A comienzos de junio de 2025, cuando Xbox realizó una presentación especial de juegos a lanzar este y el próximo año en contexto del Summer Game Fest, también realizó un ‘Direct’ dedicado completamente al próximo juego del estudio Obsidian. Allí vimos en acción a The Outer Worlds 2, entendimos cómo será su historia y conocimos algunos detalles interesantes sobre su jugabilidad, pero también nos enteramos que tendría un precio de $79.99 dólares estadounidenses en su edición estándar (y que sería solo el primero de los juegos de Xbox con un precio tan alto que hasta ese momento solo había Mario Kart World. Comprensiblemente, la noticia no cayó nada bien a la comunidad.
Ese precio —que en Colombia serían más de 320.000 pesos sin contar impuestos— opacó todas las demás noticias sobre el juego. Semanas después, cuando comenzaron las noticias sobre despidos y cierres de estudios en Xbox, el alto costo de este título se unió a la narrativa sobre la codicia de Microsoft.
El rechazo fue tan real que seguramente los ejecutivos se dieron cuenta que iba a afectar las ventas del juego. Mediante una publicación en las redes sociales oficiales de la compañía, Obsidian anunció que redujo el precio de The Outer Worlds 2 de $79.99 dólares estadounidenses a $69.99 dólares estadounidenses.
Esta es una buena noticia. Demuestra que las protestas de la comunidad funcionan y que no se va a dejar aumentar el precio base de los juegos tan fácilmente (ojalá las protestas contra el precio de Mario Kart World hubieran sido igual de efectivas). Pero para algunos, no es suficiente.
El precio base de los grandes juegos AAA era de 60 dólares (240.000 pesos colombianos) hasta hace apenas 2023, cuando varias compañías decidieron aumentar su precio a 70 dólares. Muchos jugadores seguimos quejándonos de este aumento y consideramos que deberían volver al precio de siempre (que para algunos, ya era alto de todos modos).
Ya veremos qué efecto tiene en la industria este «patraseo» de Xbox y Obsidian al precio de The Outer Worlds 2. Lo que es cierto es que no podemos cantar victoria y olvidar lo caros que son los juegos hoy en día ni los despidos en masa que las compañías siguen realizando.


