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Trials of the Blood Dragon – La reseña

El linaje del legendario sargento Rex «Power» Colt protagoniza una nueva aventura menos convencional y más ruidosa.

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El legendario Sargento Rex «Power» Colt no se conformó con la primera aventura en el FPS colorido y estrambótico que fue Far Cry 3: Blood Dragon, pues ahora son sus hijos quienes toman la batuta en una nueva historia a modo de spin-off que, aunque no es tan divertida como la anterior, sigue manteniendo la chispa que hizo tan famoso al shooter con temática ochentera.

A diferencia de Far Cry, Trials of the Blood Dragon (TOBD) no se enfoca en Rex, sino en sus hijos Roxanne y Slayter Colt. Para los que jugaron el primer título, recordarán que al final como en toda película de los ochenta el héroe se queda con la chica y de esa relación nacen estos retoños. Roxanne es experta en computadoras y tecnología, mientras que Slayter es muy hábil manejando su motocicleta y disparando.

Juntos tendrán la tarea de encontrar al primer soldado Mark IV, Rex Colt, luego de desaparecer en un asalto en Vietnam. El juego le da una motivación sencilla a Rex para volver al campo de batalla, y es la desaparición de su esposa, la Doctora Elizabeth Darling, que guarda un oscuro secreto (si jugaron el primer título sabrán a qué me refiero). Slayter y Roxy siguen los pasos de su padre incluyendo su transformación en Cybercommandos.

Principalmente esa es la premisa de TOBD, aunque es aún más básica que la primera, pero después de todo es Blood Dragon, así que está llena de clichés de películas clásicas. Este se podría considerar un «The Expendables» de los videojuegos por los clichés que manejan en términos de historia. Como el argumento es el punto más débil, el juego reutiliza las mecánicas de los títulos de Trials, lo cual hace que Ubisoft salga bien librado al menos con los fans de la franquicia.

Para los que nunca lo jugaron, en Trials tenemos que superar diversas pistas básicamente imposibles usando una motocicleta, tratando de caernos lo menos posible. La física del juego es lo que hace que brillen este tipo de títulos y aquí no es la excepción.

TOBD mantiene esa esencia y le agrega cosas adicionales como un gancho y armas. El primero nos ayudará a cruzar ciertas partes en diferentes puzzles, mientras que el arma nos ayudará a deshacernos de diferentes enemigos que nos encontraremos en el camino. Admito que en ciertos puntos (más que todo al principio) es un poco complejo acomodarse a estas mecánicas ya que el interés es pasar rápidamente las pistas, y perderemos momentum al movernos y disparar. Es extraño pero conforme se avanza en la campaña se le irá ‘agarrando el tiro’.

Algo curioso en TOBD es que también tiene segmentos de plataformas (las primeras de toda la franquicia), donde tendremos que disparar y activar computadoras o matar diversos enemigos para avanzar. Muchos de estos segmentos involucran a Roxy en misiones paralelas con Slayter, por lo cual hay buena interacción entre los personajes. Aunque esas secciones son sencillas, los controles son algo torpes y no tan refinados como en otros juegos de plataformas.

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Ese es otro de los puntos fuertes, Roxy y Slayter son muy buenos personajes y hay una excelente dinámica de hermanos, trabajan para la milicia y están bien cuidados por el Sargento Slaughter, viven en un mundo lleno de acción mientras tratan de descubrir la verdad detrás de la misteriosa desaparición de su padre. El guión es sencillo, pero logra su cometido con hacernos reír de vez en cuando o simplemente ver una referencia vieja.

