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Xenoblade Chronicles: Definitive Edition – Reseña

La tercera es la definitiva.

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Xenoblade Chronicles está cumpliendo 10 años desde su lanzamiento original en Japón el 10 de junio del 2010. Su llegada al continente americano no pudo haber sido más dramática, pues si bien Europa lo recibió en agosto del 2011, en América los fanáticos tuvieron que promover toda una campaña denominada ‘Operation Rainfall’. Esta se llevó a cabo para incentivar el lanzamiento de tres títulos exclusivos de Wii, que a pesar de pertenecer al último ciclo de la consola, no estaban entre los planes para la región.

La operación fue un éxito y Xenoblade Chronicles aterrizó en nuestro continente hasta abril del 2012 para Wii, un título particularmente costoso en su momento y difícil de conseguir, dada la notoriedad adquirida por el voz a voz e internet. Pasarían tres años para que a nivel global se lanzara una segunda versión de este mismo juego, solo que en esta ocasión en formato portátil-3D para la consola New Nintendo 3DS. Exigiendo tanto potencial de la máquina al comprimir tan ambicioso mundo, que única y eclusivamente se puede ejecutar en consolas New 3DS gracias a su mayor memoria.

Ya hemos visto cómo el legado de Xenosaga prevalece por medio de la franquicia Xenoblade en consolas Nintendo, pero nada de esto habría sido posible sin el logro alcanzado por aquella primera entrega, que recibe una tercera iteración de aniversario con actualizadas imágenes y todas las bondades de la consola híbrida Nintendo Switch. Como si Wii y New 3DS tuviesen un hijo que los supera en todos los aspectos. Tras una secuela numérica y respectiva expansión en Switch, Monolith Soft vio la oportunidad perfecta de transmitir lo que siempre quisieron desde su versión original.

Con la tecnología de hace una década y las limitaciones de Wii, el estudio usó todo su arsenal para exprimir al máximo el potencial de la consola, ofreciendo un titánico y atípico mundo explorable con decenas de horas de juego. Sin embargo, esto significó sacrificar buena parte del aspecto visual, elemento que aún con la versión portátil no se pudo pulir más allá de la adaptación al 3D, pero con resolución de pantalla menor. El diseño de personajes es lo primero que resalta a la vista en la edición definitiva para Switch, puesto que las texturas originales lucían algo opacas y más difuminadas que delineadas.

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Esto hace que la estética tienda a ser más anime como en Xenoblade Chronicles 2, pese a que esta no fuese tan marcada cuando nació en Wii. Apartando lo gráfico, los personajes conservan su definido carisma en el que el propio protagonista Shulk no peca por molesto, como suele ocurrir en otros juegos por el estilo. Este Homs –o humano– portador de la espada Monado que visiona el futuro, se embarca en una cruzada para comprender lo que sucede en el mundo de Bionis que le rodea, tras un ataque de los hostiles Mechon a su aldea. Su mundo y el de sus enemigos yace en realidad sobre dos colosales titanes (Bionis y Mechonis), congelados en el tiempo durante eones en una pose de batalla.

¿Xenoblade MMOff?

El escenario que recibe al jugador otorga una aproximación arbitrariamente cercana a un MMO, un tanto irónico para ser un juego sin funciones online. Pero esa es parte de su gracia. Cada área, extensa por sí sola, supera a la anterior en la medida que avanza la historia viajando por Bionis. Ni qué decir de las impresionantes vistas que dejan los beneficios de vivir sobre un titán. La libertad que esto provee solo está limitada por el nivel y las habilidades del jugador, pues tan solo en los alrededores del primer pueblo es normal encontrarse con monstruos capaces de derrotar a Shulk con uno o dos golpes.

Por supuesto que es posible dedicarse a cumplir estrictamente las misiones de historia o las cientos de secundarias regadas por el mapa, pero Xenoblade Chronicles está diseñado para que los jugadores opten por cualquier otra faceta exploratoria antes de seguir un camino recto. Esto se apoya en el concepto general del flujo del tiempo, pues con los ciclos de día y noche, cambios de clima y cómo estos afectan a los personajes no jugables o enemigos en el mapa, es como estar viviendo en un mundo persistente pero offline.

