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Oninaki – Reseña

En Oninaki, el último juego de Tokyo RPG Factory, tu misión es mantener el equilibrio entre el mundo de los vivos y el más allá.

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La muerte es un concepto subjetivo. Con esto no me refiero al hecho de morir. Ese es el destino inevitable de la vida orgánica, sin importar su longevidad. No, me estoy refiriendo al significado que adquiere la muerte y las emociones que genera. En otras palabras, la forma cómo es tratada en diferentes culturas.

En Oriente, la muerte es percibida como una liberación del «yo»: el fin de un ciclo, pero el comienzo de otro. Es aquí donde entran los conceptos del karma y la reencarnación. Sin embargo, el hecho de que no haya un fin en el sentido estricto de la palabra no evita que exista un miedo frente a qué pasará con ese «yo». Al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre la desaparición del «yo» y la muerte como un fin de la vida natural, interpretación prevalente en la cultura judeocristiana?

También habría que considerar el concepto del «paraíso» y el horror existencialista que supone la posibilidad de la nada después de la muerte, pero lo mejor sería parar. Si bien Oninaki es un título que invita a filosofar sobre la muerte, un juego no puede valerse únicamente de esto a la hora de ser reseñado. Al fin y al cabo, es un juego.

Para los que no sepan, Oninaki es el tercer juego de Tokyo RPG Factory. A pesar de ser un estudio pequeño dentro de Square Enix y no tener una larga historia, esta compañía se ha hecho un nombre gracias a sus primeros dos títulos: I Am Setsuna (2016) y Lost Sphear (2017). Aunque el segundo juego no vendió tan bien como el primero, ambos fueron bien recibidos por la crítica y vendieron relativamente bien.

Si bien estos dos títulos cuentan con sus diferencias, también tienen varias semejanzas en materia de diseño. Ambos juegos buscaban emular el estilo de JRPG de antaño como Chrono Trigger. Es por esto que Oninaki resulta interesante. Al fin y al cabo, este es el primer RPG de acción hecho por el estudio.

¿Qué quiere decir esto? Pues que las batallas son en tiempo real. Esta no es el única modificación que implica el cambio de género, pero es la más evidente. No menos importante, carga con una fortaleza y una desventaja. Por un lado, el sistema de combate resulta mucho más entretenido para el público general. Por otro lado, evidencia que los juegos de acción todavía no son el fuerte de Tokyo RPG Factory.

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Desglosemos la jugabilidad de Oninaki. Los jugadores controlarán a Kagachi, un Vigilante que debe viajar entre el mundo de los vivos y el más allá para guiar a las almas perdidas y así puedan reencarnar. En su trabajo, Kagachi deberá visitar múltiples escenarios en los que intercalarse entre el mundo de los vivos y los muertos será vital para progresar. Sin importar en qué realidad se encuentre, habrá Perdidos que obstruirán su paso. Por fortuna, Kagachi podrá acceder a varias herramientas.

Desde el principio, Kagachi tendrá un Daemon. Este espíritu básicamente funciona como una clase, asignando al protagonista un tipo de arma y habilidad evasiva específicas. A medida que avance en la aventura, Kagachi podrá encontrar nuevos Daemon que le concederán acceso a nuevas armas y habilidades. Si bien hay una decena de espíritus compañeros, en batalla solo pueden equiparse cuatro. Por supuesto, como en todo buen RPG, estos Daemon podrán mejorarse.

Sin embargo, las mejoras no se limitan a los Daemon. A partir de un punto específico del juego, los jugadores podrán mejorar sus armas por medio de la tienda de alquimia. En este local también podrán modificar los efectos pasivos de las armas.

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Hablemos primero de la principal fortaleza del sistema de combate de Oninaki: su sistema de progresión. Si bien Kagachi podrá subir de nivel derrotando enemigos, este no dicta la cantidad de habilidades que puede aprender. En cambio, las habilidades que se pueden obtener dependen enteramente del Daemon que se utilice. Al derrotar enemigos con un Daemon específico, el protagonista podrá obtener piedras de alma correspondientes al espíritu equipado. Estas servirán para obtener nuevas habilidades, tanto pasivas como activas, en el árbol de cada Daemon.