Los niveles son tan descabellados como se espera del juego. Estaremos en Vietnam, Miami, el espacio, e incluso el infierno. Estos lugares hacen referencia cada uno a un elemento en la vida real o en la cultura pop que nos rodea a diario, tanto en los títulos de cada nivel como en el escenario. El juego tiene bastantes referencias a la cultura pop (tal y como pasaba en Far Cry: Blood Dragon) como a otros juegos. Muchos de los niveles están inspirados en títulos como Earth Defense Force, Hotline Miami e incluso la legendaria película Raiders of the Lost Ark, entre otros. La mayoría de las referencias son directas por lo cual al jugador no le tomará casi nada entenderlas, reírse y luego seguir jugando. Me agrada que se hayan tomado el tiempo de incluir estos detalles y no hacerlo a las patadas, sino de manera directa, porque encaja y ayuda a la narrativa.

El problema de TOBD es la duración, que está entre 3 y 4 horas (terminé el juego en una sola sentada), y aunque el replay value en cierta medida es alto, lo malo es que simplemente se basa en mejorar los puntajes para subir en los leaderboards a nivel mundial. El juego también presenta un sistema de equipos, donde al inicio seleccionaremos un personaje y como en Pokémon, conforme subamos de nivel este personaje evolucionará. Lamentablemente, además de tratar de llevar el personaje al máximo nivel y su evolución final, esta idea se queda corta y de vez en cuando hasta se olvida mientras estás jugando.

A pesar de tener más de 30 niveles y en muchos casos uno que otro secreto para desbloquear, mucha gente no le invertirá el tiempo suficiente al juego y posiblemente solo se limiten a terminar la campaña. Lo agradable con el tema de los niveles es que están muy bien diseñados. Son todo un reto, no son frustrantes (bueno, excepto el de los ninjas), pero tampoco son tan sencillos como para sacar fácilmente calificación A en todos. La variedad de los mismos hace que la persona no le pierda interés a los capítulos y se motive a terminarlo, así no le importe mucho la campaña principal del juego.

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Gráficamente reemplaza el estilo realista de Far Cry, por uno caricaturesco que encaja mucho más con la historia que cuentan en este juego. En especial la habitación donde seleccionamos las misiones, es increíble en términos gráficos y mucho más colorida que el neón que caracterizó al anterior título, un acierto porque mantiene el estilo pero al ser otros personajes lo hace un juego único y diferente.

El apartado sonoro también es muy bueno, en especial por los ambientes; la mina es un lugar muy bien sonorizado y en el caso de las misiones en Miami, se siente la referencia musical a Hotline Miami. Esto refuerza el resto de guiños que encontraremos sin descuidar el buen apartado musical que debe tener un juego como Trials.

Pero al igual que en Far Cry 3: Blood Dragon, lo más brillante en este aspecto es Power Glove. El duo australiano de Electrónica logra crear una banda sonora maravillosa que nos recuerda a los ochenta, pero en el 2017 (año en el que ocurren los hechos del juego), y logra esa mezcla entre lo clásico y lo futurista del juego con el toque electrónico que caracteriza a la banda. La banda sonora está disponible tanto en Spotify como en iTunes para que la puedan escuchar, donde también encontrarán la del primer Blood Dragon.

Trials of the Blood Dragon es una secuela inesperada, divertida e interesante. Aunque es un buen juego de Trials, como secuela de Blood Dragon se puede quedar un poco corta. Es agradable ver a Ubisoft impulsando estos proyectos más pequeños, que resultan con más cariño y contenido que las grandes IP del estudio francés. Si eres fan de Trials, es una compra segura; si te gustó Far Cry 3: Blood Dragon es una buena opción, aunque de pronto decepcione por el tipo de juego que es. Si no te gustan los títulos donde hay mucho ensayo y error, mejor aléjate de Trials of the Blood Dragon. La pregunta ahora es… ¿Qué franquicia podría ser el objetivo de otra secuela de Blood Dragon? Me gustaría ver un Watch_Dogs: Blood Dragon o un Assassin’s Creed: Blood Dragon. TOBD ya se encuentra disponible en PC, PS4 y Xbox One.

Reseña realizada con una copia de Trials of the Blood Dragon para Xbox One brindada por Ubisoft Latinoamérica.

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