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Call of Duty: Vanguard – Reseña

Una vez más, Call of Duty vuelve a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, parece que no hay nada nuevo que explorar en este periodo histórico.

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Desde hace varios años, Call of Duty viene enfrentando un problema muy típico de toda franquicia que recibe un título de forma anual o con cierta frecuencia. ¿Cómo se puede mantener vigente en un mercado que prácticamente exige una renovación constante? No es necesario ser vidente para ver que el cambio de ambientaciones en Call of Duty es tanto por necesidad como por la visión de un equipo creativo. Por cada innovación en materia de jugabilidad, los estudios encargados de la franquicia FPS se ven en la obligación de reinventar una rueda perfectamente funcional. Sin embargo, la funcionalidad es secundaria dentro la creciente demanda del exigente público que es la comunidad de jugadores.

A pesar del mencionado problema, Call of Duty ha gozado de una bonanza económica durante más de una década. Esta la ha convertido en una de las franquicias más lucrativas de la industria de los videojuegos. No obstante, parece que este periodo ha llegado a su fin con la última entrega de la serie. Aunque lejos de ser un fracaso comercial, Call of Duty: Vanguard es el lanzamiento más decepcionante de la franquicia a nivel comercial y su falta de innovación es la razón más evidente.

“¿Qué hace mal Call of Duty: Vanguard?”, preguntarán algunos. Honestamente, no demasiado. Como las pasadas entregas, los tiroteos en Vanguard siguen siendo caóticos despliegues de precisión y pensamiento rápido. Con excepción de algunos ‘bugs’ gráficos, la presentación del juego —especialmente en la campaña— está a la altura de lo que se espera de una franquicia AAA. A nivel técnico, Vanguard es una entrada sólida. Los fanáticos de la serie y entusiastas del género FPS se sentirán como en casa en el multijugador en línea, que continúa siendo la mayor fortaleza de la serie gracias a su muy estable ‘netcode’ y veloz emparejamiento. Adicionalmente, el sistema de progresión es un gran incentivo para continuar jugando sin importar qué operador o arma se emplee. Siempre hay una nueva recompensa para conseguir.

De hecho, el multijugador en línea de Call of Duty: Vanguard es uno de los pocos aspectos que ha recibido múltiples novedades. La primera es el modo Colina del campeón, que permite organizar torneos round-robin entre 8 pelotones de dúos o tríos. Si bien esta adición no es muy original, sigue siendo apreciada para el entorno competitivo. No obstante, la principal novedad del multijugador es el sistema Ritmo de combate. Este consiste en un filtro que determina el número de jugadores en una partida. Aunque un tanto básica, esta adición permite acceder a diferentes experiencias de juego y hace que el multijugador en línea sea aún más variado.

Desafortunadamente, lo mismo no puede decirse del modo Zombis.

Call of Duty Vanguard reseña crítica análisis review COD

Como la mayoría de aspectos que componen Vanguard, Der Anfang —el primer capítulo del modo Zombis— no es terrible. Funciona como el típico modo horda e incluso goza de algunas fortalezas. Entre estas destaca el Altar de los Pactos, que introduce una nueva mecánica ‘roguelite’ además de los conocidos elementos aleatorios de la modalidad. Desafortunadamente, el modo Zombis peca por su diseño repetitivo. Lo anterior se ve amplificado por la poca variedad de enemigos. Si bien nunca se torna injugable, no incentiva la rejugabilidad como anteriores iteraciones.

A pesar de que Der Anfang es una experiencia un tanto olvidable, Treyarch aún puede tomar los elementos que funcionan para entregar una experiencia superior en el capítulo 2 del modo Zombis. Desafortunadamente, este será un DLC pago.

Ya hablado todo lo relacionado con el multijugador, es hora de analizar el modo campaña. Independientemente de las opiniones que genere el regreso a la Segunda Guerra Mundial, el modo historia de Vanguard es una bolsa mixta en lo que respecta a narración y mecánicas de juego. Esto se debe principalmente a su breve duración.

La campaña de Call of Duty: Vanguard sigue a las primeras Fuerzas Especiales. Compuestas por Arthur Kingsley, Polina Petrova, Wade Jackson y Lucas Riggstodos inspirados en figuras históricas de la Segunda Guerra Mundial—, su primera misión los lleva a Berlín para recolectar información sobre el Proyecto Fénix. Desafortunadamente, el grupo es capturado antes de poder completar la misión. A partir de este punto, la historia se convierte en una colección de ‘flashbacks’ que llevan a los jugadores a diferentes frentes del conflicto. Si bien esta variedad de ambientaciones evita que la campaña se sienta monótona, la combinación de este hilo conductor y la corta duración de la campaña termina perjudicando la narrativa.

Cada personaje protagoniza alrededor de 2 misiones en las cuales se plantea y resuelve su respectivo arco. Por desgracia, son tan cortas que es difícil entablar una conexión emocional con el elenco. Aunque comprensible, su transición a «héroes» es tan rápida que su humanidad queda en segundo plano. No menos importante, su relación como equipo solo reluce en un puñado de escenas y la última misión.

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Como si estos ‘flashbacks’ que terminan tan rápido como comienzan no fueran suficientemente redundantes, la historia no trata la mencionada captura de los protagonistas como un conflicto a ser resuelto por medio de trabajo en equipo. La campaña pretende que su escape es producto de un entramado plan, pero en realidad solo es una conveniencia de la trama. El ser capturados por los alemanes es una excusa para exponer la historia de los protagonistas antes de cerrar la campaña con un final genérico que prefiere ignorar la triste realidad de los indultos concedidos por el gobierno de Estados Unidos a los criminales de guerra. La campaña de Call of Duty: Vanguard es incapaz de generar algún tipo de tensión narrativa, mucho menos presentar un elenco de personajes interesantes o lidiar con un final provocativo.

¿Qué hay de mecánicas novedosas en la campaña? Más allá de la capacidad de apoyar armas sobre superficies planas para mejorar la estabilidad —que está presente en el multijugador, pero es prácticamente inútil en medio de tiroteos en los que estar en movimiento es vital—, cada protagonista tiene una mecánica única. Aunque este es otro factor que impide que la campaña se vuelva repetitiva, son mecánicas cuyo uso es muy lineal y evidente. No hay posibilidad de que los jugadores experimenten.

Call of Duty: Vanguard
7/10 Nota
Lo que nos gustó
- El ritmo de combate es una gran adición para personalizar la experiencia multijugador.
- El Altar de los Pactos introduce cierta variedad al modo Zombis.
Lo que no nos gustó
- La campaña no es memorable.
- La capacidad de apoyar el arma sobre superficies planas para mejorar la estabilidad resulta superflua en el multijugador.
- No hay gran novedad.
En resumen
Aunque es verdad que Call of Duty: Vanguard peca por su ausencia de innovaciones, es un FPS sólido que disfrutarán los fanáticos de la franquicia y aquellos que busquen una experiencia multijugador substanciosa. Si bien algo simplón, el modo Zombis sigue siendo entretenido gracias a la adición del Altar de los Pactos. Por desgracia, la campaña es el elemento del paquete que más sufre. Era un concepto con potencial, pero la historia es tan corta que no desarrolla los personajes de forma significativa y los clichés evitan que sea memorable.

Reseña hecha con una copia digital de Call of Duty: Vanguard para PS5 brindada por Activision.

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