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Trilogía de ‘La Purga’ – Análisis a fondo

Por el Miércoles 31 de Agosto de 2016
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***ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS MENORES SOBRE LAS TRES PELÍCULAS DE LA PURGA***

Durante 12 horas nada será ilegal. Durante 12 horas cualquiera puede hacer lo que quiere, sin inhibiciones ni restricciones. Durante 12 horas se puede matar, violar, torturar. Durante 12 horas nadie podrá pedir ayuda.

Aún recuerdo las sensaciones que me produjo ver el tráiler de La Purga por primera vez en 2013. En si no me impresionó, pero la idea como tal de lo que era la purga me dejó ligeramente perturbado. Solo imaginarme a mí mismo en esa situación me hacía sentir mal. ¿Cómo podría protegerme y a la gente que quiero en tales circunstancias? ¿Sería yo capaz de cometer un crimen aprovechando este evento?

Pero más allá de las dudas personales me preguntaba, ¿qué puede llevar a un país a adoptar medidas tan extremas? ¿cómo pudo su población aceptarlas?

Estos cuestionamientos tan profundos no suelen ser inspirados por películas Serie-B como esta. The Purge (La Purga, también nombrada en español como La noche de la expiaciónLa noche de las bestias o como 12 horas para sobrevivir) es la visión de James DeMonaco que no sólo la escribió, sino que también la dirigió. Inspirado por historias de crímenes reales, este cineasta decidió explorar la psique humana bajo una circunstancia en que nada le impide dejarse llevar por sus más bajos instintos. Muchos creíamos que la inspiración para esta historia provenía de El Regreso de los Arcontes, un episodio de la primera temporada de Star Trek emitido en 1967 en el cuál los tripulantes del Enterprise llegan a un planeta en que se celebra un “festival” de 12 horas de violencia, agresividad y destrucción. Sin embargo en ninguna parte este se ha citado como influencia.

En el mundo creado por el señor DeMonaco, los Estados Unidos se encontraban al borde del colapso económico en 2014 y el país desesperado pone en el poder a un partido llamado “Los nuevos padres fundadores”. Este grupo político de tendencias ultraderechistas y religiosas implementa “La Purga” para el año 2018. Este evento, que se llevará a cabo todos los años entre las 7pm de marzo 21 y las 7am de marzo 22, busca que los ciudadanos “purguen de su alma todo el odio y la violencia que llevó al fracaso de su país”.

Durante los cuatro años del gobierno de los Nuevos Padres Fundadores los Estados Unidos resurgió económicamente, redujo el desempleo al 1% y logró los niveles de crimen más bajos de su historia. Este éxito es atribuido directamente a La Purga y la mayoría de ciudadanos ha creado un culto casi religioso alrededor de esta “celebración” anual y al gobierno que la creó.

Lastimosamente la primera película de la saga no está a la altura de este concepto tan interesante y aterrador.

Tricks with Treats

En la primera The Purge seguimos a James Sandin (Ethan Hawke) y su familia durante la noche de La Purga en 2022. James es un exitoso vendedor en Los Ángeles que ha hecho su fortuna vendiendo los costosos sistemas de seguridad que la clase alta instala en sus hogares para protegerlos durante esa noche del año. Pero las cosas no salen como estaban planeadas cuando uno de los hijos de la familia desactiva la seguridad, para permitir que un hombre de color herido buscando ayuda entre en la casa. Este hombre se ha convertido en el objetivo de un grupo de jóvenes ricos participando de la masacre, y hacen saber a James que a menos que se lo entreguen él y su familia se convertirán también en sus objetivos.

Y así esta película abandona las ambiciosas consecuencias sugeridas por su concepto para convertirse en una simple película de ‘invasión al hogar’ al estilo de La Habitación del Pánico o Cuando un extraño llama, con la diferencia de que los invasores se creen slashers tipo Jason Voorhees. Lo más triste es que ni siquiera resulta ser una buena película de este estilo. Durante buena parte de la cinta el desarrollo se limita a ver los personajes recorrer los pasillos mal iluminados de la casa, sin que ocurra absolutamente nada, y el final no es más que una secuencia de deus ex machina en que unos personajes aparecen mágicamente para salvar a otros. Es un filme realmente aburrido.

Es una lástima, ya que había potencial en la idea. La idea de que James a pesar de su posición ideológica en contra de La Purga se lucrara de ella, era un buen punto de partida para explorar esta clase de hipocresía capitalista, o la forma en que el líder de los invasores literalmente interpreta el que no se le deje matar a cierta persona como una violación de sus derechos.

