Para ser un lanzamiento bastante modesto en Nintendo DS de 2009, poco se sospecharía que sus planes originales databan de 2005 –basados en un juego de Hamtaro para GBC del mismo equipo de Nintendo SPD–, los cuales dieron nacimiento a los Mii en la consola Wii de 2006. Tomodachi Collection resultó ser un simulador social con fuerte personalidad japonesa exclusiva de aquel país, que cuando recibió una secuela global en 3DS para el 2013, la sensación convirtió a Tomodachi Life en uno de los juegos más vendidos de la consola portátil. A diferencia de las dos primeras entregas, su interfaz de control ha cambiado significativamente en Tomodachi LIfe: Living the Dream para Nintendo Switch, haciendo a su vez el experimento social con mayores opciones y público.


Aunque lleve el género de simulador social a su espalda, Tomodachi Life no es muy comparable a otros de Nintendo como Animal Crossing o el más reciente Pokémon Pokopia. Sí, hay vecinos con los cuales convivir y comunidad a la que soportar, también opciones de urbanización o, debería decir, «Miirbanización». Pero principalmente no son personajes aleatorios (animales o Pokémon), sino Mii que nos hemos tomado el tiempo de crear para poblar esta isla de ensueño que nos quieren vender. En cierta forma, pese a que no lo digan oficialmente, Tomodachi LIfe: Living the Dream clasifica como uno de los denominados ‘juegos de dios’, que fuese popular en el pasado con títulos como SimCity, Black & White, Los Sims y Doshin the Giant.
Con los Mii como protagonistas, lo que prima en Living the Dream son las herramientas de personalización sobre el contenido del juego. Así como los usuarios de una red social son los que la «alimentan» de contenido y dan forma a la experiencia de los demás usuarios, del mismo modo los jugadores son los que tienen completa libertad para establecer la apariencia de los Mii, su léxico, los alimentos que consumen, objetos que usan, mascotas y en general la estética de la isla y sus edificios. ¿Qué pasa si no tienes ganas de dedicarle mucho tiempo a la creatividad? De igual forma lo puedes disfrutar a tu manera, porque de eso se trata el libre albedrío digital.

Si bien es cierto que hay jugadores dando la milla extra a la hora de diseñar pixel a pixel cada detalle de su isla y Mii, sea por gusto o simplemente por gracia/meme, también puedes transferirlos desde Wii U/3DS a Switch y ahorrarte buena parte del proceso, aún añadiendo Mii interesantes como personajes de la cultura pop. Incluso si tienes tu propio Mii en la isla de Tomodachi LIfe: Living the Dream, como jugador eres la «deidad invisible» tras la pantalla con control absoluto sobre las vidas, relaciones y problemas de los Mii. De ti depende el vocabulario a expandirse en la isla –bastante abierto y sin censura a decir verdad–, los gustos y posibles romances.
Que puedas agarrar un Mii y literalmente ponerlo frente a otro para obligarlos a conversar y generar amistad es muestra de ello. Al crear un Mii les otorgamos índices que lo ubican en uno de cuatro diferentes tipos de personalidades para un total de 16 ramificaciones. Como novedad frente al juego predecesor, también podemos definir su interés sexual hacia cualquier género e incluso establecerlo como no binario. Naturalmente, los menores solo pueden llegar a tener romances con otros menores y los adultos con otros adultos, jamás menores con adultos por obvias razones. Ya que en la misma consola e isla pueden haber Mii de miembros de la misma familia, podemos definir si un Mii pertenece a alguien en el mundo real, para evitar incómodos casos de índole romántico.


Hablemos de cómo Tomodachi Life profundiza en el ‘juego de dios’ gracias a Living the Dream. Los anteriores Tomodachi, al ser de Nintendo DS y 3DS, usaban controles táctiles exclusivamente. Básicamente era navegar a través de menús e iconos, por lo que se ajustaban perfectamente. En Nintendo Switch la pantalla táctil se mantiene a la hora de diseñar Mii, objetos y demás estructuras, algo ideal con un lápiz táctil con punta de goma. Sin embargo, la jugabilidad está completamente adaptada a los ‘sticks’ y botones porque muchos usuarios quieren jugarlo en el televisor y no de forma portátil, cuestión de gustos. Gracias a ello ahora tenemos una vista completa de la isla y podemos desplazarnos como un «gran hermano» en primera persona, acercando y alejando la cámara a conveniencia.
No sé a cuántos más llegue esta referencia, pero es tan revelador como cuando en la versión de SimCity 2000 para el primer PlayStation se nos permitía recorrer en 3D y primera persona la ciudad creada en isométrico 2D. Usualmente acudimos a los Mii que necesiten ayuda desde el menú rápido o botón Y, pero eso no evita que podamos desplazarnos libremente e ir resolviendo los problemas de cada Mii en el camino. Este método hace evolucionar por sí misma la fórmula de Tomodachi Life, aunque el objetivo básico de desbloquear edificios sea similar a 3DS. Esto porque en aquel las viviendas estaban relegadas a apartamentos en un solo edificio, mientras que las casas para solteros/as o compartidas de Living the Dream le dan variedad a las relaciones isleñas.


En ocasiones a los Mii les gusta jugar minijuegos sencillos con el usuario para pasar el tiempo, es posible perder y cansarnos de su obsesión por regalar premios de consolación como papel higiénico y una caja de pañuelos. Por lo general los Mii pueden vivir sus vidas de forma autónoma y saciar su hambre es esporádico, no vital. Ahora bien, alimentarlos con comidas que les gusten –y que solo descubrimos con ensayo y error– es crucial para subirlos de nivel junto al de felicidad. Algo que debería tener más peso son los diferentes tipos de personalidades, pues al momento de interactuar entre sí, solo con proponerles un tema en común vemos como casi todos se vuelven amigos o compis de inmediato. En solo una ocasión vi que no se dio, por lo demás son las mismas reacciones predefinidas positivas.
No es por brindar una vibra negativa, pero si estamos en un simulador social lo más natural es que deberían existir choques, caos, ¡drama! Admiro las situaciones bizarras y sacadas de contexto que Tomodachi Life: Living the Dream presenta de forma aleatoria, aunque incluso el RPG Miitopia se sacaba del bolsillo escenas de novela bastante jocosas que en Tomodachi poco he visto. A propósito, es cierto que el editor pixelado de Living the Dream es variado –aunque algunos usan herramientas extraoficiales–, pero el de Miitopia sigue estando arriba en detalles sobre los Mii.


Al final esas son nimiedades, pues para el noveno año de Nintendo Switch es de agradecer que este juego sea nativo de dicho sistema, pese a que los propietarios de Switch 2 no piensen igual. Un límite de hasta 70 Mii por isla puede parecer demasiado, pero incluso son 30 menos de lo que permitía 3DS. Para un simulador social con mayores interacciones y personalización que otros juegos, es el experimento Mii más ambicioso de Nintendo en sus sistemas.
Reseña hecha con una copia digital de Tomodachi Life: Living the Dream para Nintendo Switch brindada por Nintendo of America. El juego es retrocompatible con Switch 2.



