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World of Warcraft: Legion – La reseña

Blizzard Entertainment nos brinda una gran expansión llena de novedades y cazadores de demonios, revitalizando el mundo de Azeroth con las Islas Quebradas.

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El mundo de Azeroth (el ficticio) compartía ciertas similitudes con World of Warcraft (el producto) después de Warlords of Draenor. Ambos afrontan una situación compleja, con retos fuertes por delante. Mientras el primero debe lidiar con la inminente llegada de la Legión Ardiente, el segundo desea aumentar la confianza de sus jugadores brindando una expansión clave que logre hacer épico y valioso al MMORPG durante muchos meses. La buena noticia es que World of Warcraft: Legion es una gran opción para volver a este mundo fantástico o para iniciarse en el mismo.

Obviamente la historia de World of Warcraft: Legion puede tomarte por sorpresa si eres novato debido al extenso ‘lore’ creado durante años por Blizzard, pero puedes conectarte con lo importante gracias al tutorial inicial para las misiones de las Islas Quebradas y al primer encuentro con los demonios que aparecen en Azeroth. En resumen, la temible Legión Ardiente encabezada por el orco hechicero Gul’dan abre varios portales demoníacos e inicia una invasión a gran escala, mientras que las fuerzas de la Alianza y Horda se unen (al menos momentáneamente) para detener la amenaza. Las cosas no salen muy bien en la primera batalla, obligándonos a buscar nuevos aliados y, sobre todo, unos objetos místicos llamados Los Pilares de la Creación, fundamentales para derrotar a los invasores.

La historia incluye varios giros impactantes que darán mucho de que hablar a los conocedores del lore, además tiene un flujo muy interesante y sirve como excusa para dividir al nuevo continente (Las Islas Quebradas) en varias secciones principales que debemos explorar para encontrar los Pilares de la Creación y ensamblar la fuerza que debe enfrentar a Gul’dan y la Legión; además de presentar la ciudad flotante de Dalaran (sede de los magos del Kirin Tor) como centro principal de operaciones y La Costa Quebrada. En puntos clave de estas zonas se encuentran las Salas de Clase donde se asignan misiones específicas para cada tipo de personaje.

Estas cumplen un papel importante ya que introducen otro elemento clave en la expansión: el sistema de Armas Artefacto. Dentro de las zonas pertenecientes a las Salas de Clase encontraremos misiones que nos llevan a encontrar armamento mítico que brindan diferentes ventajas y habilidades a sus poseedores. Por ejemplo, al jugar con un druida me presentaron cuatro opciones que dependen de la especialización de clase (podremos obtenerlas todas pero tendremos que esperar un tiempo prudente para que se reactive la sección) y brindan afinidades para las habilidades de cada una, como rango de ataques y porcentaje de daño.

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Aparte de todo el equipo extra y poderoso que podemos obtener gracias al nuevo tope de nivel y las misiones de toda la región, las Armas Artefacto cuentan con su propio sistema de progreso y mejora similar a un árbol de habilidades donde podremos elegir ciertas características específicas representadas en mejoras estadísticas y poderes valiosos; estas se activan mediante un sistema de puntos de artefacto incluidos en ciertos objetos que encontramos durante nuestras aventuras. Mejorar cada arma toma su tiempo pero nunca se siente como una pérdida del mismo.

La nueva expansión mejora el sistema de seguidores a los cuales podemos asignar tareas tanto en el juego como utilizando la aplicación móvil WoW: Legion Companion; podremos reclutar nuevos campeones o tropas y darles misiones reflejadas en el mapa de las Islas Quebradas para obtener beneficios interesantes. Así que no solo se trata del progreso de nuestro héroe sino del de nuestras tropas. La única desventaja es que las misiones dependen de nuestro propio nivel y de las zonas exploradas, limitando su cantidad y haciéndose repetitivas.

Otra de las novedades incluidas en World of Warcraft: Legion es la nueva clase Cazador de Demonios, que solo puede ser asignada a razas élficas y si cuentas con nivel 70 mínimo en un servidor, ya que es un héroe de nivel 98 al inicio de la aventura. Esto tiene varias consecuencias: primero, podemos conocer las motivaciones de los seguidores de Illidan Tempestira durante sus enfrentamientos con la Legión Ardiente, el encierro que recibieron como castigo y la necesidad de contar con ellos para enfrentar la invasión. Segundo, tenemos a una clase tremendamente poderosa con ataques cuerpo a cuerpo y hechizos que generan grandes daños, sintiéndose ágil en sus movimientos y fresca en sus posibilidades.

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Como vemos, hay una inmensa cantidad de contenido a disposición de los exploradores de las Islas Quebradas. Básicamente podremos disfrutar la historia central desde tres puntos de vista (Alianza, Horda y la facción Illidian o cazadores de demonios) además de misiones específicas por cada clase. El avance no se siente forzado al clásico esquema de grinding de recursos: no desaparece, solo se reduce a proporciones justas y cada objetivo tiene una historia por contar que refuerza más nuestro conocimiento del mundo de Azeroth, sus héroes, el estado presente de diversas razas y la amenaza de la Legión Ardiente.

Pero los contenidos no acaban con la llegada al nivel 110, el máximo al que se han aumentado el tope de progreso. Cuando lo alcancemos se activarán misiones mundiales o World Quests, que presentan diferentes retos y aventuras con varios grados de dificultad y premian a los jugadores con puntos de artefacto y equipos de alto rango. Sumemos esto a los sistemas PvP, los ajustes a las profesiones, las transfiguraciones de armamento y equipo, y las misiones tipo Dungeon: tenemos ante nosotros muchas horas de juego por delante, en su mayoría de altísima calidad.

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World of Warcraft: Legion también muestra que Blizzard no pierde el toque en su apartado artístico ni en la forma que diseña los niveles de juego. Hay una tremenda sensación de escala y descubrimiento: montones de sitios secretos y tesoros ocultos, paisajes que parecen interminables y variedad en la ambientación de cada una de las nuevas zonas que componen las Islas Quebradas, pasando de la maravilla a la desolación de maneras controladas pero hermosas. Hay que decirlo: es fácil perderse al buscar ciertos marcadores de objetivo, así que debemos ser muy observadores al comparar el mapa con el terreno. Tal vez la única cosa que no está totalmente bien hecha es el doblaje de voces al español latino, irregular en las emociones que ofrece; elegirlo dependerá del gusto personal.

Blizzard muestra con World of Warcraft: Legion que tiene mucho por brindar en cuanto a nuevas aventuras y mecánicas de juego para aplicar en el fantástico mundo de Azeroth, y no teme hacer cambios dramáticos a años de historia porque pueden hacerlo bien. El presente de la expansión pinta un panorama positivo y esperanzador para aquellos que se han dedicado durante mucho tiempo al MMORPG o quienes estén dispuestos a pagar la suscripción por el ingreso a sus «reinos» por primera vez. Habrá que esperar los movimientos de actualización de contenidos adicionales que lleguen durante los próximos meses (como el parche Return to Kharazan revelado hace poco), pero mantener a raya a los demonios invasores y a nuestros enemigos de facción ha vuelto a ser divertido y excitante.

Reseña hecha con una copia de World of Warcraft: Legion brindada por Blizzard Entertainment.

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