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Uppers – Reseña

Tras cuatro años como una exclusiva japonesa, Uppers finallmente ha llegado a Occidente. En esta reseña descubrimeros cómo se mantiene.

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El 14 de julio de 2016, los usuarios japoneses de PlayStation Vita recibieron un curioso título de la mano de los creadores de Senran Kagura. A diferencia de esta última franquicia, conocida por su elenco casi 100% femenino, Uppers resaltó por hacer lo contrario. Las voluptuosas ninjas se hicieron a un lado para abrir paso a un elenco de pandilleros y luchadores reminiscente a los ‘beat ‘em up’ de antaño. Las antiguas técnicas de las ‘kunoichi’ fueron reemplazadas por un estilo de combate más «callejero», aunque no por eso menos espectacular. Eso sí, el juego todavía gozó del ‘fan-service’ característico de las producciones de Kenichiro Takaki.

No obstante, quizás por el fracaso de PS Vita en Occidente, Uppers permaneció como una exclusiva japonesa por más de cuatro años. Aunque en agosto de 2018 XSEED Games anunció que lozalizaría el título, los jugadores occidentales tuvieron que esperar otros dos años para conocer la fecha de lanzamiento: 21 de octubre de 2020.

¿La espera valió la pena? ¡Eso es lo que averiguaremos en esta reseña de Uppers!

Como se mencionó, Uppers es un juego reminiscente a los ‘beat ‘em up’ de antaño. Esto no solo se reduce a los diseños de personajes —hechos por Hiroaki Hashimoto, ilustrador mejor conocido por su trabajo en SNK—, sino a las mecánicas de juego. Al escoger cualquiera de los 13 personajes controlables —cabe recordar que Daidouji, invitada de Senran Kagura, está desbloqueada desde el principio—, los jugadores gozan de múltiples mecánicas universales. Estas consisten en un ataque ligero, uno pesado, un agarre, un impulso (‘dash’) y una guardia/acción evasiva.

Aunque simples en concepto, estas funciones se complementan entre sí de forma armoniosa. Más allá de la típica combinación de ataques débiles y fuertes para hacer combos, los personajes pueden interrumpirlos en cualquier momento para hacer un agarre o cubrirse/esquivar. Ya que esta versión del juego corre a 60 fps estables, todos estos comandos son más responsivos que en la versión que debutó en PS Vita.

Por supuesto, Uppers no es el primer juego con estas mecánicas. Sin embargo, su sistema de combate goza de una identidad propia gracias a la importancia que tiene el entorno. Al estar cerca de una pared o otra superficie vertical, los enemigos pueden terminar estampados contra esta tras recibir un combo débil o un ataque pesado. Mientras estén estampados, los jugadores pueden aplicar presión y extender combos. No obstante, hay ciertas paredes que se romperán tras cierto número de ataques.

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Como si eso no fuera suficiente, todos los personajes pueden utilizar barriles, bicicletas y motocicletas como objetos contundentes. También pueden interactuar con pilares, postes, alcantarillas, anuncios de neón e incluso helicópteros para hacer ataques especiales. Aunque simple, el sistema de combate de Uppers ofrece una considerable lista de opciones para que los jugadores se expresen a su manera.

¡Eso no es todo! Otra cosa que distingue a Uppers de otros ‘beat ‘em up’ es su diseño de niveles. Con esto no nos referimos a su geografía, sino a lo que se puede hacer dentro de estos. Si bien los jugadores pueden llegar hasta el final de un nivel a su manera, a lo largo de estos habrá grupos de chicas con peticiones. Estas pueden ir desde acabar con un número específico de enemigos hasta hacer varios contraataques seguidos sin ser golpeado. De completar la petición, los jugadores podrán recibir salud, bonos ofensivos/defensivos o cartas de amor. Ya explicaremos para qué sirven.

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A medida que completen encargos, los jugadores también recibirán cargas de «Voltaje» que les permitirán entrar en el estado ‘Rise up’. Este no solo aumentará el ataque del personaje en control, sino que extenderá sus combos ligeros y pesados. Más importante, estos concluirán con la posibilidad de hacer una ‘Upper Rush’. Este remate exige que los jugadores machaquen botones para causar el mayor daño posible e incluso permite hacer un relevo en medio de la acción.

Sí, Uppers permite llevar hasta dos personajes a las misiones e intercambiarlos en cualquier momento. Desafortunadamente, con un puñado de excepciones, los 13 personajes tienen las mismas funciones. El único incentivo para elegir un luchador específico es una preferencia por su diseño y/o estilo de combate. A pesar de esta falta de variedad, Uppers es un ‘beat ‘em up’ bastante adictivo por su frenético y responsivo sistema de combate, además de la corta duración de sus niveles.

