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Amenaza en lo profundo – Reseña

En el fondo del océano nadie puede escuchar tus gritos.

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Ustedes saben cómo comienzan las cosas en una película de terror. Siempre nos muestran a los personajes antes de que la tragedia comience para que nos familiaricemos con ellos, entendamos sus personalidades, relaciones y hagamos apuestas sobre quién va a morir primero cuando el horror se desate 15 o 20 minutos después.

Amenaza en lo profundo no tiene ningún interés en seguir esa estructura tan familiar. Conocemos a Norah (Kristen Stewart) y de inmediato se desata una tragedia en la base submarina en la que trabaja como ingeniera. Solo han pasado segundos desde que comenzó la película y ya estamos sufriendo por lo que pueda pasar. Las cosas solo se ponen más intensas a partir de ese momento.

Esta historia se desarrolla en el lugar más profundo del planeta Tierra: la fosa de las marianas en el fondo del Océano Pacífico. Una poderosa industria se encuentra perforando allí en busca de recursos, pero algo ha salido mal. La estación sufre un daño crítico, inundándose y destruyéndose por la terrible presión del agua. Solo sobrevive una pequeña parte del personal. Para poder seguir con vida, deben tratar de cruzar a pie el fondo del mar hasta otra estación en la que encontrarán un escape hacia la superficie. Pero hay algo extraño asediándolos en este inexplorado lugar.

Primero lo primero. Amenaza en lo profundo es supremamente similar a Alien: el octavo pasajero. La idea de un grupo de trabajadores atrapados en un lugar no apto para la vida humana y perseguidos por una extraña criatura no es precisamente algo muy novedoso. La protagonista tiene varias similitudes con la legendaria Ellen Ripley y, al igual que ella, pasa la última parte de la película corriendo en ropa interior, algo que seguramente apreciarán los fanáticos y fanáticas de la señorita Stewart.

A pesar de estos parecidos, este filme logra destacarse por varios aspectos. El primero de ellos es su fantástico manejo del ritmo. Como ya dijimos, la acción comienza rápido y no decae. Aunque las criaturas no aparecen realmente hasta la mitad del filme, la amenaza de la destrucción de la base y la presión del agua nos tienen en una tensa carrera en la que cualquier cosa puede salir mal (y muchas cosas salen mal). Cuando los elementos fantásticos hacen su aparición, nos preguntamos si realmente eran necesarios, pues la situación en que se encuentran los personajes ya era suficiente para sostener por completo el desarrollo de la película.

Hablemos de las criaturas. Aunque inicialmente su diseño no sorprende, pronto descubrimos que guardan un par de habilidades y sorpresas realmente aterradoras. Se mencionan teorías sobre su naturaleza, pero nunca se nos explica bien qué son realmente y lo preferimos así. Las rodea un buen halo de misterio. Lastimosamente, los efectos especiales no tienen la alta calidad a la que nos tienen acostumbrados los ‘blockbusters’ modernos. Aunque la oscuridad del escenario sirve para ocultar sus detalles, en varias ocasiones lucen un poco ‘falsas’, como si no encajaran totalmente con el entorno.

Cuando una película como esta tiene tanto afán por llegar a la acción, lo suele hacer a costa de sus personajes. Es verdad que no se dedica mucho tiempo a desarrollar el trasfondo del grupo que acompaña a Norah, pero no es necesario. A medida que sortean las dificultades, vamos conociéndolos más que bien. Después de todo, es en situaciones bajo presión —je je je, ‘bajo presión’—  cuando se revela qué clase de personas somos. Hay una pequeña historia trágica para un par de ellos que explica por qué trabajan en un lugar tan lejos de todo y que resulta importante para determinar quién sobrevivirá y quién no, pero no es necesario decir más al respecto.

También hay momentos en que se apunta hacia una trama de codicia empresarial y abuso en la explotación de recursos del planeta, pero es algo que se deja en tercer plano y se explora muy poco.

Otro punto fuerte de Amenaza en lo profundo son sus aspectos técnicos. Las estaciones destruidas y oscuras rutas marinas resultan creíbles y amenazantes, creando una ambientación absolutamente claustrofóbica, perfecta para crear pánico. Las grandiosas actuaciones, especialmente por parte de Kristen Stewart, Vincent Cassel y Jessica Henwick, realmente nos hacen sentir el peligro en que se encuentran los personajes.

En resumen, Amenaza en lo profundo es una película de terror bastante competente, con un gran escenario, manejo de la tensión y actuaciones, pero sus puntos débiles son graves. La falta de originalidad hace que no resalte mucho y se confunda con otras películas similares. No tiene forma de salir victoriosa en las constantes comparaciones que le hacen con Alien. Sus criaturas, aunque no carentes de gracia, tampoco tienen la fuerza del diseño de un Xenomorfo.

Ir a cine a verla puede hacernos pasar un buen rato de tensión y emoción, pero puede ser olvidada fácilmente. Es ‘una película de horror del montón’.

Amenaza en lo profundo
3/5 Nota
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