“Su casa me dice que son gente buena, como nosotros. Personas pudientes. Queremos tratarlos justamente, así que escuchen bien. Nos presentaré. Somos unos jóvenes buenos y muy educados. Nos pusimos disfraces aterradores igual que todos los años listos para violar, aniquilar y limpiar nuestras almas. Pero las cosas dieron un giro. Nuestro blanco se nos escapó, y varios vecinos suyos nos informaron que ustedes, los Sandin, inexplicablemente le dieron refugio.

El hombre al que dieron refugio es un cerdo sin hogar. Una amenaza a nuestra sociedad justa quien tuvo la audacia de defenderse matando a uno de nosotros cuando tratábamos de ejecutarlo. El cerdo no sabe cuál es su lugar y necesita una lección. Necesitan devolvérnoslo. Vivo. Para poder purgar como tenemos derecho.”

Este discurso dice mucho sobre el estado mental de la gente que participa de La Purga y es un tema que pide a gritos ser explorado. Pero tendríamos que esperar a las próximas películas para poder ver algo al respecto.

Algo que vale la pena mencionar es que la idea de que el ser humano es violento y agresivo por naturaleza y que las restricciones que le impone la sociedad son lo que evita que matemos, violemos, robemos y destruyamos a placer, es uno de los planteamientos del filósofo inglés Thomas Hobbes. En su libro El Señor de las moscas, William Golding toma una aproximación similar cuando un grupo de preadolescentes quedan abandonados en una isla y rápidamente se convierten en una comunidad violenta y asesina.

Claro que también existe una filosofía contraria; las ideas de Jean-Jacques Rousseau que dicen que el hombre es por naturaleza bueno e inocente y es la influencia de la sociedad la que lo corrompe.

Según la filosofía de The Purge, los Nuevos Padres Fundadores serían seguidores de Hobbes, que además creen necesario que esa naturaleza violenta inherente en todos nosotros sea liberada ocasionalmente para mantener a los seres humanos funcionando como una sociedad. Durante toda la saga vemos que las personas que participan de las matanzas parecen enloquecer literalmente. Comienzan a usar máscaras y trajes elaborados para adoptar personalidades asesinas más propias de “slashers”. Asumen actitudes animalísticas o infantiloides, bailan alrededor de sus víctimas y no paran de reír, solo para regresar a ser personas “normales” al siguiente día.

Sin embargo, las secuelas revelarían que esta no es toda la verdad. Hay intereses más oscuros y mundanos detrás de La Purga anual, más allá de “purgar la violencia del alma”, y su revelación comienza con frases muy interesantes expresadas al final de la primera película.

Cientos se han juntado en Times Square para una vigilia pública agradeciéndoles a todos los que murieron por su sacrificio para hacer que este país fuera más seguro.

La Bolsa subió esta mañana al publicarse las ganancias en ventas de armas y sistemas de seguridad anunciando utilidades en ambos sectores.

Yo perdí a mis dos hijos anoche. Mis muchachos. Sí, yo era un estadounidense orgulloso. Pero ya no.
Este país me lo ha quitado todo.

Con la secuela, The Purge: Anarchy, James DeMonaco se permitió por fin dar rienda suelta a su visión de la purga como tal (en la primera película no vemos nada de ella realmente) y convertirla en una alegoría de la situación económica, política y social de los Estados Unidos modernos.

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En esta ocasión seguimos a un grupo de personajes que se encuentran en las calles durante este evento; una pareja cuyo automóvil sufre una avería tras ser saboteado, una madre e hija que deben huir cuando su hogar es atacado y nuestro protagonista: un hombre fuertemente armado y hábil en el arte de matar (Frank Grillo), que es básicamente The Punisher. Él trata de balancear el cuidar de las personas que se le han unido (ya que su ayuda es la única posibilidad realista que tienen de sobrevivir) y poder cumplir con un no tan misterioso objetivo antes de que La Purga termine.

El viaje de estos personajes en busca de seguridad (y venganza/justicia, dependiendo de cómo lo vean) nos permite conocer POR FÍN cómo reacciona la población a La Purga.

