Se sintió un poco de incertidumbre cuando Metal Gear Solid V: The Phantom Pain llegó para culminar una historia que se había estado tejiendo desde el 13 de julio de 1987 en MSX (la de NES no tiene cabida). Pero lo cierto es que, como por variar con las diferentes entregas principales y canónicas de la franquicia, Hideo Kojima no cerró ningún círculo y en su lugar abrió una enorme cantidad de puertas alternas (o portales, si nos fijamos en Metal Gear Survive), que en lugar de complementar la historia le añadieron innecesarios giros argumentales y cirugías plásticas.
Si tú puedes ser Big Boss, si cualquiera puede ser Big Boss, ¿para qué molestarse con el proyecto de clonación Les Enfants Terribles? Es por esto que frente a la línea Solid no queda más sino dejarla en el pedestal que se merece. Para unos es el primer juego original de PlayStation, el cual a su vez era una especie de remake en 3D de Metal Gear 2: Solid Snake (MSX2), aquel que en realidad implantó todos los elementos básicos y necesarios para la relevancia de los juegos futuros.

Otros por su parte prefieren Sons of Liberty por toda su ‘meta-historia’ y el contexto político-tecnológico tan reminiscente en la actualidad, aunque a su vez intentaba ser una recreación para el protagonista de los eventos de Shadow Moses (que ya dijimos actuaron en forma de remake). Snake Eater es otro indudable favorito al servir como precuela a toda la franquicia y poner al jugador en las juveniles botas de Big Boss, retándolo además a prescindir de toda la tecnología moderna y en su lugar confiar en los instintos de supervivencia, en especial cuando nos referimos al juego original de PS2 sin el movimiento libre de cámara de la versión Subsistence.
También está Guns of the Patriots con la debutante calidad HD, atractivas peleas de jefes contras bellas y bestias alrededor del globo, extensos cortes de escena más cinematográficos que de costumbre, y un hasta entonces definitivo, pero no del todo claro final para Old Snake. Y por supuesto el que en su momento fue planeado como la quinta entrega pero que terminó siendo la precuela Peace Walker, con una modificada mecánica de juego fraccionada en misiones para ajustarse al estilo portátil de PSP, más cercana a Monster Hunster y con crossover incluido.
Pero hay más en este universo creado por Kojima que merece nuestro tiempo, porque no todo lo que no tenga su nombre en la saga Metal Gear es para rechazar de ipso facto, independientemente de la realidad actual.
Metal Gear: Ghost Babel (Game Boy Color, 2000)

Konami Computer Entertainment Japan reconoció (y cómo no) el arrollador éxito que fue el primer juego 3D de la serie lanzado en PlayStation y PC (Integral); por eso pensó que sería una buena decisión trasladar esa experiencia a la portabilidad de Game Boy Color, la consola de Nintendo que dominaba dicho mercado.
La división occidental o europea de KCEJ fue la encargada de tan compleja labor, pero en el camino descubrieron que en lugar de una conversión pixelada y miniaturizada de Metal Gear Solid, resultaba mejor una historia original como secuela alterna al primer Metal Gear de MSX. Una realidad donde los eventos de Metal Gear 2: Solid Snake y Shadow Moses no tuvieron lugar. El resultado es simplemente fantástico porque fusiona todos los elementos de estos dos últimos juegos. Aún con las limitaciones de Game Boy Color, su jugabilidad es impecable.
En occidente quedó bautizado simplemente como Metal Gear Solid, en referencia a los planes originales de desarrollo y mercadeo. Pero su juego de palabras en Japón con Ghost Babel (por Game Boy) sigue siendo más acertado.
Metal Gear Ac!d (PlayStation Portable, 2004)