Sin embargo, como suele suceder con todas las producciones de Kenichiro Takaki, hay un factor decisivo a la hora de adquirir Uppers. Por supuesto, nos referimos a su explícito ‘fan-service’ y cómo es representado en la historia y las mecánicas de juego.

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La historia nunca ha sido el punto fuerte de los juegos de Kenichiro Takaki. En el mejor de los casos, sus tramas son irrisoriamente simplistas. En el peor, un completo sinsentido. Sin embargo, la franquicia Senran Kagura ha mantenido un semblante de historia por casi una década y —aunque terriblemente tediosa— la trama de Kandagawa Jet Girls tenía un claro hilo argumental. En comparación con estos antecedentes, la de Uppers es probablemente la peor… y las razones son múltiples.

La historia de Uppers comienza con la llegada de Ranma Kamashiro y Michiru Sakurai a Last Resort, una isla llena de luchadores y chicas amantes de las peleas. Conscientes de esto, el dúo comienza su cruzada para convertirse en los hombres más amados de la isla. Desafortunadamente, lo que debió haber sido un ‘Battle Royale’ por el poder y la gloria termina convirtiéndose en algo mucho más ridículo y ofensivo.

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A lo largo de Uppers, Ranma y Michiru conocerán a ocho chicas que serán sus «Reinas». Estas pueden acompañar a los personajes en sus combates y proveen bonificaciones únicas. En la medida que se superen niveles, los protagonistas pueden mejorar su relación con sus Reinas. Esto desbloquea mejores bonificaciones. Más allá de que estas chicas sean tratadas como accesorios, lo verdaderamente problemático es su caracterización. El 99% del elenco femenino de Uppers literalmente entra en celo al ver a los personajes luchar. Es genuinamente extraño ver que las chicas de Senran Kagura, a pesar de su excesivo ‘fan-service’, son tratadas con más respeto.

Sin embargo, eso no es lo peor.

Ignoremos los ‘panty shots’, una importante mecánica de juego. Esto se debe a que conceden bonos por medio de un minijuego de tragamonedas. Hagamos caso omiso de que las todas las chicas que nos ofrezcan cartas pueden ser invitadas al apartamento de Ranma para ser vestidas y masajeadas. Al fin y al cabo, esta clase de ‘fan-service’ es de esperarse en una producción de Kenichiro Takaki. Más bien resaltemos cómo el principal interés amoroso de Ranma tiene una interacción con él al principio del juego antes de desaparecer hasta el último acto. Literalmente comparten un par de líneas. Basta con que Ramna derrote a su padre, el hombre más poderoso de Last Resort, para que ella caiga enamorada. Incluso las otras Reinas tuvieron una suerte de desarrollo en su respectivo acto y posteriores interacciones.

Ahora, si hubiera que decir algo bueno sobre la historia de Uppers, es la personalidad de su elenco masculino. Como es típico en los juegos de Kenichiro Takaki, los personajes resultan divertidos incluso si la historia que protagonizan flaquea. No tienen las personalidades más complejas, pero adoptan arquetipos típicos del ‘anime’ que contrastan bastante bien entre sí para crear entretenidas dinámicas. Un buen ejemplo de esto son Ranma, obsesionado con ser amado por todas las chicas de Last Resort, y Michiru, que actúa como el hombre recto y mediador del equipo.

Para terminar esta reseña, una recomendación. Si van a jugar Uppers, háganlo con un control. Aunque es posible disfrutarlo en teclado, puede resultar incómodo.

Uppers
6.5/10 Nota
Lo que nos gustó
- Un sistema de combate simple, pero que ofrece bastante libertad.
- Un precio muy económico por todo lo que ofrece.
- Uppers luce mejor que nunca.
Lo que no nos gustó
- Con un puñado de excepiones, todos los personajes se controlan exactamente igual.
- En algunos niveles, la cámara puede entorpecer el combate.
- Una historia ridícula... y no en el buen sentido de la palabra.
En resumen
Al jugar Uppers, resulta evidente que originalmente era un título diseñado para una consola portátil. Sus mecánicas simples y cortos niveles, que pueden superarse entre 5 y 10 minutos, son evidencia de esto. Aun así, Uppers sigue siendo extremadamente divertido en PC. La resolución y ‘framerate’ mejorados son algunas de las razones detrás de esto. Sin embargo, el ‘fan-service’ y la caracterización del pequeño elenco femenino pueden ser una pildora muy difícil de tragar. Si los jugadores pueden ignorar esto, hallarán un ‘beat 'em up’ muy divertido.

Reseña hecha con una copia digital de Uppers para Steam brindada por XSEED Games.

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