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En defensa de Castlevania: Curse of Darkness, la historia de Hector

No es Symphony of the Night, pero Castlevania: Curse of Darkness tiene fortalezas por las que merece ser recordado y querido.

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La tercera temporada de Castlevania ya está disponible en Netflix. Para algunos, esta es la oportunidad perfecta para hablar de clásicos como Dracula’s Curse (1989) y Symphony of the Night (1997). Sin embargo, ya que Hector e Isaac —personajes que debutaron en la segunda temporada de la serie— ejercen papeles importantes en esta última tanda de episodios, ¿qué mejor momento para hablar de la entrega en la que debutaron los Forjadores Maestros?

Desafortunadamente, Castlevania: Curse of Darkness (2005) no es un título que cuente con el aprecio de todos los fanáticos. Aun así, sinceramente creo que es una de las pocas entregas en 3D que hace justicia a la franquicia. Es justo por eso que me dedicaré a resaltar las fortalezas de esta incomprendida entrega en esta segunda edición de «En defensa de…».

El sistema de combate

Castlevania Curse of Darkness

Aunque lejos del frenesí de God of War (2005) o la acción metódica de Devil May Cry (2001), Castlevania: Curse of Darkness ofrece un sistema de combate lo suficientemente variado para evitar que las decenas de horas de juego resulten monótonas. Esto se debe en cierta medida a que Hector, el protagonista de esta entrega, no se ve limitado a utilizar el látigo Vampire Killer.

Al igual que Alucard en Symphony of the Night y Soma Cruz en Aria of Sorrow (2003), Hector tiene la capacidad de manejar diferentes tipos de armas. Estas incluyen espadas de una mano, mandobles, estoques, hachas de una mano, mandobles, lanzas y nudillos.

Cada una de estas armas posee sus propios combos, los cuales van desde el básico —que se consigue al machacar el botón ‘cuadrado’— o las diferentes variaciones que se obtienen al presionar el botón ‘círculo’ después de cualquier ataque del combo básico. Como se puede apreciar, Curse of Darkness tomó algunos aspectos de la serie Dynasty Warriors.

Más allá de los distintos ataques y sus aplicaciones en combate, los jugadores tienen a su disposición unas adecuadas opciones evasivas y defensivas. Estas se componen de un giro evasivo y una guardia. Si bien esta última en sí reduce el daño, lo que el juego realmente incentiva es el realizar guardias perfectas. Estas no solo reflejan ataques enemigos y nulifican el daño, sino que conceden una oportunidad para robarles materiales.

¿Para qué sirve robar materiales de los enemigos? Pues para crear armas, por supuesto.

La creación y combinación de armas

Desde Castlevania II: Simon’s Quest (1987), la mayoría de entregas de la franquicia gótica de Konami han contado con elementos RPG. En Castlevania: Curse of Darkness, estos se manifiestan en dos mecánicas. Una de estas es la creación y combinación de armas.

Al ser un Forjador Maestro, Hector también cuenta con la habilidad de crear armas y piezas de armadura combinando toda clase de materiales. Estos pueden conseguirse al derrotar enemigos o, como se mencionó, robándoles. Sin embargo, algunas cosas solo pueden elaborarse al combinar diferentes armas y piezas de armadura entre sí.

En la medida que las armas sean más poderosas, estas tendrán más combos. De esta forma, Curse of Darkness incentiva el ‘farmeo’ de materiales con el fin de crear todas las armas y piezas de armadura. Esta es una de las razones por las que este título es tan rejugable.

Los Demonios Inocentes

¿Recuerdan cuando dije que había otra mecánica RPG en Castlevania: Curse of Darkness? Tomando directa inspiración de los Familiares de Symphony of the Night, los Demonios Inocentes son aliados que ayudan a Hector a lo largo de su cruzada. Si bien actúan independientemente, el Forjador Maestro también puede darles órdenes.

No obstante, el verdadero atractivo de los Demonios Inocentes reside en que funcionan como Pokémon. A lo largo de Castlevania: Curse of Darkness, Hector puede desbloquear seis tipos de Demonios Inocentes: Hada, Batalla, Ave, Mago, Demonio y Calabaza.

Cada una de estas clases cuenta con funciones específicas y otorga bonos únicos a Hector. Por ejemplo, los Demonios tipo Hada se especializan en curación y mejoran la suerte del protagonista. Sin embargo, eso no es todo lo que pueden hacer. Al fin y al cabo, todos los Demonios Inocentes pueden aumentar de nivel, conseguir nuevas habilidades y evolucionar.

Mientras que el aumento de nivel y la adquisición de nuevas habilidades se logra en la medida que Hector acabe con enemigos, la evolución es un proceso un poco más complejo. Resulta que todas las clases poseen su propio árbol de desarrollo. Dependiendo de qué arma utilice Hector para acabar con sus enemigos, estos soltarán los cristales de evolución correspondientes. Una vez se consiga un determinado número de cristales, el Demonio evolucionará. Como si no fuera suficiente, cada evolución posee sus propias habilidades desbloqueables.

Aleatoriamente, los Demonios Inocentes producirán «huevos» correspondientes a su clase. Esto no solo amplía el bestiario al servicio de Hector, sino que incentiva el desbloquear todas las evoluciones de todos los Demonios. Al fin y al cabo, todas tienen habilidades únicas.

En conjunción con la creación y combinación de armas, el sistema de los Demonios Inocentes impulsa a que los jugadores experimenten con todas las mecánicas que ofrece el juego. Si eres un completista sin remedio, Castlevania: Curse of Darkness es para tí.

Trevor Belmont

No es lo que uno podría llamar una «fortaleza objetiva», pero no conozco fanático de Castlevania que no se alegrara con la aparición del primer Belmont que derrotó a Drácula. No solo protagoniza dos batallas de jefe en Curse of Darkness, sino que los jugadores son recompensados con la posibilidad de controlarlo tras superar el título por primera vez.

Trevor es un híbrido de las mecánicas de Leon Belmont en Castlevania: Lament of Innocence (2003) y Hector. Aunque sus combos se ejecutan de forma similar a los del protagonista de Curse of Darkness, también tiene acceso a todas las armas icónicas del clan Belmont. Sin embargo, estas requieren de corazones para ser empleadas y potenciadas.

Como podrán deducir, el estilo de combate único de Trevor Belmont es otra de las muchas razones por las cuales Castlevania: Curse of Darkness resulta tan rejugable.

La banda sonora

Castlevania Curse of Darkness

Desde Castlevania: Bloodlines (1994) hasta Order of Ecclesia (2008), Michiru Yamane fue una parte importante a la hora de crear la ambientación gótica de la franquicia de Konami. No solo compuso la banda sonora de Symphony of the Night, sino la de Curse of Darkness.

Si bien podría hablar del trabajo de Yamame y cómo logra elevar la ambientación de Castlevania: Curse of Darkness, creo que sería mejor que lo oyeran. Algunas de mis pistas favoritas son Abandoned Castle ~Curse of Darkness~, Legendary Belmont, Young Nobleman of Madness, Eneomaos Machine Tower y A Toccata Into Blood Soaked Darkness.


Ojalá Konami algún día se anime a liberar una remasterización o un ‘remake’ de Castlevania: Curse of Darkness. ¿También te gustaría ver eso? ¿O el mundo está mejor con Curse of Darkness en el olvido? ¡No dudes en hacerlo saber en los comentarios!

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