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[Opinión] Jugando Dragon’s Crown con una feminista

¿Qué opina una feminista al jugar este título infame por sus sexualizados personajes femeninos?

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Dragon's Crown feminista

Tras más de cinco años viviendo bajo el mismo techo, los videojuegos son uno de los ‘hobbies’ que más disfruto con mi novia. Juntos hemos rescatado princesas, salvado el mundo varias veces y enfrentado a los ejércitos del infierno. Sin embargo, sigue siendo difícil encontrar títulos para jugar juntos. No siempre disfrutamos de los mismos géneros.

Los ‘beat ‘em up’ son unos de esos tipos de juegos que disfrutamos casi sin excepción. Es un género que realmente aprovecha la idea de jugar cooperativamente y siempre se traduce en tardes divertidas. En mi búsqueda de títulos de este estilo para jugar con mi amada, me encontré con Dragon’s Crown. Este juego tiene muchas cosas que nos gustan a ambos, como elementos de RPG y un escenario de fantasía medieval. Pero había un problema. El diseño de los personajes femeninos de este título es fuertemente sexualizado y mi novia es una mujer con una ideología fuertemente feminista.

Aunque ella no conocía el juego, sí estaba familiarizada con los diseños de personajes de George Kamitani, principalmente a causa de las controversias que se generaron al respecto en foros y redes sociales. A pesar de todo, aceptó mi propuesta de jugarlo juntos.

Dragon's Crown feminista

Varios meses después, jugando muy ocasionalmente en fines de semana y tardes libres, hemos llegado al final de Dragon’s Crown. A lo largo de nuestra aventura, tuvimos varias conversaciones sobre los personajes, diseños y jugabilidad del título que me dieron una visión muy interesante de su perspectiva feminista.

Obviamente, el primer problema llegó a la hora de elegir personaje. Ella es una persona que, aunque insiste en la importancia de la representación, no le molesta jugar con personajes masculinos. Sin embargo, los diseños de la Hechicera y la Amazona le incomodaron de inmediato. Esto hizo que se decantara por la Elfa. Cuando le pregunté por qué no había elegido mejor uno de los hombres, me dio a entender que fue una especie de ‘protesta’. Quería jugar como una mujer, pero rechazar los diseños sexualizados de las otras dos.

Dragon's Crown personajes

Es más que claro que los diseños de la Hechicera y la Amazona —con bustos y glúteos prominentes, figuras curvilíneas y rostros angelicales— buscan atraer la ‘mirada masculina’. Siempre ha existido la idea de que ‘el sexo vende’ y ellas son un buen ejemplo. No hay duda de que, gracias a ellas, este juego no pasa desapercibido. ¿Pero en realidad importa? Mi novia dice que sí importa mucho.

Por un lado, la presencia de estos diseños le hace sentir a muchas mujeres que Dragon’s Crown simplemente NO es para ellas. Aunque hay mujeres lesbianas que podrían sentirse atraídas por esos personajes, la poca diversidad de tipos de cuerpo le hacían interpretar que solo pensaron en lo que le gustaría al ‘varón típico’ a la hora de crearlas. Pero, guardando distancias con el exagerado estilo artístico del juego, ¿acaso no hay cuerpos de voluptuosidad similar en el mundo real? Le pregunté. ¿No es una representación válida? Sí, pero me hizo caer en cuenta que esta no es más que una excusa vacía. Las críticas que se hacen no rechazan a las mujeres voluptuosas como la Hechicera, rechazan que sea el único tipo de cuerpo que se considera digno de representación.

Gracias a los personajes auxiliares, pudimos ver a la Amazona y la Hechicera en acción, aunque no las controláramos. Sus animaciones buscan acentuar en todo momento el tamaño y movimientos de sus… ‘partes’. Es tan absurdo que causa ganas de reír, pero ella insiste en que no es un chiste. Dragon’s Crown no busca burlarse de su propia sexualización, la celebra. Eso la incomodó y fue una de las razones por las que seguimos jugando sin personajes auxiliares.