¿Cuál es el problema? Si bien cada Daemon ofrece un estilo de juego particular y recompensa a los jugadores por su constante uso, no hay un incentivo para que los empleen todos. Un jugador bien puede comprometerse al uso de solo uno sin consecuencia alguna. Esto se debe a que no hay una verdadera sinergia de habilidades, además de unos cuantos efectos pasivos, y que el cambio de Deamon en medio del combate es muy lento, incluso con las mejoras que reducen el tiempo.

Aunque divertido, el combate se siente lento. Hubiera podido solucionarse con un intercambio de Daemon inmediato y/o un sistema de estilo a lo Devil May Cry.

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Por fortuna, incluso si la jugabilidad de Oninaki no es la copa de té de algunos, la historia se alza como uno de los aspectos más interesantes del juego.

Oninaki está ambientado en un mundo en el que la reencarnación es parte de la vida diaria. Al morir, las personas se convierten en espíritus y comienzan su viaje por el más allá. Sin embargo, los espíritus pueden perder su camino al cargar con dudas tras su muerte o si se manifiesta pesar por su fallecimiento. Un espíritu que no pase al otro lado eventualmente se convierte en un Perdido, un monstruo sin voluntad.

Aquí entran los Vigilantes, individuos que pueden hablar con los espíritus para resolver sus dudas o la causa de que no puedan reencarnar. Al ser un Vigilante, Kagachi no puede permitirse expresar emoción a la hora de hacer su trabajo.

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Si bien Kagachi puede dar una primera mala impresión —en buena medida por su actitud cortante y desinteresada, todo un cliché—, a medida que avanza el juego se deja ver que es un personaje más profundo. A pesar de su frialdad, resulta evidente que tiene un gran respeto por las tradiciones de los Vigilantes. Ya sea porque le otorgan el consuelo de que la prematura muerte de sus padres no fue un final definitivo u otra razón, Kagachi pone su trabajo como Vigilante por encima de todo.

Paradójicamente, el protagonista cuenta con una relación conflictiva con las leyes de su mundo. A pesar de ser un ejemplo perfecto de lo que deberían ser los Vigilantes, no puede evitar cuestionar la necesidad de los vivos de mantener sus emociones embotelladas. Sabe que esto resulta autodestructivo a largo plazo.

Kagachi no es el único que manifiesta dudas con respecto a las leyes de su mundo. Desde el principio del juego, pueden verse a individuos que recurren a la necromancia y se oponen abiertamente a la reencarnación. No obstante, lo más preocupante son los que llevan estas leyes al extremo o las utilizan para justificar crímenes.

Oninaki

Todo esto suena bastante bien, ¿no? Al fin y al cabo, Oninaki se toma el tiempo para construir su mundo y hacerlo sentir verosímil. ¿Cuál podría ser el problema con su historia? Bueno, resulta que la trama se apresura demasiado durante las primeras 12 horas del juego. Si bien esto tiene hace que el juego nunca pierda momentum, impide que ciertos eventos no tengan el impacto que deberían tener. No es hasta que se introduce al antagonista que el título se toma un poco más de tiempo con su trama.

Es a partir de este punto que Oninaki dedica un buen tiempo al desarrollo de la relación entre Kagachi y Linne, una chica que perdió sus memorias. Aunque en un principio ambos se juntan por conveniencia, eventualmente desarrollan una verdadera amistad que resulta en uno de los puntos más destacados de la historia.

Oninaki
7/10 Nota
Lo que nos gustó
- Una historia, un mundo y un protagonista muy bien logrados.
- La disposición de Tokyo RPG Factory de salir de su zona de confort ha de aplaudirse.
- Cada Daemon representa un estilo de juego único.
Lo que no nos gustó
- Las primeras horas de la historia pueden sentirse apresuradas.
- El sistema de combate puede resultar lento e incluso tosco.
- Puede resultar gráficamente decepcionante.
En resumen
Oninaki representa un nuevo territorio para Tokyo RPG Factory. Aunque su sistema de combate se beneficiaría de algunos reajustes y algunos cambios en la historia podrían darle un muy necesario desarrollo a ciertos personajes, el primer RPG de acción del estudio japonés resulta una aventura entretenida de principio a fin. Esperemos que Tokyo RPG Factory aprenda de los errores de este primer intento para su próximo proyecto.

Reseña hecha con una copia digital de Oninaki para PlayStation 4 brindada por Square Enix.

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