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Videojuegos

Cómo hacer un tutorial de videojuegos correcto

Para que el primer paso en un juego a veces no sea el último.

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Por simples que aparenten ser, la gran mayoría de juegos deben explicar a sus usuarios de una u otra forma la manera en la que se controlan. El éxito de enganchar a un jugador con los primeros minutos consiste en que sea fácil de aprender a manejar, de desenvolverse en una de estas propuestas que varían de tamaños y conceptos, así como géneros.

Es una de las partes más difíciles en pleno desarrollo de un videojuego, pues de eso mismo y su practicidad depende el potencial público, o que aquellos poco interesados por el mismo consigan ser ‘picados por el bicho’ de jugar más. Algunas compañías utilizan los demos para implementar los tutoriales antes que el juego final vea la luz, mientras que otros pueden salir al mercado sin siquiera haber liberado uno, o acaso contar con tutorial.

Teniendo claro que los tutoriales son necesarios para conseguir pescar a través de las mecánicas y que el reto yace para los desarrolladores en encontrar la forma de implementarlo sutilmente con la historia (The Last of Us, Resident Evil 2 [Remake]), la pregunta es, ¿cómo hacer el tutorial correcto?

El tutorial como lo más importante

El tutorial en un videojuego es la carta de presentación interna, una vez superada la atracción por publicidad de cualquier medio o diseño de portada. Es el equivalente a un menú de restaurante, gracias al cual decidimos si comer o no con base en fotografías de comidas algo infladas, pero prometedoramente deliciosas.

Existe un elevado riesgo que los jugadores que no superen un tutorial por falta de interés, o dificultad a la hora de lograr lo que las instrucciones le solicitan, jamás vuelvan a tocar ese juego. O como si, tras decidir comer en dicho restaurante, la entrada que recibimos definitivamente no es el plato que esperábamos. No hay razón para volver a comer en ese lugar o pedir ese plato.

Por eso es importante tener en cuenta ciertos aspectos a la hora del tutorial ideal.

Los jugadores no quieren sentirse como estudiantes

¿Por qué jugamos? Aparte de cualquier pensamiento existencialista o reflexión filosófica que se nos cruce en el camino, según el respectivo juego, para entretenernos. No necesariamente está ligado a diversión o a una actividad desestresante, y en géneros puede pasar por peleas o FPS hasta simuladores de deidad; así que el objetivo general sigue siendo despejar la mente en otro entorno.

A menos que…

Los jugadores quieren jugar. Llegar del colegio, universidad o trabajo tras un largo día y disfrutar algunos videojuegos, pensar en algo diferente. Si quisieran estudiar seguirían estudiando, muchos lo hacen, pero eso es estudio, no videojuegos. No quieren sentirse como académicos frente a una consola, sino como personas con la suficiente libertad como para aprender a su ritmo. De ahí que los mundos abiertos tengan tanto encanto, aquellos donde las reglas no son impuestas más allá de lo básico y básicamente se aprende en el camino.

Una balanza llamada concentración

Cuando estamos en el cine viendo una película, nuestra mente puede enfocarse a tal punto de dejar de prestarle atención a lo que nos rodea y alcanzar un estado consciente donde sentimos que el tiempo vuela. Ese también es el objetivo de un videojuego y en especial de un tutorial, mantener comprometido al usuario pero con una delicada balanza a cargo: entre más habilidad del jugador, más reto debe existir o de lo contrario el aburrimiento crece, pero no con un reto tan superior como para desanimar al mismo jugador.

Mantener el flujo mental de reto, tratamiento de obstáculo y éxito, es lo que genera la concentración requerida para que los jugadores alcancen esa recompensa definitiva o gratificación instantánea, que al final es la meta en todo videojuego.

«El pensamiento crítico es la clave del éxito.»

Utilizando los sentidos

No todas las personas aprenden de la misma manera. Gran parte del aprendizaje depende de los atajos que sea capaz de asimilar el alumno para entender ciertos temas o mecánicas. Todos tienen su propio estilo a la hora de adaptar algo nuevo como individuos.

Pero el cerebro es un órgano de estímulos adquiridos a través de los sentidos, y aquí es donde entra el modelo VARK por sus siglas en inglés. Este sistema de programación neurolingüística identifica a cuatro tipos de aprendices:

  • Visual
  • Auditivo
  • Lecto-escritor
  • Kinestésico

Siendo estos sentidos los que utilizamos todos los días en nuestras vidas, es necesario conocerlos para saber a qué tipo de jugadores llegar. Representando ideas con imágenes, haciendo uso de una retroalimentación auditiva, incentivando el ensayo y error o permitiéndoles ver cómo otros personajes fallan, es la forma de aplicar el VARK a los tutoriales de videojuegos.

Trata a los jugadores como humanos

Dales comodidad. Hazlos sentir seguros en un principio, permíteles experimentar y practicar con libertad. El camino está en la sencillez, no en ahogar de rutinas incomprensibles al jugador. Mantén la concentración a través del disfrute del mismo juego, aunque sea un tutorial camuflado.

Al mostrarles las posibilidades del juego, emociónalos. Indícales que solo es una pequeña prueba del amplio y vasto mundo que les espera, como Link en la meseta inicial de Breath of the Wild antes de abrirse paso por un inmenso Hyrule en ruinas.

Nunca es demasiado repetirlo, pero respeta a los jugadores. Ellos no son robots que solo siguen ordenes programadas, son humanos, a veces simplemente no querrán hacerlo. Es por eso que en mundos abiertos como los de Rockstar Games o Ubisoft muchas veces resultamos muy lejos de las misiones principales a favor de las secundarias, o de ninguna.

No les digas qué hacer, pídeles hacer, ellos encontrarán la manera.

El arte de mecanizar

Dales las herramientas a los jugadores para que las usen. Permite que interactúen con las mecánicas tanto como sea posible, pero no les des instrucciones todo el tiempo a punta de cuadros de texto. Usualmente a la gente no le gusta leer en un videojuego, tampoco que los traten como estudiantes, así que trata de explicarte con la menor cantidad de palabras posibles si quieres ganar su atención.

Aquella fórmula clásica en los calabozos de la serie The Legend of Zelda es el mejor ejemplo, el hecho de aprender a manejar un arma u objeto específico para sobreponerse al siguiente obstáculo o jefe. Sin palabras, solo hechos, aprendizaje visual.

Siempre es bueno poder acceder a un tutorial más adelante en el juego si por alguna razón se saltó o se olvidó cierta mecánica. En ese caso, esta información debe estar disponible en el menú de juego preferiblemente. Pero ya sabes lo que mencionamos sobre mucho texto y su poder para ahuyentar jugadores.

Intenta con algo más visual, tipo cortos videos con una muestra de cómo ejecutar ciertas acciones o movimientos, Metal Gear Solid 3: Snake Eater y el ‘reboot’ de Tomb Raider saben de eso.


Este es solo un repaso de algunos elementos a tener en cuenta a la hora de un buen tutorial, si tienes propuestas o ejemplos de juegos que lo hacen perfecto, no dudes en compartirlo en los comentarios.

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