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Sea of Solitude – Reseña

Un juego que nos habla sobre la tragedia de vivir bajo el yugo de la depresión.

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La depresión es la enfermedad del siglo XXI.

Esta terrible condición mental afecta aproximadamente al 8% de la población mundial. Dependiendo de su intensidad, las personas que la sufren pueden tener agresivos cambios de ánimo, pérdida de interés en lo que aman, aislamiento, baja autoestima, catatonia e incluso cometer intentos de suicidio. Lo más grave de todo es que buena parte de la sociedad aún considera que esto se puede solucionar simplemente ‘cambiando de actitud’.

Afortunadamente, somos cada vez más conscientes de la gravedad de la depresión y hemos comenzado a tratarla como tal. Incluso la vemos presente más a menudo en los medios y las artes. Los videojuegos no se han quedado atrás. Títulos como Celeste y Depression Quest tratan este tema sin tapujos y con intenciones de ayudar a quienes sufren de esta enfermedad. Ahora, Sea of Solitude se suma a ese grupo y lo hace de una manera muy interesante.

Kay se encuentra sola en medio de un océano gris. Se ha convertido en un extraño monstruo de ojos rojos y cubierta de una sustancia negra. No sabe por qué está pasando esto. Se siente desesperadamente sola. Pronto se adentra en una ciudad sumergida donde la reciben terribles monstruos que la insultan y amenazan, pero también descubre una luz que le sirve de esperanza.

Sea of Solitude no es un juego sutil. Comienza con una advertencia en la que anuncia que tratará temas de problemas mentales. Aunque todas las criaturas y escenarios que encontramos tienen una naturaleza supuestamente metafórica, los diálogos dejan bastante claro qué representan. Los monstruos son las personas importantes en la vida de Kay y sus peores emociones. El primero que encontramos no tarda en gritarnos insultos, diciendo que Kay es una inútil que no sabe lo que hace. Una voz interna que muchas personas afectadas por la depresión reconocerán bien.

Eso significa que es una trama que puede afectarnos de forma muy personal. Aquí se nos cuentan historias de matoneo, pensamientos suicidas, conflictos de pareja y relaciones tóxicas. Si hemos pasado por situaciones similares, este juego nos puede traer recuerdos muy dolorosos, pero también puede servir de catarsis.

Sea of Solitude es ante todo un juego de exploración y plataformas. Podemos explorar los escenarios en bote, a pie o nadando. Eso sí, con mucho cuidado. Esto se debe a que el océano es el hogar de una aterradora entidad que se arrojará contra nosotros tan pronto toquemos el agua. Eso le da elementos de ‘sigilo’ y terror bastante inesperados. La tensión al sentir cómo el monstruo se acerca es bastante alta.

A medida que exploramos encontramos botellas con mensajes y gaviotas que sirven como objetos coleccionables opcionales, pero si queremos seguir la historia podemos usar una bengala de luz. Esto nos muestra dónde se encuentra nuestro próximo objetivo, el cual suele ser una esfera luminosa rodeada por corrupción. Para liberarla, debemos atraer la ‘corrupción’ hacia nuestra mochila. Una vez hecho esto, el escenario puede cambiar, el nivel del agua sube o baja y el clima del mundo se altera. Esto abre nuevos caminos para seguir descubriendo la trágica historia de Kay.

Nada de esto resulta especialmente complicado. El movimiento y los saltos son ligeramente imprecisos, pero no es difícil superar los retos de plataformas. Los enemigos pueden hacernos daño, pero si ‘morimos’ vamos a revivir sin perder mucho progreso. Hay algunos momentos en que la situación debe resolverse como si fuera un puzle, pensando bien los movimientos a efectuar. Esto no nos va a detener por mucho tiempo. La baja dificultad es perfecta para un juego como este, en el que lo importante es la historia y el mensaje, pero que no quiere eliminar por completo el reto para poder reflejar que vivir con una enfermedad mental no es un simple paseo.

Tristemente, tropieza un poco en el camino. No logra encontrar un buen equilibrio entre lo que dice metafóricamente y lo que dice directamente. En ocasiones es difícil saber si estamos lidiando con la condición mental de Kay o la de los demás. Su final también puede ser un poco difícil de entender si no hemos puesto mucha atención.

Sea of Solitude es un juego corto. Podemos ver el final en menos de cuatro horas. Igual que con otros títulos, esto puede ser un aspecto positivo o negativo según el jugador. Por un lado, es la duración perfecta para que sus mecánicas sencillas no se vuelvan repetitivas ni aburridas. Por otro lado, muchos pueden pensar que no han recibido ‘suficiente juego para lo que pagaron por él’. También es cierto que la historia y mecánicas podrían ser un poco más profundas.

A nivel técnico no es una maravilla, pero es un juego bonito. La ciudad sumergida —que parece estar inspirada en Berlín, donde está ubicado el estudio desarrollador del juego— es hermosa cuando se encuentra en momentos soleados. Es una delicia recorrerla aún con el monstruo marino acechando. Los escenarios más lúgubres son evocadores, pero no especialmente llamativos o únicos. Aunque la mayoría de actuaciones de voz son buenas, en ocasiones se sienten fuera de lugar, especialmente la de la protagonista. Kay hace muchos comentarios fuera de lugar en un tono aparentemente jocoso que no encaja con su situación.

Algunos podrían comparar Sea of Solitude a los títulos de Team Ico, pues hay elementos que los recuerdan en su ambientación y sistemas simples. El uso de bengalas incluso se parece a la forma en que encontramos nuestro objetivo en Shadow of the Colossus. Pero se trata de juegos muy diferentes en el fondo.

Este trabajo de Cornelia Geppert y Jo-Mei Games es una obra importante que no podía salir en una época más adecuada. La forma en que muestra lo complicado que es vivir con depresión y los errores que cometemos al enfrentar los problemas de las personas que amamos es muy relevante en el mundo de hoy en día. Vale la pena darle una mirada a pesar de que podría estar más pulido y manejar mejor su tono.

Sea of Solitude
7.9/10 Nota
Lo que nos gustó
- Trata un tema difícil con la importancia que merece.
- Una historia con la que muchos se pueden identificar.
- Gran diseño visual de escenarios y criaturas.
- Muy buen manejo de la tensión gracias al monstruo marino.
Lo que no nos gustó
- Las mecánicas no evolucionan mucho a lo largo del juego.
- Conflicto entre las metáforas y una narrativa muy directa.
- Su duración puede resultar decepcionante.
- Objetos coleccionables y logros/trofeos no aportan mucho.
En resumen
Sea of Solitude es un juego que nos llama a reflexionar. Quienes sufran de depresión pueden encontrar aquí una fuente de inspiración para continuar su lucha y quienes no lo hagan pueden comprender mejor los efectos de esta enfermedad. Sus problemas narrativos, corta duración y mecánicas simples no evitan que podamos admirar sus hermosos escenarios, sumergirnos en su dolorosa historia y ayudar a Kay y sus seres queridos a salir adelante.

Reseña hecha con una copia digital de Sea of Solitude para PlayStation 4 brindada por Electronic Arts.

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