Will Wright es el genio desarrollador que cofundó Maxis, creó SimCity y su secuela, el original Los Sims y el simulador de vida Spore. Un poco alejado de la industria después de este último, Wright ha dedicado la última década a un proyecto psicoanalítico con inteligencia artificial, de grandes ambiciones y poco presupuesto. Un Frankenstein, en sus propias palabras. Se trata de Proxi: Yesterday’s You Tomorrow, presentado por Gallium Studios durante la Game Developers Conference de 2018, aunque la idea le rondaba la cabeza desde 2016.
Ocho años después, Wright ha invertido millones de dólares, tanto suyos como de inversionistas, despidió a su personal en 2024 cuando se agotaron los recursos y actualmente quedan algunos desarrolladores activos pero sin remuneración, para que el proyecto se haga realidad.
El sitio web de Gallium muestra algunas imágenes de los avatares, o Proxies, casándose, comiendo en una mesa de picnic y observando cómo un pez sale volando de una parrilla y queda atrapado en el rayo alienígena de un ovni. El juego consiste en «experimentar y compartir recuerdos» mediante simulaciones, Proxies de personas que conoces en la vida real, con el objetivo de «descubrir conexiones ocultas entre tus recuerdos», como el hilo conductor entre un agradable día de primavera en el parque y la vez que juras que te sondearon en Marte.
Para ayudarte a analizar a fondo todos estos recuerdos, probablemente borrosos, Proxi utiliza un algoritmo de IA para crear y clasificar tus entradas, y los jugadores también ganan puntos por añadir recuerdos con conexiones conceptuales.

Los inversionistas no están seguros de entenderlo. Ni Wright sabe del todo qué debería ser Proxi, diez años después. Le preocupan, básicamente, los «recuerdos anidados» –múltiples recuerdos creados en el mismo lugar– y la importación de tu Proxi a sitios web de genealogía para comunicarte con tus antepasados mediante IA. El creador de Los Sims ha llevado el concepto de simulación de vida un poco más allá… creando caos absoluto.
Prefiero un glorioso fracaso que un éxito mediocre», afirma Wright.