Gracias a este formato tan de road movie es que podemos explorar a fondo los temas que propone la saga. Una idea suelta del primer filme que decía que La Purga es en realidad una forma de control de la población y de limpieza social, ya que son los más pobres y los sin-hogar los que no pueden defenderse, es completamente explorada aquí al revelar cómo el gobierno interviene activamente en la matanza, mientras que el fervor religioso en el que vemos a las clases altas referirse a la purga y a los “nuevos fundadores” de Estados Unidos como “una nación renacida”, es una sátira del patriotismo exagerado que tanto caracteriza a sectores sobre todo republicanos de la sociedad gringa (no se puede ver a los ricos y no interpretarlos como otra cosa que republicanos del Tea Party y seguidores de Donald Trump). Pero la mayor crítica que hace la película es tal vez la más sutil, con frases como las que sueltan algunos personajes para justificar su participación en La Purga (”¡Es mi derecho como americano!”) y con la sugerencia de que las empresas manufactureras de armas son las más beneficiadas, se está atacando a la ridícula política americana de posesión de armas, la misma purga y su auspicio gubernamental puede entenderse como la complicidad del gobierno en las tantas matanzas que han ocurrido en el país y que habrían podido evitarse de haber tenido, entre otras cosas, un mejor control sobre la venta de armas de fuego.

En 2014 el tema sobre el control a las armas de fuego en EEUU estaba tan vigente como este año, debido a los constantes tiroteos y masacres que siguen ocurriendo en ese país. Es triste darse cuenta que en este par de años y aún pese a intereses de la rama ejecutiva en hacer algo al respecto, nada ha cambiado, sobre todo por culpa de la terquedad de un congreso de mayorías republicanas financiadas por la Asociación Nacional del Rifle y por grupos civiles ultraderechistas.

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En el filme, algunos buscan satisfacer sus más bajas pasiones y frustraciones mediante la violación y el asesinato, otros llevan a cabo sus venganzas contra aquellos que los han afectado (una escena en la que vemos el cadáver de un corredor de bolsa asesinado por aquellos a quienes robo sus pensiones, haciendo que uno de los del grupo sugiriera que se lo merecía), otros la aprovechan para traficar con seres humanos, otros cazan por entretenimiento, diversión o porque creen que realmente están cumpliendo un servicio para su país, mientras que otros tantos solo buscan pasar la noche a salvo.  Pero la verdad es que a fin de cuentas La Purga está sirviendo a los intereses del 1% de ricos y poderosos. No es casualidad que ciertos agentes del gobierno estén exentos de los efectos de La Purga, ni que aquellos con los medios pueden quedarse tranquilos detrás de sus costosos sistemas de seguridad. No es de extrañar que aprovechando esta situación algunos grupos aprovechan para rebelarse contra el gobierno.

Debo comentar el final de la película. No, tranquilos, no voy a contarles qué pasa. Solo voy a decir que me parece el final perfecto para esta película. Es un final que captura realmente el espíritu de los personajes, especialmente de la genial Eva (Carmen Ejogo) y nuestro “Punisher”. Esta escena nos deja una reflexión y conclusión muy acertadas sobre la venganza y una visión mucho más positiva sobre la naturaleza humana, en la forma en que las personas se ayudan entre sí a pesar de lo horrible que sea la situación.

La idea de un periodo de tiempo en el que un crimen es legal (específicamente el asesinato) no es exclusivo de la ficción.

De acuerdo a historiadores como Henry Alexandre Wallon o el mismo Plutarco, los Espartanos celebraban un evento llamado “Cripteia”.

Aún hay mucho debate sobre su verdadera naturaleza pero es ampliamente aceptado que cada año se declaraba guerra por una noche contra la población Ilota (los esclavos del estado espartano) y se enviaba a hombres jóvenes que hubieran completado su entrenamiento militar armados con cuchillos, a asesinar a algunos de los esclavos para mantenerlos enterrados o mantener sus números controlados y evitar rebeliones. Se dice que solo aquellos que participaran de la cripteia podían aspirar a tener altos rangos en la sociedad espartana.

Pero en La Purga no sólo el asesinato es legal, se supone que todos los crímenes son legales y aunque comprendo el enfoque de estos filmes en el tema del asesinato, la verdad es que se siente un hueco en la trama respecto a las otras cosas que pueden estar pasando. Por ejemplo, ¿los hackers se reúnen esa noche para robar información en masa? ¿No se reuniría el congreso a pasar toda clase de leyes anticonstitucionales? ¿No huirían los banqueros con el dinero de sus clientes? ¿Estaríamos todos descargando películas ilegalmente? ¿Los científicos aprovecharían a realizar experimentos faltos de ética? ¿Qué ocurre en las cárceles? No estoy diciendo que deban hacerse películas de la saga basadas en estas ideas (aunque…¿por qué no?) pero al menos siento que merecían ser mencionadas.

Finalmente llegamos a la más reciente entrega de esta saga. The Purge: Election Year se estrenó en 2016, precisamente un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos y no podría ser menos sutil en su posición al respecto.

