT y el más moderno y con la bendición de Akira Toriyama, Dragon Ball Super. Es una cantidad admirable, valga decirlo, pero una vez empezamos a profundizar en la mecánica de juego nos damos cuenta que no es tan necesaria en la formación de mazos como debería, más allá de explotar al máximo el denominado fan service que en esta ocasión apunta por el lado positivo.

Este es un juego de cartas que aprovecha todas sus raíces orientales para alejarse lo suficiente de sus contrapartes más famosas en Occidente, reyes del tamaño de Magic: The Gathering o su equivalente basado en una propiedad japonesa, Pokémon Trading Card Game (con una insuperable adaptación para Game Boy/Color, Consola Virtual de 3DS). Juegos de cartas apartados del uso de energías ya existen, pero que gocen de una renombrada franquicia multimedia como empujón es otro cuento.

Del mismo modo que la saga Final Fantasy tiene en la actualidad su propio juego de cartas tradicional y otro más alterno basado en ‘Triple Triad’ de Final Fantasy VIII (gratuitamente en FF Portal App), Dragon Ball cuenta con Dragon Ball Super Card Game y el arcade de Dragon Ball Heroes, radicalmente estrambótico en honor a su país de origen y cuya conversión digital a Super Dragon Ball Heroes: World Mission deja una sensación extraña de insuficiencia, a pesar de no quedarse nada corto en contenido.

La cantidad de cartas jugables es deslumbrante, pero si no es tan relevante en la creación de mazos es porque estos solo están compuestos por siete de ellas. Nada de pila o cementerio. Estas siete cartas, que representan cada una a un personaje durante las batallas, bueno o malo, son las únicas por participante desde el principio y hasta el final de los enfrentamientos. De escogerlas adecuadamente teniendo en cuenta cada una de sus habilidades depende la victoria y el poder a expulsar en cada ronda.

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Cinco rondas o menos –si toda la barra de salud del equipo contrario queda reducida antes a cero–, es lo que se necesita para salir victorioso en los combates. Además de dicha barra general, cada carta posee sus propios puntos de salud, potencia y guardia; así como tipo: Héroe, Élite o Berserker. De cómo se ubiquen las cartas en cuatro filas del campo de juego, determina cuánto poder de ataque usarán los guerreros. Entre más atrás se posicionen, podrán recuperarse y reunir más fuerza pero causarán menos o ningún daño. De esta manera, la estrategia consiste en saber cuándo conservar energía, cuándo hacer equipos entre personajes para ejecutar combos, y cuándo lanzarlos a todos al tiempo en primera fila para el gran final.

Ya que todas las animaciones de pelea son automáticas y particularmente similares sin importar los personajes, a la técnica de lucha algo simplista se le añaden “minijuegos” o QTE (Quick time Events) directamente extraídos del arcade japonés, pero que en Switch o PC solo es un elemento distractor obligatorio y tedioso. El arcade original incluye una superficie que reconoce las cartas puestas en ella, reflejándolas en la pantalla; para ejecutar ciertos ataques especiales, dobles, triples, o fusionar guerreros, es necesario desplazar las cartas físicas según se nos pida, como formando una Z o una G. Un concepto interesante.

En World Mission, esto es reemplazado con movimientos del stick izquierdo o la opción de utilizar la pantalla táctil en el modo portable, que no aumenta por mucho la diversión. Por cada ataque o defensa normal, es necesario presionar el botón A en un medidor de velocidad dinámica y obtener una mayor barra que el rival (llamada ‘carga de impacto’), para ganar ventaja en dicho ataque o defensa. Monótono y en muchas ocasiones un aleatorio obstáculo, ya que entre más poderosa la carta más rápido se moverá la barra y la máquina rival pocas veces falla.

Independientemente del equipo de siete cartas (no se puede llamar mazo aunque así se le titule) que se utilice, la repetición de animaciones –con gráficos de una o dos generaciones atrás– hace que las batallas no se sientan tan diferentes entre sí, ni fluidas. Estos combates se pausan antes y durante, cada vez que anuncian una habilidad especial o activa, y el problema es que existen demasiadas por cada carta. Esto sumado a los minijuegos heredados del arcade, genera una experiencia muy ralentizada frente a los ataques relámpago de los guerreros Z.

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Pese a la mencionada estrategia de posicionamiento de cartas y pasando los combates de tutorial, lo cierto es que simplemente las cartas más poderosas de nuestra colección cumplen con la misión sin mayor esfuerzo. Quizás el saber combinar a los personajes (Trunks y Goten, Goku y Vegeta, etc) para hacer mayores combos sea imperativo, pero nada que algunas cartas de mayor rango no solucionen. Mismas que pueden obtenerse con exclusivos tiquetes de lotería plateados y dorados al estilo gachapon, ya que no pueden ser compradas.

Entre los modos de juego además del multijugador en línea se incluye el de ‘Arcade’, que recuenta eventos de la serie desde otra perspectiva, narra líneas de tiempo alternas y sagas completamente nuevas como la de Androide 21 de Dragon Ball FighterZ o Super Cell X. Varias de estas historias hacen parte del “Xenoverso”, así como algunas de las variadas cartas que encontramos provienen del mismo. De otra forma no veríamos personajes como Broly Súper Saiyajin 4, el padre y a la vez hijo Vegeks, o esa horripilante fusión entre Goku y Mr. Satán.

Donde el juego acierta correctamente es en el modo de creación de cartas, en el que la limitante para no resultar con cartas OP es que debemos adquirir por separado cada elemento: arte del personaje, habilidades, accesorios, fondos, marcos y poderes. Estos elementos nada económicos se compran con la moneda del juego, zenis, que a su vez se obtienen ganando combates y resultan en el único aliciente para seguir en la lucha.

La historia del modo principal, sin embargo, no pasa de ser un grupo de niños obsesionados con el mundo Dragon Ball, con la habilidad científica de ingresar a una versión virtual del mismo y usar avatares raciales para relacionarse con los guerreros Z o aquellos grandes villanos de las sagas principales en las series. Un futuro alterno donde todo gira alrededor de Dragon Ball Heroes y cuyo hub, en extremo limitado, no hace mucho para aliviar la rutina de batallas que tampoco luchan por ser diferenciales.

Super Dragon Ball Heroes: World Mission
7/10 Nota
Lo que nos gustó
-Cientos de cartas con impecables ilustraciones del universo Dragon Ball.
-Una nueva perspectiva para apreciar los tan conocidos arcos del manganime.
-El modo personalización de cartas permite cierta libertad creativa.
Lo que no nos gustó
-Secuencias de combate monótonas.
-Interacciones del arcade que no tienen razón en formato videojuego.
-Historia principal genérica y algo lenta.
En resumen
Super Dragon Ball Heroes: World Mission debe apreciarse como la buena intención de Bandai Namco en traernos un juego excesivamente japonés al mercado occidental. Da la impresión que no es comparable el arcade original con la edición netamente digital que nos corresponde, pues todos esos detalles dedicados al coleccionismo y movimiento de cartas físicas sobre la mesa no generan la misma empatía al ser trasladados. Los fanáticos se sentirán a gusto entre tanta antología reunida, pero jugablemente los combates distan mucho de la estrategia que aseguran poseer. Si Goku siempre puede obtener una nueva transformación de la nada, así sucede en realidad a la hora de conseguir nuevas cartas poderosas en este juego.

Reseña hecha con una copia digital de Super Dragon Ball Heroes: World Mission para Nintendo Switch brindada por Bandai Namco Latinoamérica.

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