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Troll and I – La reseña

Se requiere más que una premisa llamativa y unas cuantas mecánicas funcionales para entregar un buen juego. Troll and I demuestra el por qué.

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Crear la premisa de una historia es un trabajo sencillo; contarla, un tanto más complicado. No solo es necesario evitar clichés que la vuelvan predecible, sino saber cómo darle un buen ritmo a través de la debida conexión de sucesos. Por supuesto, estos deben ser protagonizados por personajes que tienen como objetivo despertar una respuesta emocional en el lector/espectador que contribuya a que siga la historia hasta el final.

Toda obra exitosa, ya sea literaria o cinematográfica, sigue esta fórmula. ¿Pero qué hay de los videojuegos? Si bien se ha probado en múltiples ocasiones que el videojuego puede ser un medio narrativo tan efectivo como cualquiera de los mencionados, la historia nunca debe ser la prioridad en el proceso de desarrollo. Al fin y al cabo, el fin principal de un videojuego es divertir a su usuario.

¿A qué viene todo esto? Ciertamente no es para desanimar a aquellos que busquen promover los videojuegos como experiencias artísticas, pero sí para insistir que una historia —sin importar lo buena que sea— puede verse opacada por un pésimo diseño de juego. Esto aplica tanto a estudios triple A como independientes, aunque es más frecuente con estos últimos. ¿Pero qué pasa cuando un título con un diseño descuidado tampoco ofrece una narrativa o conflicto interesante?

Troll and I, desarrollado por el estudio independiente Spiral House y distribuido por Maximum Games, es un buen ejemplo de un juego que no debió promoverse como una aventura épica centrada en la relación entre sus dos protagonistas. Otto, un joven cazador, descubre un trol tras oír una explosión cerca de su aldea. Además de lidiar con cazarrecompensas que buscan capturar a la criatura, el dúo tendrá que acabar con una amenaza proveniente de lo más profundo de las montañas.

Poco después de que comience el juego y sin contexto alguno, ambos empiezan a ayudarse mutuamente como si fueran los mejores amigos. Aunque Otto tiene como motivación el regresar a su aldea y verificar que su madre está a salvo, el trol no cuenta con una razón para ayudarlo y en ningún momento de la historia hay algo semejante a un desarrollo de personaje. La falta de interés en este último aspecto hace que Troll and I se sienta fastidiosamente pretencioso cuando busca que el jugador tenga una respuesta emocional tras un evento impactante. Como si la ausencia de desarrollo de personajes no fuera suficiente para quitarle impacto a la historia, el diálogo de Otto no ayuda en lo que deberían ser los momentos más serios del juego.

Troll and I

Excluyendo lo mencionado e incluso si no es la gran épica que prometió ser, la trama de Troll and I establece una mitología interesante y justifica todo lo que los protagonistas realizan durante su aventura. Por supuesto, toda cruzada involucra recorrer múltiples escenarios. En este caso, la mayoría rebosan de color y son visualmente correctos. Sin embargo, la mayoría de estos escenarios se sienten especialmente vacíos tras acabar con todos los enemigos en los eventos preestablecidos de la historia.

¿En qué consisten las mecánicas de juego? Básicamente, el jugador tendrá que intercalarse entre Otto y el trol —excepto si se juega en el modo cooperativo— para resolver varios rompecabezas y así seguir avanzando. Aunque los protagonistas se distinguen entre sí por sus habilidades, la forma en la que se controlan es el principal diferenciador. Por un lado, Otto puede rastrear animales para proveerse de carne —uno de los muchos items que recupera salud— y posee un sistema de combate similar al de Batman: Arkham Asylum, aunque un tanto más torpe. También cuenta con la habilidad de construir armas con materiales en los campamentos de los cazarrecompensas y que sueltan los enemigos. Mientras que algunas se prestan para el combate cuerpo a cuerpo, hay otras que sirven para atacar a distancia y desbloquear ciertas secciones de los escenarios.

Troll and I

Por otro lado, el trol cuenta con mecánicas más simples. Sus ataques son más lentos que los de Otto, pero pueden acabar inmediatamente con varios enemigos. También posee un sistema de runas con habilidades específicas, tales como dejar aturdidos a enemigos cercanos y recuperar vida a cambio de energía mágica. Estos poderes y ciertas habilidades pasivas de Otto pueden mejorarse con tótems repartidos a lo largo de los escenarios. Otros coleccionables comprenden páginas de los diarios de los cazarrecompensas, el cerrar las grietas donde salen ciertos enemigos y el destruir las alarmas de cazadores. El problema con estas últimas es que reaparecen si el jugador sale del escenario, lo cual vuelve extremadamente tediosa la destrucción total de las alarmas para aquellos que quieran completar Troll and I al 100%. Por desgracia, esto se ve acentuado por el problemático diseño de nivel que se hace notable a la mitad del juego.

Mientras que los primeros escenarios son relativamente pequeños y cuentan con rompecabezas que explotan ingeniosamente las habilidades de cada protagonista, eventualmente se vuelven evidentes las pobres decisiones de diseño de Spiral House y lo técnicamente defectuoso que es su producto. No solo los escenarios se vuelven mucho más grandes y la navegación se vuelve más confusa, lo cual hubiera podido solucionarse con la implementación de un mapa, sino que los rompecabezas son sustituidos por secciones de sigilo pésimamente diseñadas al estar plagadas de enemigos que pueden acabar con Otto de un solo golpe. Ya que no hay guardado manual, el morir implica comenzar desde el principio del escenario. Como si eso no fuera suficiente, Troll and I está plagado de bugs —entre los cuales destaca el que Otto se quede atrapado en la geometría del juego sin posibilidad de escapatoria— que obligarán al jugador a reiniciar desde el punto de guardado y ocasionalmente bloqueará el juego sin explicación alguna.

Aunque la posibilidad de jugar de forma cooperativa es un gran atractivo y posee algunas mecánicas interesantes, Troll and I es un título que no excede por su narrativa ni por su jugabilidad. A causa de los varios bugs y un diseño poco intuitivo, lo que debería ser una divertida aventura se convierte en un viaje tedioso que demuestra la importancia de las mecánicas de juego sobre la historia. Si una futura actualización corrige los errores mencionados e implementa un mapa, resultará más sencillo apreciar Troll and I por lo que intentaba hacer.

Reseña hecha con una copia digital de Troll and I para PlayStation 4 brindada por One PR.

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