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Esta no es una película tanto sobre eventos que ocurren durante La Purga (como las dos anteriores) sino una película SOBRE La Purga. En el centro de la trama está la candidata presidencial Christie Roan (Elizabeth Mitchell, que seguramente recuerden de Lost), una senadora cuya principal propuesta de campaña es acabar con La Purga anual argumentando que, como se ha sugerido en las películas anteriores, esta no es más que una excusa para reducir a los habitantes de la calle, a las clases económicas más bajas y que los beneficios económicos que ha reportado se deben únicamente a que con más pobres muertos, menos subsidios y ayudas debe dar el gobierno.

Como pueden ver todo el subtexto de las anteriores entregas se ha convertido en el “texto” de esta.

Las ideas de la senadora no caen bien a los Nuevos Padres Fundadores, que trazan un plan para aprovechar la noche de La Purga para eliminarla. Afortunadamente para ella, Leo Barnes, “El Punisher” de la anterior entrega, es su guardaespaldas y está decidido a lograr que sobreviva.

A pesar de haber comenzado producción antes del surgimiento del fenómeno de Donald Trump, The Purge: Election Day logra reflejar muy bien toda la ansiedad y conflicto político de esta época. Por ejemplo, no es casualidad que la mayoría de personajes que nos muestran como víctimas de La Purga sean de raza negra y son un reflejo de una comunidad que ante los múltiples atropellos que sufren por parte de las autoridades, han formado movimientos como el de “Black Lives Matter”. Tampoco lo es que el equipo de mercenarios contratados para acabar con la senadora sean parte de grupos Neonazis y supremacistas blancos (¡Ups! Que pena, “de derecha alternativa”, para referirme a ellos de forma políticamente correcta), en referencia al apoyo que los republicanos han recibido de estos grupos animados por el racismo de Trump.

Obviamente todos los Nuevos Padres Fundadores son mostrados como un grupo de clase alta, todos de raza blanca y de mayoría masculina. Obviamente.

En las escenas finales de la película se nos muestra a través de ellos algo que también se ha sugerido en las pasadas entregas y es la forma en que usan el fervor religioso para dar forma a su ideología y justificar sus acciones. Ya mucho se ha hablado sobre cómo el fanatismo patriótico de muchos americanos raya en la admiración religiosa y aquí, en una escena en la que vemos cómo se ha ritualizado el asesinato en reflejo de las costumbres cristianas, vemos una parodia de ello.

También vemos por primera vez a extranjeros que viajan a Estados Unidos con el propósito de participar de la matanza. El que se los presente inicialmente como sudafricanos también tiene sus connotaciones políticas, pues este es un país que a pesar de haber logrado salir hace años de graves problemas de discriminación, sigue teniendo presente mucha tensión racial. El otro grupo de extranjeros que vemos participando de La Purga proviene de Rusia y son estos los que visten de versiones retorcidas de iconos americanos como George Washington (los que vemos en el afiche), reflejando la imagen que debe tener los Estados Unidos en otros países y la omnipresente influencia cultural que tienen sobre ellos.

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Algo que parece escapar de la atención de muchos de los espectadores es que hay un personaje presente en las tres películas y que refleja la evolución de la sociedad hacia la eliminación de La Purga. El hombre afroamericano sin hogar que se refugia en el hogar de los Sandin en la primera película, tiene un cameo en la segunda como miembro de la resistencia antigubernamental y en la tercera película ya se ha convertido en el líder de ese grupo, y por fin se le da un nombre: Dante Bishop.

Dante pasa de ser una víctima salvada por la amabilidad de otras personas a enfrentarse directamente a La Purga en The Purge: Anarchy, lo que representa la evolución de los temas y hasta el cambio de género entre ambas películas. En Election Year ya lo vemos tomar acciones que podrían acabar no solo con La Purga sino con el régimen de los Nuevos Padres Fundadores de una vez por todas, y la decisión final que toma al respecto es el alma de estas películas: La violencia es la salida fácil, pero no la correcta.

Con esto terminamos este análisis de esta interesante terna de películas. Aunque de ninguna forma puedo recomendarles la primera de ellas (de verdad, no es una buena película), insistiré mucho en que vean las dos siguientes. No son películas perfectas y se puede notar mucho su bajo presupuesto en sus repetitivos escenarios urbanos y dirección, pero la forma en que manejan su historia para reflejar las plagas sociales modernas en un Estados Unidos distópico es realmente única y digna de reflexión. Además, fanáticos de películas clásicas de John Carpenter como Asalto al Precinto 13 o Escape de Nueva York, muy seguramente apreciarán su ambientación y acción.

Espero con muchas ansias leer sus opiniones sobre estas películas y su representación de la sociedad en los comentarios.

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