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Cine y TV

Watchmen: así fue el primer episodio de la serie de HBO

Una poderosa introducción para una serie que aún no nos muestra para dónde va.

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«Watchmen es una de las novelas gráficas más importantes de todos los tiempos». Esto es algo que ya estamos acostumbrados a escuchar. Es verdad: la obra de Alan Moore y Dave Gibbons es una de las primeras en hacer una deconstrucción del género de los superhéroes y cuenta una historia muy intrigante sobre cómo cambiaría nuestro mundo con su presencia.

Es merecedora absoluta de todo lo bueno que se ha dicho sobre ella.

Durante muchos años, DC Comics dejó quieta esta obra. Eventualmente tuvo una adaptación cinematográfica dirigida por Zack Snyder —que no estuvo nada mal, pero no le hace justicia al cómic— y se publicó una serie de precuelas antes de vincular su universo al de personajes como Superman y Batman. Estas adiciones al trabajo de Moore no fueron muy bien recibidas. No fueron pocos los que dijeron que iban en contra del espíritu de la historia original.

Ahora llega esta serie de televisión de HBO, pretendiendo continuar la trama. A pesar de contar con Damon Lindelof en la producción (Lost, The Leftovers), habían muchas dudas de que pudiera estar a la altura del nombre de Watchmen. Tras ver el primer episodio, algunas de esas dudas han sido despejadas. Sin embargo, otras se han vuelto más preocupantes.

Todo comienza durante los disturbios raciales en Tulsa, Oklahoma, en 1921. Un niño observa emocionado un ‘western’ en blanco y negro en el que un sheriff-superhéroe negro captura a un criminal y evita que el pueblo lo linche. Afuera, el KKK y sus aliados cometen una masacre que llegó a ser conocida como el peor caso de violencia racial en Estados Unidos.

El niño logra sobrevivir, pero las heridas sociales abiertas ese día tendrán repercusiones.

Damos el salto a la era moderna. Este es un mundo afectado por los eventos del cómic. La guerra fría terminó gracias a Adrian ‘Ozymandias’ Veidt, que fingió un ‘ataque interdimensional’ con un calamar extraterrestre y logró una especie de paz mundial. Estados Unidos ganó la guerra de Vietnam, Robert Redford llegó a la presidencia en lugar de Ronald Reagan y ha estado en el poder por más de 30 años. El Dr. Manhattan continúa en Marte y ocasionalmente ‘llueven’ pequeños e inofensivos calamares extraterrestres.

Watchmen hace un excelente trabajo creando este mundo y haciéndolo creíble, incluso para quienes no están familiarizados con la novela gráfica original.

Algo que puede sorprender a los fanáticos es el nuevo enfoque de la historia. Los miedos de la guerra nuclear en los que estaba basado el cómic ya no son tan relevantes en el mundo moderno. En su lugar se da paso a una trama sobre el racismo. Tulsa está amenazada por un grupo de supremacistas blancos llamado ‘La Séptima Caballería’. Estos adoptaron la máscara de Rorschach y tergiversaron su filosofía, aun si este vigilante distaba mucho de ser un ejemplo de moralidad. Aparentemente fueron derrotados por la policía hace tres años, pero han vuelto más peligrosos que nunca. Es algo triste pensar que incluso en un mundo con superhéroes y paz mundial no se ha podido eliminar el fantasma del racismo.

Probablemente, como respuesta a casos de brutalidad policial, ‘la ley y el orden’ está sometida por nuevas reglas que impiden a los policías mostrar su rostro cuando están en servicio. Tampoco pueden usar sus armas a menos que reciban una autorización para ello. Trabajan mano a mano con vigilantes, entre los que se encuentra Hermana Noche (Regina King).

El personaje de Regina King es la protagonista indiscutible de la serie. Ella es una ex-policía afroamericana que, tras ser atacada en un suceso conocido como ‘la noche blanca’, se retiró para convertirse en pastelera, algo que es solo un frente para su papel de heroína. Su actuación es fantástica y su relación con Judd (Don Johnson), el jefe de policía, resulta bastante interesante. Parece que parte del drama personal de Hermana Noche girará alrededor de esto.

El episodio está cargado de imágenes tristemente relevantes. No es un secreto que hay un resurgimiento de organizaciones abiertamente racistas en el mundo real, especialmente en Estados Unidos. La Séptima Caballería es un reflejo directo de eso. Sin embargo, en la realidad, esta oleada de supremacismo blanco ha encontrado aliados en las fuerzas del orden y la brutalidad policial, algo que es completamente al revés en Watchmen.

Sería iluso creer que Lindelof y su equipo no están al tanto de esta diferencia y eso causa bastante intriga. El mundo de la serie no es el nuestro. Eso es más que claro. Mientras que la restricción del uso de armas de fuego allí se muestra como un grave problema, es algo que solucionaría muchos en el mundo real. Va a ser muy interesante descubrir en los próximos episodios cómo se llegó a formar esta sociedad. Después de todo, dejó muchos interrogantes frente a lo ocurrido entre el final del cómic y el comienzo de la serie.

Otro de esos interrogantes es el destino de Ozymandias. Veidt es dado por muerto, pero también se supone que él es el personaje interpretado por Jeremy Irons, algo que no ha sido confirmado oficialmente. Al final del cómic, vemos que Rorschach filtró la información de su plan con el calamar alienígena a la prensa, pero no parece que esto haya sido divulgado.

A este personaje, nombrado simplemente ‘el amo de la mansión’, lo vemos actuando de un modo bastante extraño y rodeado de una servidumbre que no parece comportarse como humanos normales. Nos deja realmente intrigados conocer su papel en esta historia.

Watchmen ha despertado nuestra curiosidad. El mundo creado por Moore y Gibbons se presta para explorar estos nuevos temas de formas brutales y sinceras, sin abandonar los elementos clásicos de una historia de superhéroes y ciencia ficción. Sin embargo, tiene un problema: no deja clara su visión. Tiene demasiados elementos que contrastan entre sí y que se confunden entre las referencias al cómic. ¿Es la gota de sangre sobre la placa de policía una simple referencia a El Comediante o está equiparando a los policías con superhéroes? ¿Por qué tanto la protagonista como los villanos usan la misma iconografía cristiana? ¿Son los policías enmascarados unos héroes o una engañosa imagen de instituciones inservibles?

Estas preguntas no necesitan una respuesta rápida, pero lo que vimos ni siquiera nos da un punto de referencia para comenzar a analizarlas.

No sabemos para dónde va Watchmen, pero lo que vimos es suficiente para que nos interese averiguarlo. Está trabajando con temas muy delicados y es fácil dar un paso en falso, pero también puede ser la clase de obra que necesitamos para reflejar algunas de las angustias modernas de nuestra sociedad y darnos una catarsis al respecto… o al menos entretenernos.

Lo descubriremos en los siguientes capítulos.

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