¿Qué sienten cuando un juego les da verdadera libertad para explorar? No hay indicadores de a dónde ir a continuación ni una lista de actividades a completar. Solo vagas pistas sobre un objetivo y un extenso campo abierto al frente. Debo confesar que a mi eso me abruma un poco, pero también me emociona porque no hay nada que disfrute más que seguir mi curiosidad hasta descubrir algo inesperado. Esto es lo que nos ofrece Valkyrie Saga, un juego independiente con un genial estilo inspirado en los primeros juegos de plataformas de PlayStation.
Nuestra protagonista es Roll, una valquiria enviada por La Diosa a una isla flotante para evitar su destrucción. Sus recuerdos son borrosos y sus habilidades están disminuidas, pero su objetivo es claro: depositar un objeto místico en un altar que se encuentra en la enorme torre del centro de la isla. ¿Pero cómo podría llegar allí?
Los juegos de plataformas en 3D estilo retro se han vuelto muy populares en el mundo indie últimamente. Los desarrolladores buscan capturar esas sensaciones que muchos experimentamos de niños jugando Super Mario 64, Spyro The Dragon, Banjo Kazooie e incluso Croc, pero no es solo cuestión de nostalgia. Este género se presta para explorar ideas elaboradas de control y movimiento, así como mezclas con otros tipos de juegos con resultados muy interesantes.
Lo que hace Valkyrie Saga es experimentar con el movimiento aéreo. Roll puede planear como si fuera Spyro y volar a grandes velocidades a ras del suelo. Tras explorar un poco podemos aprender movimientos como clavarnos a las paredes, aletear para dar un doble salto, caer con fuerza al piso para saltar con más fuerza y mucho más.
Una de las principales razones por las que tenemos que explorar es para encontrar Cristales, entre más tengamos, más puede aletear Roll y realizar más acciones cuando está en el aire, lo cual es clave para alcanzar más áreas donde se pueden esconder más Cristales, habilidades y secretos. Tan pronto conseguimos el primer par de estos objetos, el juego se abre casi por completo y podemos ir hacia cualquier lado para ver qué descubrimos.




Aunque este mundo parece muy genérico a nivel visual, no carece de encanto. Sus habitantes son Constructos, seres artificiales que han tratado de crear su propia civilización a pesar de la situación de la isla. Estos NPC no solo sirven para darnos pistas sobre la ubicación de Cristales y ponernos misiones que pueden desbloquear nuevos objetos, sino que son los que dan a este juego su encanto y personalidad.
Los Constructos están a medio camino entre los ángeles de los mitos judeocristianos y las máquinas de Nier: Automata. Algunos son bastante graciosos, otros revelan detalles del misterioso ‘lore’ del juego y otros nos plantean dudas sobre su propia existencia, la naturaleza de la diosa y el destino. A pesar de su apariencia “simple”, Valkyrie Saga tiene una interesante profundidad argumental y dependiendo lo que descubramos y lo que hagamos, la historia puede cambiar radicalmente. Podemos llegar a un final decepcionante, salvar la isla y sus habitantes o descubrir un hechizo prohibido y rebelarnos contra los planes de La Diosa.
También tiene una interesante mezcla de mitologías. Por el nombre y la protagonista podemos suponer que está basada en las leyendas nórdicas, pero ya mencioné la presencia de elementos judeocristianos que también se combinan con el mito griego de Lemuria, nombres sacados de historias persas, sumerianas e ideas más comunes de la fantasía medieval como hechiceros y dragones. El resultado es muy intrigante y los jugadores más curiosos no vamos a poder parar de jugar hasta descubrir todos los secretos y entender mejor qué está pasando con Roll, La Diosa y la Isla.

Valkyrie Saga es uno de esos juegos que anima a seguir jugando incluso si ya hemos llegado al final. Descubrir sus secretos es uno de sus principales alicientes, pero también lo es su reto. Todas las opciones de movimiento que ofrece se pueden combinar de formas divertidas para alcanzar lugares que parecen inalcanzables incluso con pocos Cristales. Puedo imaginar a los ‘speedrunners’ creando retos de pasar el juego con solo uno o dos Cristales y no parece descabellado. Pero incluso si jugamos “normalmente” podemos encontrar formas interesantes de alcanzar nuestro objetivo y rutas alternativas a casi cualquier parte de la isla.
Pero hubiera disfrutado experimentar mucho más con las mecánicas del juego si no hubiera encontrado tantos problemas técnicos. Cuando empecé a jugar encontré varios problemas que me impedían iniciar el juego e incluso varias semanas después de su lanzamiento seguía encontrando molestos ‘bugs’. Era tristemente común ver a Roll quedarse atacada en la geometría del mapa porque eso significaba que tenía que teletransportarme a otro lugar o reiniciar el juego, perdiendo a veces muchos minutos de progreso. La colisión con objetos a veces resultaba extraña y no encontraba soporte en plataformas que debían ser estables. Este juego es desarrollado prácticamente por una sola persona y sé que está trabajando duro para solucionar estos problemas, pero al momento de escribir está reseña ese sigue siendo el principal defecto que tiene.
Tampoco es que sea su único problema. Su sistema de combate es demasiado simple y controlar la cámara puede resultar desconcertante, sobre todo mientras planeamos. Recorrer los campos de la Isla a veces puede resultar aburrido por los largos tramos que pueden haber sin nada interesante y la música no ayuda porque aunque no es mala, tiene bucles de repetición muy cortos que se pueden hacer monótonos. Es posible teletransportarnos al último punto de grabado o a ciertos lugares para acortar los tiempos de viaje, pero esas opciones a veces dependen de terminar ciertas misiones opcionales que no suelen ser muy claras.

Creo que el viaje en Valkyrie Saga pretendía ser similar al del subestimado Forspoken, el cual tiene mecánicas de “parkour mágico” que hacen que recorrer las partes vacías del mapa sea muy divertido. Aunque planear y volar a ras del suelo con Roll se siente bien, no logra tener el mismo efecto.
Hablando de comparaciones, hemos visto que otros se enfocan mucho en las similitudes de este título con Pseudoregalia. Tiene sentido porque ambos son juegos indie de plataformas en 3D con estética retro y enfoque en la combinación de movimientos, pero cuando lo estaba jugando no podía parar de pensar en otro juego muy diferente: el relajante A Short Hike. Ambos juegos de desarrollan en un mundo muy abierto ambientado en una isla. El objetivo es llegar a lo más alto de su centro y los personajes recogen objetos que les permiten “aletear” más para alcanzar nuevos lugares. No me sorprendería descubrir que la estructura de Valkyrie Saga se inspira en ese juego ‘cozy’.
La verdad me hubiera gustado mucho darle una calificación más alta a Valkyrie Saga porque disfruté mucho las más de cinco horas que pasé recorriendo todos los rincones de la isla, pero sus constantes problemas técnicos, ‘bugs’ e irregularidades en su ritmo de juego me lo impiden. De todos modos no dudo en recomendarlo a los amantes no solo de los juegos de plataformas 3D que no le tengan miedo a sus gráficos estilo retro, sino a todos los que aman explorar y descubrir poco a poco los secretos que esconden los mundos digitales.
Reseña hecha con una copia digital de Valkyrie Saga para Steam brindada por Public Void y Vicariously.



