Aunque el mouse es una de las herramientas más importantes para quienes juegan en PC, lo cierto es que, en más de 40 años acompañándonos, su evolución ha sido bastante conservadora. Más allá de añadir botones, mejorar la precisión o aumentar la velocidad de respuesta, el concepto base del mouse sigue siendo prácticamente el mismo. La verdadera innovación ha venido, sobre todo, de las marcas que se han enfocado en el mercado de videojuegos y, particularmente, en los esports. En ese terreno, Logitech ha sido una de las compañías que más ha empujado nuevas ideas para evolucionar este periférico. El Pro X2 Superstrike se siente precisamente como eso: no una gran revolución, sino un posible punto de partida hacia lo que podría ser el futuro de los mouses gaming.
más allá de mejorar lo que el mouse original era. Más botones, más precisión, más velocidad. La innovación ha venido principalmente de marcas que se enfocan en el mercado de videojuegos y si nos vamos a los esports, Logitech ha sido una de las compañías que ha traído más propuestas para evolucionar este periférico. Este nuevo mouse es quiza el precursor de lo que puede ser el futuro de este tipo de dispositivos.
El Logitech G Pro X2 Superstrike es un mouse que, a primera vista, parece más simple de lo que realmente es. El diseño es sobrio, los colores son discretos y no hay ningún elemento visual que lo diferencie radicalmente de otros modelos de la línea Pro de Logitech G. Es liviano —alrededor de los 60 gramos—, cómodo y muy familiar para cualquiera que haya usado mouses recientes de la marca. En mano, se siente inmediato y reconocible, algo que claramente es intencional.
Estamos ante un mouse de gama alta, impulsado en gran parte por su tecnología háptica. Sin embargo, ni la presentación ni el empaque comunican esa ambición. La caja es básica, no minimalista, y los accesorios incluidos son mínimos, algo que sorprende considerando el segmento al que apunta. Tampoco la caja tiene una documentación clara que prepare al usuario para lo que realmente hace distinto a este mouse, y eso influye directamente en la experiencia inicial.
Ese contraste entre precio, propuesta y presentación es uno de los primeros puntos que llaman la atención ya que se siente que es un dispositivo muy enfocado «para conocedores».
Botones hápticos: entenderlos es parte del proceso
El corazón del Pro X2 Superstrike está en sus botones con respuesta háptica, pero esto no es algo que se entienda de inmediato. De hecho, al comenzar a usarlo sin software, el mouse se comporta como uno de gaming tradicional. No hay botón físico de aumento de DPI como se ve en mouse como el Viper V3 Razer, no hay indicadores visibles y no hay pistas claras de que aquí está pasando algo diferente más allá de tener muy buena respuesta y notabla baja latencia.
Si el usuario no instala Logitech G Hub, el software diseñado para gadgets logitech, está dejando de usar gran parte de lo que hace especial a este mouse y por eso toca tener claro que en este caso, el software no es opcional: es necesario.

La tecnología háptica que utiliza Logitech que denominanHITS (sistema de respuesta háptica inductiva) se siente muy distinta a los switches mecánicos tradicionales y recuerda bastante a lo que ocurre con los gatillos L2/R2 adaptativos del DualSense de PlayStation 5. No porque vibre o empuje, sino porque la presión y el punto de actuación son medidos y configurables. La acción de “clic” deja de ser binaria –es decir, tener solo dos estados de clic y no clic– y pasa a ser algo que se puede ajustar con precisión y muy basada en la presión que el jugador ajuste sobre los botones. Todo esto se logra ya que el mouse deja de usar interruptores mecánicos u ópticos y se decanta por sensores magnéticos inductivos.
Esto genera situaciones que pueden confundir al inicio. Por ejemplo, cuando el mouse está apagado, los botones no “hacen clic” físicamente, lo que puede dar la impresión de que algo está mal. Similar ocurre si se reduce demasiado la respuesta háptica desde el software: el clic se vuelve tan sutil que parece desaparecer. Como es de esperarse, no es un fallo, es parte del diseño, pero no es intuitivo y nos cuesta entenderlo en ese primer contacto.
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del Superstrike: el punto de actuación ajustable. Poder definir con cuánta presión se registra el clic es algo especialmente atractivo para jugadores competitivos, ya que permite afinar la sensibilidad exacta con la que el sistema responde. Sin embargo, esto también implica que incluso jugadores muy experimentados pueden tardar en encontrar su punto ideal. No es una experiencia inmediata pero el poder adaptar esa presión de como se clickea e incluso la sensación me anima a pensar que se vuelve una especie de hack o dopaje a nivel competitivo.




