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En memoria de Satoru Iwata, extrañando a un verdadero amigo

Shigeru Miyamoto y Shigesato Itoi rememoran los mejores momentos a su lado. No olvidan su cercana amistad.

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El 11 de julio del 2015 falleció el presidente de Nintendo a la edad de 55 años.

Satoru Iwata no solo era la persona más importante para la compañía, sino un amigo personal del creador de Mario, Donkey Kong y Zelda. Shigeru Miyamoto le llevaba siete años a su superior, pero ni la edad ni sus cargos fueron impedimento para que establecieran una longeva amistad de la que se concibieron buenas cantidades de proyectos en la Gran N, entre ellos exitosas consolas.

A propósito del nuevo libro publicado en Japón por Hobonichi sobre el fallecido Satoru Iwata, de donde se desprenden anécdotas como la de Shigesato Itoi, creador de la franquicia Mother (EarthBound), descubrimos un aspecto que pocas veces alcanzamos a apreciar entre altos ejecutivos y genios talentosos de compañías tan grandes como Nintendo.

“Para mí, él siempre fue un amigo más que cualquier cosa. Nunca se sintió como si fuera mi jefe o que estaba trabajando bajo su cargo. Nunca se puso furioso, nunca peleamos por nada”, señala Miyamoto.

“Normalmente, si alguien más joven que tú con menos años de experiencia se convierte en presidente, podría ser difícil entenderse, pero nunca ocurrió tal cosa. Era más que obvio que él era más adecuado para esa posición (que yo), así que nunca fue un problema. Creo que eso nos permitió convertirnos naturalmente en verdaderos amigos.”

Miyamoto e Iwata concibieron la idea de Pokémon Snap y produjeron el juego final, resultado de tantas charlas a la hora del almuerzo que compartían diariamente en el trabajo. Mientras Iwata dirigía HAL Laboratory y se encontraba en Kioto trabajando en un proyecto hasta tarde en la noche, Miyamoto recuerda cómo ambos iban por un tazón de ramen.

“Nintendo no cubre gastos sociales, así que tuvimos que dividir la cuenta por partes iguales. Eso se convirtió en una tradición que permaneció incluso hasta después que él se convirtiera en presidente de la compañía y yo en ejecutivo.”

Según Miyamoto, tras el fallecimiento de Iwata, Nintendo ha logrado mantenerse creativamente en buena forma gracias a la cantidad de palabras y estructuras laborales dejadas por él, que viven en el trabajo de los empleados más jóvenes. “El único problema es que, si se me ocurre alguna idea buena-para-nada durante el fin de semana, no tengo con quién compartirla el siguiente lunes. No puedo escucharlo decir, ‘Oh, acerca de eso…’, es difícil para mí. Me pone triste.”

De acuerdo con Shigesato Itoi, otro amigo cercano del antiguo presidente de Nintendo, los lunes a la hora del almuerzo eran uno de los momentos favoritos para Iwata. Itoi recuerda cuando Iwata fue a su oficina en Tokio para pedirle ser un consultor en HAL Laboratory.

“Él dijo que la visión detrás de su modelo de negocio era hacer feliz a la gente: a sí mismo, a sus amigos en el trabajo, a sus consumidores. Usaba la palabra en inglés ‘happy’ en lugar del término japonés para felicidad, lo cual me encantaba. Es curioso cómo recuerdas las cosas más insignificantes, pero cada vez que Iwata usaba la palabra ‘happy’, te mostraba las dos palmas de sus manos. Eso es algo que creo nunca olvidaré.”

Las conversaciones entre Iwata y Miyamoto a la hora del almuerzo estaban llenas de ideas sobre cómo hacer a la gente feliz. Cuando el anterior presidente de Nintendo, Hiroshi Yamauchi –quien falleció en 2013–, solicitó el desarrollo de una consola de videojuegos con dos pantallas, Iwata y Miyamoto se quedaron preguntándose cómo harían eso realidad. Pero lo solucionaron mientras se encontraban en el parqueadero de un restaurante italiano que frecuentaban. Dicha idea fue la que se convertiría en el fenómeno conocido como Nintendo DS.

Por mucho la consola más vendida de la compañía.

“Durante el funeral de Iwata, llovió de manera torrencial. Miyamoto y yo estábamos esperando. De repente decidí preguntarle cuánta probabilidad Iwata creía tener en que se sanaría. Miyamoto respondió de inmediato y de manera natural: ‘Él creía por completo que se mejoraría. No tenía la mínima intención de morir’. Esa respuesta hizo que me diera cuenta cuan cercano era Miyamoto de Iwata, y la manera en que se entendían el uno al otro.”

Por supuesto Iwata e Itoi también compartían una gran amistad desde su primer encuentro durante el desarrollo de EarthBound.

“Es duro describir cómo me sentía cuando lo conocí. Había algo muy gentil sobre él. Sin ni siquiera conocerlo, podías inmediatamente sentir que era alguien en quien podías confiar.”

Incluso después del lanzamiento de Mother 2 (EarthBound) en Japón, su amistad siguió un buen curso.

“Lo que de verdad apreciaba de Iwata es que nunca era alguien inseguro, jamás perdía la cordura para demostrar su autoridad o algo así. Por eso es que podías tener largas conversaciones con él sin que las cosas se pusieran incómodas en lo mínimo.”

Para Itoi esta personalidad natural de Iwata fue la que permitió que su amistad se convirtiera en una de las más longevas e importantes de su vida. Incluso después de tomar posesión como presidente de Nintendo y convertirse en una de las personas más ocupadas de la industria, ambos se reunían con frecuencia.

“Todo lo que hacíamos era hablar, tanto que una vez mi esposa dijo algo como, ‘¡Lo único que hacen todos los hombres es hablar!’ En Kioto, yo siempre buscaba una excusa para vernos en algún lugar y charlar, entonces continuábamos nuestra conversación en el almuerzo y cuando regresábamos a casa seguíamos hablando. Recuerdo que Iwata lanzaba una pelota a mi perro para que la agarrara mientras charlábamos, entonces mi esposa llevaba a mi perro a pasear y cuando volvía seguíamos hablando. A veces una conversación que comenzaba en la tarde duraba hasta después de las 9pm.”

Dichas extendidas conversaciones no eran necesariamente sobre negocios, pero Itoi cree que compartir tantas ideas y pensamientos los ayudó a ambos en las diferentes tomas de decisiones. Tal como los almuerzos con Miyamoto, en especial los lunes, dichas charlas con Itoi eran otro momento en el que Iwata compartía sus nuevas ideas en cómo hacer felices a las personas.

“Como presidente de una gran compañía, probablemente debería haber estado acompañado por alguien, pero Iwata siempre venía a mi oficina siendo él mismo. Tomaba un taxi hasta acá y mientras descargaba su portafolio, aún puedo escucharlo decir ‘¡Hola!’ con su tono de voz particular.”

Extractos de japonés a inglés traducidos por IGN

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