Dragon's Crown animaciones

En vista de todo esto, le preguntaba continuamente si de verdad estaba disfrutando el juego. La respuesta siempre fue positiva. Me dijo que le encantaba el arte de los escenarios y enemigos, lo satisfactorio que resultaba el efecto de los golpes, el control y —sobre todo— que las diferencias entre personajes hacían sentir que nos complementábamos al jugar. Por cierto, yo había elegido al Mago.

Curiosamente, las críticas más fuertes de mi novia no eran contra la Amazona ni la Hechicera, sino contra los personajes no controlables. Morgan, la bruja que atiende la tienda del pueblo, le molestó especialmente. ¿Por qué otros personajes pueden tener atuendos acorde a su trabajo, pero no ella? Insiste en que no es un tema de pudor. Las mujeres deberían vestir de forma reveladora si quieren, sin recibir amenazas ni insinuaciones. Pero Morgan es un personaje diseñado por un hombre y se nota el doble criterio al compararla con personajes masculinos que cumplen roles similares.

Dragon's Crown Morgan

Eso no fue nada comparado a los personajes que encontrábamos en medio de los calabozos. La sirena que muestra sus formas femeninas a pesar de ser mitad pez es un gran ejemplo de lo ridícula que puede llegar a ser la sexualización en Dragon’s Crown, pero nada nos había preparado para la ‘Monja guerrera.’

Dragon's Crown Monja

La pose abiertamente sexual de un personaje que está en obvio sufrimiento perturbó a mi compañera. Esta imagen, junto a la del espíritu encadenado, tenían terribles connotaciones de violencia sexual y perpetúan la idea de que el sufrimiento femenino es algo erótico. Viéndola molesta, le pregunté si quería dejar de jugar. Me dijo que no. El juego seguía siendo divertido, pero no podía ignorar lo desagradable que fue ese momento. “Si estuviera jugando sola, hubiera considerado parar ahí. Es claro que este juego no quiere que yo lo juegue.”

Tiempo después, pudimos enfrentar al Dragón Ancestral, jefe final de Dragon’s Crown. Nos tomó varios intentos, pero logramos derrotarlo con mucho esfuerzo. Mientras veíamos los créditos y hablamos sobre el juego, le pregunté —medio en broma— si le recomendaría el juego a otras mujeres a pesar de los personajes sexualizados y momentos incómodos. Para mi sorpresa, dijo que sí. “Es un muy buen juego para jugar con alguien más, pero les advertiría de lo que van a encontrar para que estén preparadas.”

Dragon's Crown
Nuestros personajes, justo antes de la batalla final.

Tampoco se opuso a la idea de jugar de nuevo, pero con diferentes personajes. Le pregunté cuál eligiría y me dijo que el Enano “porque es chiquito y feo”. Luego se rió y dijo que tal vez le daría una oportunidad a la Amazona, pero que desearía que fuera similar a la Bárbara de Diablo III, un juego que a los dos nos encanta. Allí, ese personaje es atractivo a pesar de tener un tipo de cuerpo diferente y se puede vestir con todo tipo de armadura. No está sexualizada. Aproveché a preguntarle cómo cambiaría a la Hechicera. “La volvería una bruja vieja y fea. No sería tan atractiva a los hombres, pero sí mucho más divertida”. Volvió a reír. “Las mujeres también pueden ser de mayor edad en los videojuegos, no solo los hombres.”

No hemos vuelto a jugar Dragon’s Crown, pero es probable que volvamos a hacerlo en un futuro. Me resulta curioso e incluso agradable que un juego tan criticado por sus elementos sexistas se haya convertido, gracias a mi novia, en una puerta para aprender más sobre el feminismo, sus exigencias y las razones detrás de estas. Todo eso sin dejar de ser divertido.

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