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Lovecraft Country, temporada 1 – Impresiones

Ni Cthulhu se atrevió a tanto.

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Lovecraft

H.P. Lovecraft es uno de los autores más influyentes en el mundo del horror. Sus Mitos de Cthulhu se convirtieron en la referencia del llamado ‘horror cósmico’ y su importancia se sigue notando en el cine, la televisión, los cómics y los videojuegos.

Sin embargo, no podemos ignorar que Lovecraft no era una persona agradable. Sus ideas racistas están bien documentadas y permean buena parte de su trabajo. Durante muchos años hemos debatido sobre la posibilidad de “separar la obra de su autor” y el tema está nuevamente de moda por culpa de las opiniones transfóbicas de J.K. Rowling, autora de Harry Potter. Sin embargo, hay otra opción: subvertir la obra de dichos autores problemáticos. Usarla para hablar de los problemas que aquejan a las personas que ellos despreciaron. Eso es lo que hace Lovecraft Country, cuya primera temporada terminó de ser emitida en HBO.

Esta serie es tan extraña como atrevida. Su protagonista es Atticus ‘Tic’ Freeman (Jonathan Majors), un hombre de color y veterano de la guerra de Corea que regresa a su hogar en Chicago de los años 50 tras la desaparición de su padre. La búsqueda de su progenitor lo lleva a un extraño pueblo llamado Ardham. Ahí no solo descubre un vínculo de su pasado con una macabra sociedad secreta, sino que la magia y los monstruos son reales.

Aquellos que sintonizaron esta serie esperando ver entidades innombrables, monstruos con tentáculos y horrores que llegan desde el cosmos tal vez hayan quedado un poco decepcionados. A pesar de su nombre e intenciones, Lovecraft Country no se basa directamente en los cuentos del escritor de En las Montañas de la Locura. Hay elementos de estos, como los cultos formados por hechiceros y monstruos que son comparados con Shoggoths, pero la verdad es que va más allá. “El país de Lovecraft” no se refiere solo a un mundo en el que esos horrores son posibles, sino a la clase de sociedad marcada por el asqueroso racismo que también portaba el mencionado autor.

En lugar de limitarse a los Mitos de Cthulhu, Lovecraft Country toma elementos de toda la literatura ‘pulp’ de la época en que se desarrolla. A lo largo de sus episodios vemos aventuras en laberintos subterráneos llenos de trampas, como los que inspiraron a Indiana Jones. Seguimos a sus personajes mientras viajan en el tiempo, sobreviven a casas embrujadas y visitan dimensiones alternas. Ningún elemento de la fantasía o ciencia ficción está vetado en esta serie. Lo importante es que lo reinterpreta desde un punto de vista afroamericano.

Lovecraft Country reseña

Esto significa que, inevitablemente, los episodios de la serie tratan con mucha dureza y seriedad el tema del racismo. Los personajes saben que viven en una sociedad en la que caminar por la calle equivocada o decir una palabra incorrecta puede hacer que terminen colgados de un árbol y que nunca se haga justicia por sus muertes. Estos temas están presentes no solo cuando nos muestran los insultos e injusticias que eran tan comunes en la sociedad estadounidense de los cincuenta, sino a través de la metáfora y los elementos más fantásticos.

Por ejemplo, vemos cómo una mujer negra enfrenta al mundo cambiando su raza por medios mágicos y cómo los hechizos se convierten en un privilegio de los blancos para mantener su poder. Uno de los episodios más provocadores muestra un lado muy oscuro sobre la participación de Estados Unidos en la guerra de Corea a través de los ojos de una criatura sobrenatural.

Esta mezcla de fantasía y realidad hace que todo tenga un tono extraño que no siempre funciona. Ver combinados los horrores del racismo con conceptos tan absurdos como un viaje interdimensional hace que la fuerza de las historias se pierda un poco. Esto varía de episodio a episodio y a veces encaja bien. La verdad es que el contraste puede ser tan fuerte que algunos espectadores podrían no entender que, aunque los temas sociales hacen pensar que estamos ante una historia muy seria, la intención es presentarlos junto a los clichés y elementos más estrambóticos del estilo ‘pulp’.

Lovecraft Country temporada 1

Otro problema que tiene es que, aunque maneja maravillosamente la cultura negra, falla a la hora de retratar personajes de otras culturas. El caso más grave es el de Yahima, un indígena transexual. La situación fue tan incómoda que Misha Green, supervisora de la serie, ofreció disculpas por el tratamiento de este personaje. A pesar del excelente episodio desarrollado en Corea, el personaje Ji-Ah (Jamie Chung) es desaprovechado en los capítulos finales.

La mayor fortaleza de Lovecraft Country está en su elenco. Sus personajes no pretenden ser paragones de la virtud que no hacen sino sufrir por culpa de la sociedad injusta. Atticus y compañía tienen tantos defectos como virtudes y son totalmente propensos al egoísmo, las mentiras y la violencia. Uno de los personajes que más destaca es Leti (Jurnee Smollet, a quien ya habíamos visto este año en Aves de Presa). Ella es una mujer multifacética que va a ser muy recordada. La villana, Christina, resulta sumamente interesante por la forma en que desarrolla poco a poco sus planes, poniéndose en ocasiones del lado de los protagonistas. Su objetivo final puede resultar demasiado cliché, pero está en línea con las sensibilidades ‘pulp’ de la historia. Nos hubiera gustado aprender más sobre ella, pero es verdad que eso podría haber distraído del enfoque en los protagonistas.

Lovecraft Country Leti

Esta serie es parte de una importante oleada de películas y series de géneros como el horror y la ciencia ficción que se enfocan en la experiencia negra. ¡Huye!, Nosotros, Antebellum, Watchmen y Lovecraft Country están permitiendo a una nueva generación de artistas negros expresar las ansiedades y temores de toda una raza a través de géneros que eran considerados ajenos a ellos. También han servido para despertar conciencia en personas que no podemos imaginar el nivel de opresión que sufren día a día. Por ejemplo, es increíble que muchos apenas hayan descubierto lo que ocurrió en la masacre de Tulsa gracias a las series de HBO.

Sabemos que ya hay negociaciones para hacer una segunda temporada. Ojalá sea así. El mundo que vemos en ella, y que se aleja de formas interesantes del libro en que está basada, merece seguir siendo explorado. Ahora que todos entendemos la clase de historias que Lovecraft Country está tratando de contar, podremos disfrutar mucho más de futuros episodios.

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