Del mismo modo, nada nos detiene a volver más adelante con una buena cantidad de técnicas y niveles arriba, para despachar sin esfuerzo criaturas que en el pasado o principio eran superiores. O descubrir lugares antes inaccesibles. Por fortuna, dada la facilidad para resultar en el barrio menos indicado o chocarse con monstruos de gran poder sin proponérselo, la derrota en la batalla deja en un punto cercano al jugador con sus objetos y experiencia intactos, de esta manera no se castiga al espíritu aventurero pero se le da una lección ligera.

Mira la esencia, no las apariencias

Quienes busquen mayor reto pueden optar por un nivel de dificultad experto que acumula la experiencia ganada pero no se aplica automáticamente, sino que solo se puede distribuir manualmente en ocasiones específicas (herencia de su secuela numérica). Esto evita resultar con personajes súperpoderosos, dada la facilidad en el juego para descubrir locaciones y resolver misiones opcionales, actividades que brindan puntos de experiencia. La cantidad de tareas secundarias es absurda, abrumadora, y todavía causa de cotilleos al día de hoy, dada la longitud natural que ostenta por sí solo el argumento base.

El sistema de batalla es otro elemento que pareciera beber de los MMO, pues a primera vista despliega una sobrecarga en el hud que podría intimidar a los poco familiarizados con encuentros de este estilo. Sin embargo, la profundidad del mismo va más allá de los ataques automáticos, a través de una personalizable variedad de artes (ataques alternos), habilidades especiales y formas de pelear que realmente cambian con cada personaje, haciendo de los tres elegibles una sabia elección.

El jugador dispone de un área circular para moverse alrededor del enemigo, así que de él depende desplazar a sus personajes adecuadamente y activar los movimientos más fuertes en el momento justo, ofensivos o defensivos. Como es de esperarse, la espada Monado es la clave, pero siempre necesitarás una médica con rifle a tu lado.

El futuro hoy

Respecto a contenido original en esta edición para Switch tenemos el nuevo epílogo Future Connected, una historia de entre 10 y 15 horas desbloqueada desde el principio, pensando en los veteranos y conociendo la exigencia en tiempo del juego principal. La historia toma lugar un año después del final de Xenoblade Chronicles y se ubica en el hombro de Bionis, Alcamoth.

Este es el hogar de Melia, a donde llega acompañada por Shulk y encontrando una problemática niebla, nuevos enemigos, así como muchos Nopon. De estos pequeños, Kino y Nene son un par de Nopon particularmente inquietos y graciosos. En general se trata de una casual aventura sin mucho peligro, que brinda la suficiente ligereza para no tomarse todo tan en serio, precisamente tras la energética historia principal de la espada Monado y sus portadores.

Xenoblade Chronicles: Definitive Edition
9/10 Nota
Lo que nos gustó
-Bionis y Mechonis siguen siendo impactantes.
-Libertad exploratoria.
-Batallas compactas, pese al 'hud.'
-Personajes efectivamente desarrollados.
-Una vez cumplida cualquier tarea secundaria, no tener que regresar al emisor.
Lo que no nos gustó
-El 'hud' de batalla puede tornarse caótico.
-Ligeros bajonazos en los fps durante las peleas con jefes.
En resumen
Xenoblade Chronicles: Definitive Edition es una tercera versión de la primera entrega que no necesariamente debe ser catalogada como remasterización ni ‘remake’, simplemente la unión de dos propuestas anteriores para Wii y New 3DS con los debidos ajustes modernos. Sus personajes se adaptan brillantemente al estilo anime, pero sus mecánicas continúan intactas aunque con mejorados menús. Algunos escenarios no recibieron el memo de actualización gráfica, pero no importa, las vistas de Bionis son magníficas y conocer una nueva parte en el epílogo aporta la cuota de diversión que nunca sobra. Si esto no es suficiente, la banda sonora es tan placentera desde el comienzo de la cruzada de Shulk y compañía -con varios genios musicales detrás- que el solo dedicarse a recorrer los entornos abiertos para escucharla justifican el arte orquestado.

Reseña hecha con una copia digital de Xenoblade Chronicles: Definitive Edition para Nintendo Switch brindada por Nintendo of America.

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