Hemos cubierto una buena cantidad de colaboraciones del juego de cartas Magic: The Gathering creado por Wizards of the Coast, entre las que destacamos videojuegos como Tomb Raider, Fallout, Final Fantasy y recientemente varios de los protagonistas de franquicias PlayStation. Pero poco a poco Magic va perdiendo control de sus colaboraciones, en respuesta a la amplia acogida y valorizaciones que han recibido sus cartas especiales. Una muestra de ello son las próximas colecciones anunciadas de la línea ‘Secret Lair’, continuando así la tendencia de sumar productos de la cultura pop.
Magic x The Office
Incluso cuando me gusta la comedia The Office como a muchas personas en el mundo –y hasta ando viendo su continuación The Paper–, no contemplo muy bien eso de Magic x The Office donde básicamente Dwight es el comodín de las cartas presentadas. Hasta el falso héroe Recyclops tiene su cameo adicional, pero lo absurdo de ello no pasa por el lado gracioso, más bien por el de ‘cringe’. No sé qué nos podría esperar en el futuro de las colaboraciones de Magic, acaso Seinfeld, Friends, o Galactus nos libre… ¿The Big Bang Theory con 100 cartas de Sheldon?

Entre las otras colecciones de ‘Secret Lair’ mostradas, se encuentra la película Tiburón de Steven Spielberg, cosa que tiene más sentido pues Jurassic Park ya tuvo su momento de brillar. Secret Lair x Jaws: Terror of Amity Island incluye varios momentos y frases icónicas de la película original. Hay que aceptar que la carta de criatura legendaria con el diseño del póster tiene su toque diferencial.

También están las cartas de Furby en su propio lenguaje, que solo aficionados podrán reconocer porque en lo personal ni idea.

No menos importante, los fanáticos de Eddie y Iron Maiden están de suerte, porque también hay una colección dedicada a la mascota de la banda y otra a sus portadas de álbumes.

Le pasó a Fortnite perdiendo el norte al incluir cuanto producto mínimamente popular de la cultura pop se atraviese. Lo mismo ocurre con el juego de cartas coleccionables Magic: The Gathering, pues ya ni se trata de mejorar el juego en sí, sino de tener una nueva-clásica propiedad intelectual dentro del catálogo de cartas para venderlas a precios exorbitantes. O revenderlas, técnicamente hablando.