Era difícil pensar que la franquicia especializada en misiones de espionaje táctico pudiese ser adaptada al género de juego de cartas coleccionables en mapas de estrategia táctica por turnos. Pero por extraño que sonara el concepto funcionó de maravilla cuando Metal Gear Ac!d de KCEJ fue lanzado como uno de los primeros títulos para la consola portátil de Sony.
Dirigido y diseñado por Shinta Nojiri (también director de Ghost Babel), la historia del juego se alejaba lo suficiente de la continuidad establecida por la línea Solid a favor de presentar cartas basadas en personajes, armas, objetos y mecánicas de los tres juegos canónicos, además de aquel de Game Boy Color y otros títulos de Kojima como Snatcher, Policenauts, Boktai y Zone of the Enders.
El protagonista era solo un alternativo clon más de Solid Snake, pero no importaba a la hora del interesante reto que proponían los tableros tácticos. Sería una buena adaptación a la hora de juego de mesa de Metal Gear, aparte del que ya existe de Risk.
Metal Gear Solid: Portable Ops (PlayStation Portable, 2006)

Siguiendo la tradición de consolas portátiles, un spin-off de Kojima Productions que le apuntaba a ser canónico incluyendo jugabilidad más cercana a la serie matriz, producido por Kojima y con el arte a cargo de Yoji Shinkawa, así como ilustraciones de Ashley Wood. Es reconocido como canon en la aplicación Metal Gear Solid 4 Database, y como latinos preferimos considerarlo así. Esto porque Portable Ops nos narra eventos ubicados seis años después de Snake Eater, con una renegada unidad FOX y un Big Boss capturado en la Península de San Jerónimo, zona costera de Colombia donde la Unión Soviética construyó una base secreta de misiles balísticos.
Big Boss conoce a un joven boina verde Roy Campbell y una nueva amenaza en prototipo de Metal Gear “colombiano” (RAXA), además de enfrentar a antiguos miembros de FOX y con la obligación de reclutar su propia fuerza militar. Peace Walker dio continuidad a esto mismo dado su inicio en Barranquilla y los ‘Militares Sin Fronteras’ de Naked Snake, así como su primer encuentro con Kazuhira Miller mientras Big Boss trabajaba para el gobierno de Colombia.
No olvidar que Portable Ops permitía hacer maniobras clásicas que el oficial Peace Walker no, como serpentear y deslizarse por las paredes, así como golpearlas sutilmente. Claro que el invento del Fulton fue un alivio a tantos viajes al camión de reclutamiento.
Metal Gear Solid Touch (iOS, 2009)

En la actualidad se mira con curiosidad a Square Enix al ofrecer una edición de bolsillo de Final Fantasy XV con la misma historia del juego base y gráficos minimalistas. Pero algo muy parecido hizo Capcom en 2010 con Resident Evil 4, y Kojima Productions en 2009 con Metal Gear Solid Touch. En si no se trataba de una entrega original exclusiva para dispositivos Apple como iPhone y iPod Touch, sino de un recuento muy fugaz de los eventos narrados en Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots para PlayStation 3.
Tampoco incluía jugabilidad tradicional de la serie como el experimento que fue Metal Gear Solid Mobile (2008) para móviles y N-Gage (de dudoso resultado por sus controles), sino que en realidad era como una galería de tiro animada con los diferentes escenarios y enemigos de Guns of the Patriots. Sobresale porque justo eso era lo que imprimía cierta magia a las pantallas de Apple, técnicamente imágenes de PS3 no del todo movibles y con una dificultad incrementada entre niveles a la hora de disparar para vencer a los jefes principales. Tal como el Octocamo, camuflado entre sus hermanos mayores y ocasionalmente acusado por no ser como ellos, pero Touch no necesitaba serlo.
La última balada de Old Snake en formato móvil, sin embargo, es el único de estos spin-off que no puede conseguirse en el presente de manera legal o ejecutarse en dispositivos modernos, ya que fue removido de la App Store en 2015. La ventaja de conservar un iPod Touch de primera generación con obsolescencia programada y activada desde hace años, pero con Metal Gear Solid Touch instalado.