De hecho, es para tener en cuenta es que en la caja del mouse van los logos de 5 de los equipos de esports más famosos del mundo y desde Logitech se ha mencionado que este dispositivo ha sido creado con la ayuda de varios jugadores profesionales.
Por eso, una vez superada esa curva inicial, la experiencia se transforma. Pasar tiempo ajustando la configuración resulta sorprendentemente entretenido. Usar el mouse y “jugar” con las configuraciones de la aplicación sí se siente como experimentar algo nuevo, algo poco común en un periférico tan establecido como un mouse. Si te molesta el sonido del clic, lo ajustas, si quieres que parezca un trackpad con la mínima presión del mouse, también lo ajustas, que si para jugar usas el mouse distinto a como lo usas para trabajar, esto lo puedes configurar también.
En la aplicación G hub también es interesante encontrar perfiles ya realizados por otros jugadores y la aplicación también permite guardar perfiles o seleccionar entre varios preseleccionados para distintos géneros como FPS, RTS, MOBA, etc.

El mouse del futuro va más allá del esport
Más allá del sistema háptico, el Superstrike está respaldado por una base técnica muy sólida. Utiliza el sensor HERO 2, que tenía la anterior versión del mouse no es que sea algo negativo, este es capaz de trabajar en rangos muy amplios de DPI llegando a los 44.000 y con una velocidad de seguimiento extremadamente alta. En uso real, esto se traduce en un seguimiento preciso, estable y sin aceleraciones artificiales, incluso en movimientos rápidos.

También es destacable su frecuencia de sondeo elevada, que reduce la latencia hasta 1/8 de segundo (con los 8000 Hz). Son detalles que pueden parecer obvios en este segmento, pero que aquí están bien ejecutados y aportan a la sensación general de respuesta inmediata.
El mouse incluye además funciones pensadas para reducir errores, como el modo bhop, que ayuda a limitar clics accidentales en la rueda central. Es una característica específica, pero muy útil para ciertos juegos y estilos de control que en nuestro caso personal, quizá no logremos apreciar. A esto se suma su control de detección de superficie, que ajusta el comportamiento del sensor según el tipo de mousepad o superficie, aportando consistencia en distintos entornos y cambiando la forma en que se comporta el mouse al pasar por ejemplo de una superficie de cristal a una de madera.
Aunque todo en el Superstrike apunta al juego competitivo, hay un punto interesante: no es un mouse exclusivo para pro gamers. En juegos donde se requiere hacer muchos clics repetitivos —como Minecraft, Roblox u otras experiencias sandbox—, los botones hápticos pueden resultar muy útiles. Ajustar la respuesta del clic según el ritmo de uso abre posibilidades que no son tan evidentes al principio.

En el día a día, la experiencia inalámbrica es sólida y la batería permite olvidarse del cable durante varios días de uso normal sin sobreactuarnos al llevarlo al límite de sus specs. El mouse acompaña sin estorbar, que es justo lo que se espera de un periférico de este nivel.
Logitech G Pro X2 Superstrike: puede que no sea para ti
Eso sí, conviene decirlo con claridad: no es un mouse para todo el mundo. Es caro, exige tiempo, software y paciencia. Para quien busca algo simple e inmediato, hay opciones más accesibles. Para quienes disfrutan entender, ajustar y afinar su herramienta, el Superstrike propone algo distinto. Vale la pena aclarar que el mouse permite almacenar nuestro perfil en su memoria, por lo que una vez configurado, nos olvidamos de su aplicación.
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No se puede decir que el Logitech G Pro X2 Superstrike cambie el juego, pero sí cambia la forma en la que se siente algo tan básico como el clic. Y al hacerlo, plantea una idea que podría marcar el futuro de los mouses, del mismo modo en que tecnologías como el Hall Effect lo han hecho en otros periféricos. Puede que no todos lo necesiten hoy, pero es difícil no verlo como una señal de hacia dónde puede ir este tipo de hardware que realmente nos ha tomado positivamente por sorpresa.
Dicho esto, nuestra recomendación es que más allá de que parezca casi un hack para PROs en algunos juegos y puede que se vuelva en un must-have para profesionales, sobre todo de shooters, si se quiere probar una tecnología nueva, interesante y se tiene el presupuesto de $800.000 COP en Colombia o $180 USD en USA, se vuelve una interesante compra.

