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Señor LeBron, la culpa no es de Game Boy

No hay Game Boy para LeBron.

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Ocurre en los primeros minutos de Space Jam: una nueva era. Es 1998 y un joven LeBron James va rumbo a un importante partido de baloncesto, su madre no puede acompañarlo porque debe trabajar y eso lo pone un poco triste. Llega a la cancha donde se encuentra su amigo Malik, quien lo sorprende con un regalo.

Este saca de su maletín un Game Boy clásico, monocromático, y se lo entrega a LeBron niño. Resulta que los padres de Malik le han comprado una versión a color recién lanzada (Game Boy Color, noviembre de 1998). Lo que de paso ubica esa escena cerca a dicha fecha del mundo real. De una versión ficticia de LeBron basada en la realidad, claro está.

lebron game boy

Su generoso amigo le entrega su viejo Game Boy con un cartucho de The Bugs Bunny Crazy Castle, un juego con una historia de licencias lo bastante agitada en Japón, Europa y América. Reeditado múltiples veces y en sus secuelas con otras propiedades como Mickey Mouse, Roger Rabbit, Hugo, Kid Clown y Garfield, pero básicamente el mismo juego.

La pantalla de inicio no mostraba el nombre completo del juego.

Lo siguiente es importante recalcarlo por el desenlace de eventos, pero LeBron no era un muchacho con muchos recursos y ese regalo habría sido invaluable. Por más que existiese Game Boy Color, el modelo original seguía teniendo importancia (para entonces ya había empezado la fiebre Pokémon). LeBron queda fascinado con el juego de Game Boy y en su mente hasta colores emergen, como si fuese la versión de NES/Famicom.

Tanto se embelesa con el videojuego clásico que LeBron se desconcentra y no juega durante el partido como debería. Su entrenador lo llama al final para devolverle el Game Boy confiscado y prácticamente le da un consejo de vida. Si quiere ser grande en el baloncesto, debe olvidarse de cosas sin futuro como los videojuegos (eran los noventa). El joven toma consciencia y de inmediato aplica drásticamente el consejo de su entrenador: bota a la basura el Game Boy que le regaló su amigo horas antes.

lebron game boy

¿Pero qué carajos te pasa LeBron?

Lo que en un comienzo se siente como un agradable cameo de Game Boy pese a los infaltables errores (a veces la consola no está prendida o no se ve el cartucho -que no es el original- y la pantalla de inicio es diferente), después es arrojado literalmente a la caneca de la basura. Por decencia o respeto a Malik por lo menos hubiese podido guardarlo en su casa y no tocarlo más.

La película después se esfuerza en mostrar que los videojuegos son como el diablo para un deportista talentoso como LeBron James. Como que si algún día te atreves a tenerlos de hobby jamás podrás ser tan millonario y exitoso como él. Para completar la historia de «ficción realista», su hijo es un genio desarrollador empírico y la trama de Space Jam: Una nueva era integra a los videojuegos como parte principal del argumento. Esto no le gusta a LeBron.

«Como que si algún día te atreves a tenerlos de hobby jamás podrás ser tan millonario y exitoso como él.»

Durante la película, incluso se introduce un «campamento E3» para jóvenes desarrolladores. Es decir, la convención Entertainment Electronic Expo, organizada por la ESA, se convierte de un lugar donde los grandes distribuidores y creadores anuncian sus próximos proyectos, a un evento de verano para futuras promesas.

lebron game boy
La traición, hermano.

Por fortuna, el ficticio LeBron reconsidera sus actos al final de la película y se muestra más amable con su hijo talentoso para crear videojuegos. Pero el mensaje de botar un Game Boy a la basura porque no te deja jugar baloncesto en paz, jamás se borrará. Qué tristeza señor LeBron, qué tristeza.

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