
No necesitamos replicar que la marca Tamagotchi sigue tan vigente como cuando nació en 1996, tal vez con menos fiebre, pero muy rentable para Bandai y con versiones modernas altamente valorizadas. Las mascotas virtuales como dispositivos independientes tienen incluso un nuevo lanzamiento a color en 2025 con una rueda como ‘gimmick’. Sin embargo, en materia de videojuegos los géneros han ido más allá de la crianza de Tamas. El primer juego de la franquicia, lanzado para Game Boy, es el único junto con sus secuelas que sigue por completo la temática de mascota virtual. Otros optaron por los minijuegos y en el caso de Nintendo DS, la trilogía de Tamagotchi Connection: Corner Shop los ambientaba en tiendas atendidas por las diferentes especies. Tamagotchi Plaza para Switch y Switch 2 continúa esta tendencia, pero sin mayores cambios.

Pensaríamos que para haber pasado tanto tiempo, la fórmula de Corner Shop evolucionaría un poco a lo visto en DS y en otros exclusivos japoneses para 3DS. Sin embargo, ni siquiera mecánicas de crianza son añadidas –que hubiese sido algo básico aunque interesante de una u otra forma– en Tamagotchi Plaza. Los minijuegos siguen siendo el único aliciente y atender una ilimitada cantidad de clientes por cada establecimiento hasta mejorarlo un rango; enjuagar y repetir. Cada tienda de ciudad Tamahiko equivale a uno de 10 minijuegos en Nintendo Switch y tres más en Switch 2. La plaza principal también cuenta con la posibilidad de recibir inversiones, porque todas estas mejoras gastan monedas gotchi, la divisa del mundo Tamagotchi. Para ganarlas, debemos trabajar más como en el mundo real.

En resumen, lo que debería ser divertido por la naturaleza relajada de Tamagotchi, es más bien ‘grindeo’ pero no necesariamente difícil, lejos de ello. Aunque una cosa no demerita la otra. Sí se trata de un juego ‘cozy’ y su música es francamente adictiva, así como los sonidos ambientales y escuchar hablar a los Tamas es entretenido. Conocer un minijuego está bien, repetirlo hasta el cansancio para subir de categoría la tienda y tener que hacer lo mismo con los 10 o 13 locales (según la versión) es lo que lo hace monótono. Por supuesto no le exigimos demasiado a un sucesor de Corner Shop, pero que Tamagotchi Plaza no varíe un poco frente a aquel más que por el 3D y recorrer ciudad Tamahiko como un ‘lobby’, deja mucho que desear.
Lo mismo podría decirse de la promocionada conexión con Tamagotchi Uni, la primera entre un videojuego de Tamagotchi y un dispositivo de la mascota virtual original. La particularidad de esta función es que uno esperaría algo como transmitir temporalmente la criatura de Uni a Plaza, naturalmente regresándola. Como una visita rápida. Eso sería lo ideal dada la conectividad Wi-Fi de Uni, desechada en el nuevo Paradise. Sin embargo, solo es un minijuego de entregar volantes en Tamagotchi Uni que permite acceder a un código para ingresarlo a Tamagotchi Plaza y así recibir visitantes solo manifestados en un número. El juego despliega otro código para ingresarlo en Uni y recibir monedas gotchi. Eso es todo, justificamos que la programación es bastante limitada en el dispositivo, pero Plaza en Switch tenía la posibilidad de «jugar» más con los datos de la mascota virtual y su humano.

Entre los establecimientos a fortalecer con el emprendimiento en la ciudad del príncipe Tamahiko, se encuentran una clínica dental, taller de manga, galettería, óptica, gimnasio, piscina nocturna, salón de té, sastrería, tienda de bicis y estadio de batallas de rap. Por obvios que parezcan, los minijuegos no son explicados en ningún momento –como pulir los lentes de las gafas– y algunos deben aprenderse a punta de ensayo y error, mientras que otros pueden ser textualmente obtusos en lo que quieren del jugador. Locales como la clínica dental son gráficamente claros, el gimnasio solo pide presionar botones a diferentes velocidades y en el caso de la piscina nocturna, trabajamos de meseros y alcanza cosas. La mayoría no requiere grandes destrezas o habilidades, incluso si se sube de categoría la tienda, únicamente ‘grindear’.

Tamagotchi Plaza no es Animal Crossing ni aspira serlo, pero eso no evita que tome prestadas ciertas licencias estéticas como el uso de un ‘smartphone in-game’ en lugar de menú interno. Minijuegos aparte de forma repetitiva, no hay mucho más por explorar en ciudad Tamahiko y en esencia el ‘hub’ no aporta mayores funciones, salvo para ver los Tamas en 3D y a todo color, con una frecuencia de cuadros mejorada en Switch 2. El juego es una desafortunada oportunidad perdida para Bandai Namco de posicionar a sus populares mascotas virtuales en un juego más digno de las generaciones modernas, o por lo menos del subgénero ‘cozy’ tan estimado en el globo.
Teniendo a tantos rivales con el mismo objetivo, un simulador de vida podría haber caído mejor en el caso de Tamagotchi Plaza –espacio que tal vez llene el bautizado similar Tomodachi Life para Switch– , pero su objetivo en un principio no iba más allá de proveer un sucesor espiritual de Corner Shop. El problema es cuando quieres cobrar un precio completo ($40 USD en Switch y $50 USD en Switch 2) por un exponente así, especialmente en un sistema nuevo como Switch 2.

Reseña hecha con una copia digital de Tamagotchi Plaza para Switch y Switch 2 brindada por Bandai Namco Latinoamérica.



