Los teclados enfocados en esports han llegado a un punto en el que reducir unos milisegundos, modificar el recorrido de una tecla o decidir cuál pulsación tiene prioridad puede convertirse en una característica importante. El Razer Huntsman V3 Pro Low Profile Tenkeyless 8KHz (y si, vale la pena mencionar su referencia completa) lleva esta idea bastante lejos gracias a sus switches ópticos analógicos, la posibilidad de ajustar el punto de actuación y tecnologías de Razer como Rapid Trigger, SnapTap y Dual Key Press Priority.

Razer lo presentó como un producto desarrollado alrededor de su filosofía “For the Pro”. Durante una presentación previa a su lanzamiento a la que tuvimos acceso, la compañía nos explicó que trabaja con jugadores profesionales durante el desarrollo de sus periféricos y puso como ejemplo a Spinx, quien utilizó un prototipo de este Huntsman durante un torneo de Counter-Strike.
Después de varias semanas utilizándolo, nuestra experiencia ha sido bastante menos profesional. Lo probamos en Battlefield 6, Crimson Desert, Diablo IV, Forza Horizon 6, Civilization VII y Baldur’s Gate 3, pero también para trabajar y escribir. De hecho, parte de esta reseña fue escrita con el propio teclado. Y aunque su enfoque competitivo es evidente, terminó siendo un teclado bastante más versátil de lo que esperábamos donde teclear se siente todo un gusto.
Como buen cazador, mantiene un bajo perfil
La primera impresión del Huntsman V3 Pro Low Profile que se ve al destapar la caja donde viene el teclado es bastante sobria. Primero saber que al ser un teclado tipo Tenkeyless (TKL), no lleva el teclado numérico, y su diseño cuando está apagado es minimalista. No hay demasiados elementos que inmediatamente lo hagan destacar sobre el escritorio, aunque la impresión cambia al encenderlo. La iluminación de Razer le da bastante más personalidad, con colores, efectos y configuraciones que podemos personalizar mediante la app Synapse.

Lo que sí llama la atención inmediatamente es su altura. Son 19,5 mm y, frente a un teclado gaming tradicional, se siente mucho menos aparatoso. Razer argumenta que el perfil bajo permite mantener una posición más natural de las muñecas y reduce el movimiento de los dedos. Durante nuestras semanas de uso resultó cómodo tanto para jugar como para trabajar. Tampoco extrañamos el teclado numérico: el formato TKL (Tenkeyless) deja más espacio disponible sobre el escritorio y no representó un problema en nuestro uso cotidiano.
La construcción deja una buena impresión. Después de nuestro uso prolongado en dias, las teclas mantienen una respuesta consistente y el conjunto se siente sólido. Todavía es demasiado pronto para hablar de durabilidad a largo plazo, pero hasta ahora no encontramos indicios de desgaste prematuro. También retiramos algunas teclas y no parece un teclado complicado de limpiar o mantener.
Esports al servicio de la redacción
El Huntsman V3 Pro Low Profile utiliza switches propietarios, los Razer Analog Optical Gen-2. A diferencia de un switch mecánico tradicional, el sistema óptico puede detectar diferentes posiciones de la tecla dentro de su recorrido y aunque esto suena trivial, resulta de ser de los mas utilizados no solo para jugar.
Este sistema óptico permite ajustar individualmente el punto de actuación entre 0,1 y 2,8 mm. Durante la presentación, Razer también nos destacó la precisión de esta tecnología frente a los switches Hall Effect y aseguró que consigue una mayor consistencia al registrar puntos de actuación muy pequeños. A esto se suma HyperPolling de 8.000 Hz, para el cual la compañía declara una latencia de 0,39 milisegundos.

En nuestras pruebas, la diferencia entre los extremos del punto de actuación es bastante notoria mas allá de las descripciones teóricas. Los cambios entre valores cercanos son mucho más difíciles de percibir si no somos jugadores particularmente exigentes y quiza es ahí donde un jugador profesional o alguien muy dedicado a configurar sus periféricos puede sacar mayor provecho de este nivel de ajuste.
El indicador visual del recorrido de las teclas ayuda a entenderlo mejor. Al presionar una tecla, varios puntos luminosos muestran qué tan profundo ha llegado la pulsación. Entendemos que no mide la fuerza que hacemos con el dedo, sino la posición dentro del recorrido, y sirve como referencia al configurar el punto de actuación.
Para escribir curiosamente nos gustó mucho tener este control. La distribución es familiar, no tuvimos problemas recurrentes con pulsaciones que no fueran registradas y el perfil bajo resulta cómodo durante sesiones largas. Los switches también son bastante silenciosos. Razer utiliza lubricación y elementos de amortiguación para reducir el ruido, algo que se nota durante el uso. Incluso la barra espaciadora mantuvo una respuesta firme y consistente durante estas semanas. Esto se siente especialmente útil cuando a veces en otros teclados sentimos que una tecla no fue detectada porque se nos resbaló su pulsación o la presiónamos ligeramente. Casi que el teclado ayuda a reducir los «typos».
También y como curiosidad conectamos el teclado a un Mac utilizando un cable USB-C a USB-C de un iPhone y funcionó sin problemas para nuestro uso. Pudimos escribir y utilizar los controles básicos y multimedia sin encontrar incompatibilidades.
Rapid Trigger, SnapTap y otros “hacks” para nuestros dedos
Varias de las tecnologías del Huntsman están diseñadas para reducir pequeñas imprecisiones al jugar y servir, si se ve así, como ventaja competitiva. Rapid Trigger permite que una tecla vuelva a estar lista según su movimiento, sin tener que regresar siempre hasta un punto fijo. Combinado con un punto de actuación corto, el resultado es una respuesta muy rápida incluso ante pulsaciones ligeras. Fue una de las funciones que más disfrutamos y su efecto se percibe fácilmente al realizar movimientos consecutivos.

