La largamente aplazada tercera película de la serie Tron finalmente llegará a cines este año, pero a muchos seguidores de esta franquicia no les había hecho falta porque la historia de la Red creada por Kevin Flynn y los programas que la habitan se ha estado desarrollando de formas muy interesantes en el mundo de los videojuegos. En esta reseña les voy a hablar de Tron: Catalyst, un nuevo juego desarrollado por el estudio independiente Bithell Games (Thomas was Alone, John Wick Hex) y que continúa con las ideas establecidas en la película Tron: El legado y en el videojuego Tron: Identity.
A diferencia de su predecesor, este título no es una novela visual. Es un juego de acción enfocado en los combates y con un poco de exploración, pero su punto fuerte sigue siendo su narrativa.
La protagonista es Exo, una mensajera que sufre un accidente cuando un paquete que llevaba explota en medio de la ciudad. Sobrevive, pero descubre que se ha quedado atrapada en un bucle temporal. Cada vez que es borrada, regresa a la vida, pero eso significa que debe escapar una y otra vez de las fuerzas de Núcleo, la organización militar que controla la Red Arq.
La trama de bucles en el tiempo parece sugerir que este es un ‘roguelike’, pero no es así. Es un título con un progreso y una narrativa lineales. El tema del ‘loop’ se usa principalmente en la historia y para algunas mecánicas menores que, tristemente, no aprovechan este interesante concepto tanto como deberían.
Tron: Catalyst solo cuenta con cinco niveles —y uno extra en el que manejamos un jet— pero tienen muy buen tamaño y están muy bien diseñados. Uno de sus aspectos más importantes es que podemos activar escaleras, desbloquear puertas y obtener accesos que persisten entre ‘loops’ para que podamos atravesarlos con más rapidez si somos eliminados o tenemos que reiniciar el bucle por razones de historia. El problema es que el juego es tan sencillo —incluso en el nivel de jugabilidad más alto— que no perdí muchas vidas y por lo tanto no tuve muchas oportunidades de aprovecharlos.

Cuando tuve que usar estos atajos fue para cumplir con las múltiples “misiones de entrega”. Los programas que habitan de la Red Arq son muy dados a enviarnos a buscar a algo y luego regresar a ellos para entregarlo. Aunque la lógica de historia detrás de las misiones está bien hecha, terminan siendo dolorosamente repetitivas. Visitamos muchas veces los mismos lugares y el juego se niega a soltarnos la mano, marcando siempre la ruta más rápida. Es posible desviarnos explorar los niveles para encontrar puntos para el limitado árbol de habilidades, pero no tiene fe en que podamos encontrar nuestro camino hacia los objetivos.
Debido a esto, el principal obstáculo que encontramos son los combates y estos también resultan bastante decepcionantes. Aunque los enemigos tienen diferentes armas, movimientos y debilidades, la estrategia para todos es siempre la misma y el ‘parry’ es tan poderoso que arrojar el disco, copiar habilidades y usar granadas es perder el tiempo. Contraatacar siempre es la respuesta adecuada.
Al ser un juego de Tron, no podía faltar la moto de luz. Aunque me costó algo de trabajo, me divertí montándola y enfrentando enemigos en ella. Pero incluso este aspecto viene con un “pero”. Solo hay dos niveles en los que podemos controlarla —y una corta sección extra— y en uno de ellos tenemos un límite de tiempo que no nos permite disfrutar el momento.




Como pueden ver, Tron: Catalyst parece ser un juego que se sabotea a sí mismo casi todas sus buenas ideas. Afortunadamente, tiene un elemento que funciona bastante bien incluso a pesar de algunos defectos: su trama. Está perfectamente enfocado en contar una historia de rebelión contra un orden fascista que hoy resulta sumamente relevante. Los personajes secundarios representan diferentes ideologías sobre la vida en opresión —desde aquellos que caen en la conformidad hasta los que tratan de “negociar” con la tiranía— y la forma en que los vamos reclutando a nuestra causa saca a relucir un gran mensaje sobre cómo se puede triunfar si nos organizamos y no tenemos miedo a ensuciarnos las manos.
Incluso Conn, el villano principal, es un excelente ejemplo de cómo el fascismo logra convencer a la misma gente que oprime de que todo es por su propio bien y que si demuestran lealtad a la causa van a triunfar, pero solo es una ilusión para tenerlos bajo control. Los diálogos que se enfocan en estos temas son perfectos y en ocasiones tenemos el gusto de escucharlos de boca de muy buenos actores de voz (eso sí, en inglés).
Esta buena trama falla a la hora de integrarse con la idea del bucle temporal. Da demasiadas vueltas para justificar la forma en que funciona, muchas veces no tiene sentido con lo que nos muestra las mecánicas de juego y finalmente termina sobrando. Tengo la teoría de que Mike Bithell y su equipo tenían ideas más ambiciosas para este elemento, pero la falta de tiempo o dinero los obligó a recortarlas y se quedaron con algo a medio cocinar de lo que ya no podían deshacerse. Creo que el juego hubiera funcionado mucho mejor sin ello.

Otra cosa que me gustó mucho de la historia es lo mucho que profundiza en el ‘lore’ de Tron. Este juego sirve en parte como secuela de Tron: Identity y se desarrolla en la misma Red Arq creada por Flynn para proteger a los Iso que conocimos en Tron: el legado, pero ha pasado demasiado tiempo, su creador parece haber abandonado este mundo y un ‘glitch’ amenaza con acabar con todo. Query, el protagonista de Identity, aparece como un personaje secundario y hay una misión que cierra algunos cabos sueltos de ese título, aún así, no es necesario haber jugado esa novela visual para entender esta trama.
Tengo que mencionar también que la ambientación de las películas está muy bien hecha. La ciudad Vertical Slice es una perfecta recreación de los elementos visuales más icónicos de Tron y las Tierras Lejanas resultan bastante evocadoras. Los demás niveles se desarrollan en escenarios interiores que no son tan llamativos. Los gráficos son buenos, pero la cámara se sitúa demasiado lejos y a veces no deja apreciar los detalles. Aprecio que las escenas de diálogo más importantes cuentan con detallados retratos dibujados, pero prefería el estilo que tenía el arte de los personajes de Identity.
A nivel musical tenemos excelentes melodías electrónicas, aunque ninguna está a la altura de la banda sonora compuesta por Daft Punk para la segunda película de la saga. Siendo honestos, nada lo está.
No considero que las ocho horas que pasé jugando Tron: Catalyst fueran tiempo perdido. Aunque no niego la frustración que me causó algunos de sus elementos, tuve momentos de diversión y me gustó mucho la historia incluso a pesar de que nos soy un gran fanático de la franquicia. La nota que le doy puede parecer baja, pero es definitivamente positiva. Creo que los seguidores de Tron, quienes quieran iniciarse en la saga y los que busquen un juego de acción casual serán quienes más le saquen gusto y además se quedarán con un importante mensaje sobre cómo sobrevivir en comunidad a una fuerza fascista que nos quiere dominar.
Reseña hecha con una copia digital de Tron: Catalyst para PS5 provista por Devolver Digital. Este juego también estará disponible para Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC.


