El primer The Sinking City es un juego ambicioso y con mucho potencial, pero también con demasiados problemas que lo convierten en una experiencia frustrante. Aunque amé su ambientación y todo lo relacionado con ser una historia de detectives en un escenario de horror lovecraftiano, no pude soportar su terrible sistema de combate ni la enorme cantidad de problemas técnicos que tenía. Es por eso que deseé que si algún día hacían una secuela, dejará atrás todas las mecánicas de ‘survival horror’ y se enfocara en ser solo un juego de investigación.
Hicieron exactamente lo contrario de lo que yo quería. The Sinking City 2 no tiene nada de juego de detectives y ahora es un survival horror puro y duro. Afortunadamente y a pesar de mis temores, también es un survival horror bastante sólido.
Esta aventura nos lleva a la ficticia ciudad de Arkham, Massachusetts, a finales de los años 20. Una terrible inundación ha causado una evacuación masiva, pero Calvin Rafferty ha decidido quedarse. Meses atrás, él y su novia Faye Bennett realizaron un ritual ocultista que salió muy mal y ahora ella se encuentra en una especie de coma sobrenatural. Para despertarla, tenemos que recorrer las calles inundadas de la ciudad en busca de otro ritual, pero hay fuerzas oscuras que se empeñarán en detenernos.
La jugabilidad de The Sinking City 2 resultará muy conocida para cualquiera que haya jugado un juego de survival horror moderno en tercera persona. Los disparos son nuestra principal defensa contra los cadáveres reanimados por los gusanos que vienen de las profundidades y otros horrores innombrables que nos acechan. Tenemos que explorar a fondo los niveles en busca de la munición y curaciones que nunca parecen ser suficientes y que nos fuerzan a esquivar a los enemigos siempre que podamos. Por supuesto, también tenemos que buscar llaves y resolver acertijos que nos permitan avanzar. Es la plantilla que siguen la mayoría de los Resident Evil y Silent Hill, pero esa familiaridad que nos da puede ser tanto una gran ventaja como un terrible defecto.

No hay nada de la ambición del primer juego en esta secuela. Es un título muy tradicional que hace las cosas aceptablemente bien, pero no se arriesga en lo absoluto a nivel narrativo ni a nivel jugable. Los fanáticos del género podemos pasar una agradable decena de horas gracias al buen diseño de niveles que tiene, los tensos encuentros con enemigos e intrincados puzles, pero no va “más allá” de lo esperado en ninguno de esos aspectos. Ni siquiera su historia de horror cósmico guarda alguna sorpresa y se desarrolla como si fuera una compilación de “grandes éxitos” de H.P. Lovecraft.
Cada una de las grandes áreas del juego —la iglesia, el hotel, el hospital, el mercado, etc.— es hogar de una pequeña historia de terror que descubrimos poco a poco mediante los documentos que encontramos, charlando con los personajes y observando el escenario. Estas son derivadas de cuentos conocidos del escritor de Providence como El que susurra en la oscuridad, Herbert West: Reanimador y por supuesto, La sombra sobre Innsmouth. También hay montones de referencias a otras de sus obras, incluyendo El horror de Dunwich y El Caso de Dexter Ward. Los fanáticos de estas historias van a disfrutar bastante reconociendo todos los guiños que hay y los nombres familiares que encontrarán.




Pero esta estructura narrativa hace muy poco por la trama general, la cual es una historia de horror y amor bastante tradicional. Una de las cosas que más admiré del primer juego fue la forma en que intentó subvertir las narrativas racistas de Lovecraft para criticar la discriminación y la intolerancia. No era perfecta, pero se aprecia bastante el intento. No hay nada de eso en The Sinking City 2. Acepta las ideas de Lovecraft tal como vienen y aunque busca evitar la controversia de sus asociaciones racistas con algunos personajes secundarios, se siente tristemente básica en sus planteamientos.
Lo mismo pasa con la ambientación. Aunque es muy buena y me encantó la forma en que usó elementos de una historia tan atípica de Lovecraft como El que susurra en la oscuridad en el nivel del hospital, carece de de la combinación de lo mundano con lo ‘eldritch’ que hizo tan especial el primer juego. Incluso los enemigos reanimados que tiene hacen que todo resulte demasiado “residentevilesco”.

El árbol de talentos y sistema de creación de objetos también resulta ya demasiado común y no ayuda a que The Sinking City 2 se diferencie de otros juegos del género. Funciona bien y le da algo de profundidad porque de acuerdo a la situación podemos elegir si crear munición o curación y enfocar las habilidades de Calvin a la ofensiva o a la defensiva, pero eso ya se ha visto. Si a eso le sumamos que tiene algunos problemas técnicos notables —incluyendo bugs que hacían que el protagonista se quedará atascado entre ciertos objetos— resulta que simplemente no puede competir contra obras AAA recientes como Resident Evil Requiem y Silent Hill 2 Remake, que hacen “lo mismo”, pero mejor.
Quiero insistir en que The Sinking City 2 es un buen juego, pero no hace nada especial. Si buscan un survival horror dentro de un mundo inconfundiblemente lovecraftiano, los dejará satisfechos, pero hay quienes están haciendo cosas mucho más interesantes con el horror cósmico. Solo hay que mirar juegos como Dredge, Look Outside o Slay The Princess para darnos cuenta que este género puede ofrecer mucho más allá de los tentáculos y dioses primigenios que se han vuelto tan tradicionales.
Reseña de The Sinking City 2 hecha con una copia digital del juego para PS5 provista por Frogwares. Este juego también está disponible para Xbox Series X|S y para PC mediante Steam, Epic Games Store y GoG.