SnapTap actúa cuando presionamos dos direcciones opuestas. Si mantenemos A y presionamos D antes de liberar completamente la primera tecla, prioriza la última entrada. En Battlefield 6 nos ayudó al cambiar rápidamente de dirección o intentar regresar a una cobertura, compensando esos momentos en los que los dedos no están perfectamente sincronizados. Durante la presentación, Razer advirtió que esta función no debía utilizarse en Counter-Strike 2 debido a las restricciones del juego respecto a este tipo de «ayudas».
Dual Key Press Priority permite establecer qué entradas deben conservar prioridad frente a una pulsación adicional. Lo probamos y funciona, aunque en nuestro caso no tuvo un impacto comparable al de Rapid Trigger o SnapTap. Es una de esas opciones cuyo valor probablemente crecerá con el nivel competitivo del jugador y su caso de uso.

Cuando Razer nos mostró estas funciones antes de recibir el teclado, comentamos que algunas se sentían casi como “hacer trampa”. Después de probarlas, entendemos mejor ese uso: no es que las teclas jueguen por nosotros, pero sí ayudan a corregir pequeñas imprecisiones de nuestros dedos que viéndolo, al nivel de profesional de jugadores de videojuegos, pueden representar ganar o perder una partida.
¿Un teclado convertido en gamepad?
Una de las funciones que más nos llamó la atención se aleja bastante de los esports. Al ser analógicas, las teclas pueden utilizar diferentes puntos de su recorrido como una entrada similar a la de un gamepad. Esto si, configurando el teclado en el software de Razer.

Lo probamos con Forza Horizon 6. En vez de que el acelerador esté simplemente activado o desactivado, podemos controlar la aceleración dependiendo de cuánto presiónamos la tecla. Al principio resulta extraño, pero funciona y muestra una posibilidad interesante de los switches analógicos. No reemplazaríamos un volante o un gamepad para jugar títulos de conducción como primera definición, aunque nos gustó bastante experimentar con esta función.
El Huntsman también cuenta con tecnologías Snap Flex y Dynamic Keystroke para asociar distintas acciones al recorrido de una misma tecla. Dynamic Keystroke permite configurar hasta cuatro acciones en una pulsación completa. No profundizamos lo suficiente en estas dos funciones para valorar su utilidad durante esta revisión.
Personalización y presentación
Razer Synapse concentra la personalización avanzada del teclado. Desde allí podemos modificar la iluminación, configurar las teclas y trabajar con sus diferentes funciones. Para quienes ya utilizan periféricos de Razer, la experiencia resulta familiar y no tuvimos dificultades para configurarlo.

Eso si, no hace falta entrar a Synapse o incluso tenerlo instalado para cada ajuste. Varias combinaciones con Fn permiten cambiar el punto de actuación, configurar Rapid Trigger o activar SnapTap directamente desde el teclado, utilizando las luces como indicador visual. Esto hace mucho más sencillo experimentar con diferentes configuraciones sin interrumpir una partida.
En la parte superior derecha también encontramos un dial y botones configurables. Utilizamos el dial para controlar el volumen y silenciarlo al presionarlo, mientras que otros botones quedaron asignados al acceso de Xbox y las capturas de pantalla. Toma algo de tiempo acostumbrarse a ellos, pero terminan siendo útiles y pueden reasignarse desde Synapse. Es bastante interesante que sin agregar tanta tecla «especial», el teclado se siente como que tiene demasiadas formas de personalizarlo.

Y hablando de cables, nuestro principal queja es que el Huntsman no ofrece conexión inalámbrica. Es una decisión que se entiende en un teclado diseñado alrededor de los esports y nunca se promociona como una característica del producto, pero por su precio y gama nos habría gustado contar con esa alternativa, especialmente teniendo en cuenta las tecnologías inalámbricas que Razer utiliza en otros periféricos.
El cable incluido es removible, utiliza USB-A en un extremo y USB-C para conectarse al teclado y tiene una construcción acorde con otros periféricos recientes de Razer. Tampoco se siente como un cable pensado para instalar el teclado permanentemente en un escritorio. Podemos retirarlo con facilidad para transportar el Huntsman, algo coherente con un producto dirigido también a jugadores que llevan sus propios periféricos a competencias. Durante nuestro uso simplemente lo desconectábamos y ocultábamos cuando no necesitábamos el computador.
Más que un teclado para esports
El Razer Huntsman V3 Pro Low Profile Tenkeyless 8KHz tiene un precio sugerido de USD $229,99 en USA, lo que lo coloca dentro de un segmento especializado. Después de varias semanas utilizándolo, creemos que la pregunta relevante no es únicamente cuánto cuesta, sino qué tanto vamos a utilizar las características por las que estamos pagando.
No es un teclado para todo el mundo. Muchas de sus funciones tienen sentido para jugadores competitivos o usuarios que disfrutan ajustando con precisión el comportamiento de sus periféricos. Si nuestro enfoque principal fueran los videojuegos competitivos, probablemente pagaríamos ese precio. En Colombia, su costo local también será un factor importante.
Lo que más nos gustó es que su especialización no limita el resto de la experiencia a los usuarios que inicialmente no son el target. Es rápido, cómodo, silencioso, se siente bien construido y funciona muy bien tanto para jugar como para escribir. No necesitamos ser profesionales para aprovecharlo, pero son precisamente los jugadores «más exigentes «pro» quienes encontrarán mayores razones para justificar su precio.


